Translate

Mostrando entradas con la etiqueta ansiedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ansiedad. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de agosto de 2015

Depresión y obesidad

Mi padre dejó a mi mamá hace 15 años. Desde entonces está deprimida y engordó 24 kilos. Sólo mira tele, come sin parar y a los 60 años no pone voluntad para cuidarse. Para colmo cree que los remedios para la depresión la engordan. ¿Qué opina? Sabrina J., Goya, Corrientes.

Todas las funciones psicobiológicas del organismo están interrelacionadas en perfecta armonía y, por ese motivo, cuando alguna de ellas se desacomoda inevitablemente involucra a otras. 
Un ejemplo es la relación entre obesidad-depresión. Es por esto que no resultó extraño que en el Congreso Americano de Psiquiatría, realizado en mayo pasado en los Estados Unidos, J. Licinio explicara la necesidad de profundizar la investigación sobre el vínculo entre estas dos enfermedades.
El investigador lo justificó con cinco razones: 1) ambos trastornos frecuentemente coexisten en una misma persona; 2) los estudios epidemiológicos indican que la obesidad produce depresión y la depresión, obesidad; 3) los remedios antidepresivos alteran el metabolismo e inducen aumento de peso; 4) el estrés prolongado suele ser un disparador común de ambas patologías y 5) el alto costo económico que tiene para el paciente, la familia y los servicios de salud.
En tal sentido se destaca la importancia de ciertas hormonas que actúan en el sistema nervioso y participan en la depresión y en la obesidad. Por su importancia, una de ellas es la leptina (de leptos, delgado), hormona que se produce en los adipocitos, las células del tejido graso, y que tiene dos acciones: 1) sobre el estado de ánimo y 2) regular el apetito y la termogénesis, es decir, el proceso por el cual se quema la grasa corporal.
En personas sanas y en condiciones fisiológicas cuando aumenta la grasa en el organismo, en forma paralela se incrementa la producción de leptina, que actúa sobre el hipotálamo, frena el apetito y aumenta el metabolismo. Es la “hormona antiobesidad” y ejerce su acción en lugares específicos (receptores) que existen en el cerebro. Además, tiene efectos tranquilizantes y antidepresivos, por lo cual juega un papel importante para tener un buen estado de ánimo.
Ahora bien, si cuando aumenta la grasa corporal se produce más leptina, ¿por qué las personas con sobrepeso y, en consecuencia, con abundante hormona circulando no pueden reducir la ingesta de alimentos y siguen comiendo más de la cuenta? En realidad no deberían tener hambre, pero lo tienen a su pesar. Y es por la existencia de una falla que se llama “resistencia a la leptina”, ya que los receptores de esta hormona no tienen sensibilidad para reconocerla y, por lo tanto, es como si no existiera. Esto significa que hay mucha cantidad pero su función está muy disminuida, y es una razón de por qué las personas obesas comen de más y no tienen sensación de saciedad. Y lo mismo ocurre con el estado de ánimo. ya que tampoco se ejercen sus acciones antidepresivas y tranquilizantes que, incluso, puede inducir manifestaciones opuestas, es decir, angustia y depresión.
Otras hormonas –los glucocorticoides– elevadas en la depresión también producen aumento de peso. Se suman a esto frecuentes trastornos del sueño nocturno –comunes en gordos y deprimidos– que producen el aumento de otra hormona llamada grelina, que estimula el apetito. 
Por estas y otras razones, exigirles a deprimidos y obesos que pongan voluntad no resulta suficiente para que se recuperen. Deben ser tratados de manera integral.
Fuente: Dr. Norberto Abdala Psiconeuroendocrinólogo. Profesor Titular de Psiquiatría, USAL

jueves, 16 de julio de 2015

Muchas personas con trastorno bipolar también padecen trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad suelen convivir con el trastorno bipolar, según demuestra el primer meta-análisis sobre la relación entre ambos desórdenes. "Aunque los especialistas en salud mental suelen ser conscientes de la elevada frecuencia de la comorbilidad en sus pacientes bipolares, algunos consideran que la ausencia de un trastorno del ánimo es un resultado terapéutico positivo", explicó vía e-mail la autora principal, doctora Barbara Pavlova, de la Universidad de Dalhousie, Halifax, Nueva Escocia, Canadá.

Con su equipo revisó la literatura médica publicada e identificó a los mejores estudios con resultados originales sobre la prevalencia de los trastornos de ansiedad en los adultos con trastorno bipolar diagnosticados mediante cuestionarios validados.

Finalmente, los autores seleccionaron 40 estudios sobre un total de 14.914 adultos de América del Norte, Europa, Australia, América del Sur y Asia. El 56 por ciento era mujer y la edad promedio era de 43,2 años.

En The Lancet Psychiatry, el equipo publica que el 45% de los participantes bipolares tenían algún trastorno de la ansiedad, como trastorno de ansiedad generalizada (20%), fobia social (20%), trastorno de pánico (19%) y trastorno del estrés postraumático o TEPT (17%).


El trastorno obsesivo compulsivo y el pánico eran casi siete veces más comunes en las personas bipolares que en el grupo control, mientras que el riesgo de TEPT crecía seis veces, el de fobia social o ansiedad generalizada se quintuplicaba y el de otras fobias se triplicaba en uno versus otro grupo. La prevalencia de la ansiedad no varió entre las personas con trastorno bipolar I y II.

El equipo aplicó los criterios diagnósticos DSM-III y DSM-IV para definir los trastornos de ansiedad y revisó los estudios realizados hasta 1 de junio del 2014 que pudo reunir con los siguientes términos de búsqueda: ansiedad, trastorno de pánico, agorafobia, fobia social, ansiedad social, trastorno de ansiedad generalizada, fobia específica, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de estrés postraumático y trastornos de ansiedad no especificado.

El doctor Michael Thase, profesor de psiquiatría de University of Pennsylvania, Filadelfia, elogió el estudio. "Los trastornos de ansiedad a menudo pasan desapercibidos en la fase maníaca. Esta comorbilidad exige una terapia orientada",comentó.

Thase, que integra la Comisión de las Guías de Práctica Clínica para el Trastorno Bipolar de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, consideró que el meta-análisis debería atraer más atención a los trastornos de ansiedad.

"Estamos atrasados con la revisión de nuestras guías", admitió y dijo que espera que las próximas guías destaquen "la importancia de los trastornos de ansiedad". El especialista consideró que se necesitan más estudios sobre las mejores prácticas para los trastornos de ansiedad.

El doctor Philip B. Mitchell, jefe de psiquiatría de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney, Australia, opinó que éste meta-análisis es "el primero" y "clave" sobre este tema.


FUENTE: Por Laura Newman-Reuters Health Lancet Psychiatry, online 23 de junio del 2015.