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jueves, 30 de julio de 2015

La ciclotimia. El vaivén emocional ¿Cómo podemos afrontarlo?

Según las estadísticas, el trastorno de ciclotimia es muy poco frecuente y su prevalencia en la población mundial está cerca del  1%. El DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales),  nos dice que la Ciclotimia se caracteriza por episodios leves de depresión e hipomanía (elevado o irritable estado de ánimo y reducción en la necesidad de sueño por al menos 4 días). Los adultos son diagnosticados luego de que los síntomas persisten por dos años. Los niños y adolescentes son diagnosticados luego de 1 año.

Según Dr. Stepehn Stökl B., Jefe de Psiquiatría en el Centro de Salud Regional en Ontario, Canadá: “El trastorno de Ciclotimia tiene un inicio en la adolescencia tardía y en la adultez temprana y tiene una naturaleza crónica, es el punto medio entre el trastorno bipolar I y bipolar II.”

El problema principal es que la mayoría de las personas que sufren de ciclotimia, nunca reciben tratamiento, aseguró John Preston Doctor en psicología, profesor de Allian International University y autor de 3 libros sobre el trastorno bipolar, incluyendo “Haciéndose cargo del Trastorno Bipolar” (Taking Charge of Bipolar Disorder). Esto se debe a que la depresión no es discapacitante, y las personas se sienten bien por periodos de tiempo, pero estos periodos no duran más de dos meses, según lo estipula el diagnóstico por medio del DSM-IV. En otras palabras como los síntomas son menos incapacitantes, las personas simplemente no se dan cuenta que tienen este trastorno, dijo Sheri Van Dijk, psicoterapeuta y autora del libro de Habilidades para el desorden Bipolar (DBT Skills Workbook for Bipolar Disorder). Por lo general los familiares y los seres queridos son los que se dan cuenta del problema, ya que sufren de las dificultades para vivir con alguien con estados de ánimo muy inestables.

“La Ciclotimia tiene un alta morbilidad, relacionada con el rompimiento de relaciones personales y con el trabajo y si los sujetos no son tratados, las consecuencias pueden ser aún peores y pueden desarrollar severos cambios en el estado de ánimo”, dijo Stokl, “lo que puede llevar a que sean diagnosticados con el trastorno bipolar”explicó Preston.


Diagnosticando la Ciclotimia.

Realizar un Diagnóstico certero por Ciclotimia es un poco difícil, ya que puede confundirse con el trastorno bipolar II o con el trastorno límite de la personalidad (pero los sujetos con el trastorno bipolar II tienden a luchar con una depresión más severa). También hay importantes diferencias entre la ciclotimia y el trastorno límite de la personalidad. Una persona con el trastorno límite puede experimentar episodios hipomaniacos, actuando muy animado, pero su estado de ánimo elevado no dura demasiado y siempre sucede después de haberse enamorado de alguien nuevo. Una vez que se desvanece el enamoramiento, la persona vuelve a sentirse abatida.

Relacionado con esto, Preston dijo: “El signo significativo de la hipomanía es la disminución de la necesidad de dormir. Las personas con hipomanía solo duermen por 3 o 4 horas, no sienten fatiga, mientras que las personas con trastorno límite, se sienten exhaustos. Además, las personas con el trastorno límite de la personalidad son “exquisitamente sensibles a los sentimientos de rechazo y abandono.”

Según Preston, la mejor forma de diagnosticar el trastorno de ciclotimia surge de: “Obtener una historia comprensiva del estado de ánimo de la persona, lo que requiere realizar entrevistas con el sujeto y los seres queridos que lo conocen muy bien. Por lo general, los seres queridos son los más aptos para detectar los cambios en el estado de ánimo.”

El trastorno de Ciclotimia se debe a cambios biológicos en el sistema nervioso. Pero afortunadamente, el tratamiento es altamente eficaz para reducir los síntomas y ayudar al paciente a mejorar su salud y llevar una vida plena.



Cómo afrontar la Ciclotimia

Si has sido diagnosticado con ciclotimia, aprende lo más que puedas sobre este trastorno. Como dice Van Dikj “Para hacer algo efectivo, necesitas saber con qué estás tratando”. Habla con un psicólogo o psiquiatra sobre los síntomas, causas, disparadores y las opciones de tratamiento.

Preston asegura que “muchos expertos están en contra del tratamiento farmacológico para la ciclotimia”. Una razón es que los estabilizadores del estado de ánimo tienen muchos efectos secundarios y los antidepresivos son bien conocidos por empeorar los síntomas de la ciclotimia a largo plazo (pueden disparar episodios de hipomanía).

Preston hizo hincapié en la importancia de dos estrategias fundamentales:

  1. Mantener patrones de sueño saludables, ya que pocas horas de sueño activan los episodios de estado de ánimo. Evitar el café después del mediodía puede mejorar dramáticamente las horas de sueño. Si te sientes muy cansado a la tarde, tómate 10 minutos para caminar, ya que ofrece la misma cantidad de energía que una taza de café.
  2. La segunda estrategia es evitar el consumo de drogas y alcohol. El abuso de alcohol se relaciona comúnmente con la ciclotimia. Cuando las personas están deprimidas, buscan la ayuda de unos tragos para aliviarse. Pero el alcohol exacerba los desórdenes del estado de ánimo y sabotea las horas de sueño (aunque te duermas rápido por haber consumido alcohol, este irrumpe en la calidad de sueño. Alcohol en conjunto con la cafeína no permite que logres las etapas profundas y regenerativas del sueño).
La Psicoterapia es altamente efectiva. Las investigaciones han encontrado que la terapia cognitiva-conductual y la terapia interpersonal de ritmo social (IPSRT) son de gran ayuda para el tratamiento de los desórdenes bipolares. Van Dijk y Stokl también han notado que la terapia conductual dialéctica es valiosa para el tratamiento de estos trastornos.

La terapia interpersonal rítmica social se enfoca en dos objetivos: mejorar las relaciones interpersonales y crear rutinas saludables. Según Preston, las relaciones pueden ser una fuente significativa de estrés para las personas con Ciclotimia y pueden contribuir a los cambios en sus estados de ánimo. Esta terapia es similar a la terapia familiar o de pareja, ya que ayuda a los individuos a aprender mejores habilidades de comunicación y a resolver sus problemas y también ayuda a los seres queridos a entender que la ciclotimia es un trastorno neuroquímico y no es culpa del sujeto.

Relacionado con las psicoterapias, Van Dijk dijo: "Todas estas psicoterapias pueden ayudar a los sujetos a aprender habilidades de afrontamiento efectivas, por ejemplo, un individuo puede aprender habilidades asertivas para ayudar a mejorar su relación y estrategias para procesar y gestionar sus emociones para evitar que se conviertan en conductas problemáticas, como el abuso de sustancias."


LA RUTINA ES LA CLAVE PARA ESTABILIZAR LOS ESTADOS DE ÁNIMO

Preston asegura: “La rutina es la clave para estabilizar los estados de ánimo, y las personas con trastorno bipolar son especialmente sensibles al cambio. Cualquier modificación en sus patrones de alimentación, sueño o ejercicio, pueden interferir en sus ritmos circadianos y pueden disparar un episodio.”

Por eso es importante que los cambios se realicen bajo los mismos términos. Por ejemplo, los expertos sugieren que ir a la cama a la misma hora y despertarse al mismo horario, tal vez sea muy tedioso, pero puede ser de mucha ayuda para regular el estado de ánimo.

Fuente: Psychcentral
Imagen: Blogspot "Una Ciclotímica"

    viernes, 24 de julio de 2015

    Diferencias entre depresión mayor, distimia y trastorno bipolar


    Depresión mayor, distimia o trastorno bipolar:¿Qué diferencias hay?

    Este tipo de preguntas son frecuentes en mi trabajo. Las enfermedades psiquiátricas son tan desconocidas y al mismo tiempo tan tabú que la gente se asusta y se confunde, pensando que sufre patologías que en verdad no tiene.
    Depresión mayor
    Una depresión mayor, es un tipo de trastorno del estado de ánimo grave, en que la persona está extremadamente decaída, triste, abatida, sin ganas de hacer prácticamente nada. Los ámbitos vitales del paciente se ven afectados, es decir, no puede trabajar, no puede mantener un contacto regular con sus amigos, no realiza actividades de ocio, etc. Muchas veces hay pensamientos autolíticos o ideas de suicidio. El trastorno depresivo mayor normalmente aparece de repente, precipitado o no por algún suceso interno o externo que lo active. Se nota un cambio claro y considerable en la persona, de manera que todo el mundo puede darse cuenta de que el sujeto está sufriéndolo.
    Trastorno bipolar
    Un trastorno bipolar es muy particular, con síntomas específicos y concretos. Se caracteriza por la prevalencia de largos periodos depresivos, normalmente muy graves, intercalados con fases maníacas, en que la persona está muy eufórica y alterada. Estas etapas son extremas, el sujeto se siente invencible, con mucha energía y fuerza, pensando que puede hacer cualquier cosa. Los que están alrededor como la familia o amigos se dan cuenta que a la persona en sí le pasa algo extraño, su comportamiento no se percibe “normal”, y en la mayoría de ocasiones hay conductas o actitudes  agresivas y/o de hostilidad. Debemos tener en cuenta que hay tipos y grados diferentes de depresión bipolar: trastorno bipolar tipo I (el más grave), tipo II (más leve) y mixto, más difícil de diagnosticar pues las fases de manía y depresión están más entremezcladas, incluso produciéndose casi al mismo tiempo.
    Distimia
    Una distimia, a diferencia de los dos anteriores, es una enfermedad mucho más imperceptible. Se trata de un trastorno del estado de ánimo que puede pasar fácilmente desapercibido y sin diagnosticar, pues la afectación de la persona, de entrada, es menor. No tiene por qué perturbar los ámbitos vitales del sujeto, el cual continúa con su vida de forma más o menos regular. Muchas veces, estos trastornos empiezan en edades tempranas (adolescencia), cuando la personalidad se está formando y los sutiles síntomas se pueden confundir con la manera de ser de la persona. Se caracteriza por la prevalencia de un estado de ánimo variable, sin motivos aparentes y, sobretodo, por la dificultad para poder disfrutar de las cosas. Los síntomas son variados, desde cansancio, falta de energía, trastornos del sueño o el apetito, dificultad de concentración, irritabilidad, tristeza, pesimismo, sentimientos de inutilidad, inseguridad personal, pensamientos obsesivos, ansiedad, entre otros. A menudo, las distimias evolucionan en el tiempo y van empeorando si no se utiliza medicación para estabilizarlas. Así que es frecuente que el paciente acuda a la consulta de un psicólogo o de un psiquiatra cuando los síntomas se agravan y empiezan a alterar áreas importantes de la vida.
    Por: Helena Romeu LlabrésPsicólogo Clínico / España
    Fuente: http://www.drromeu.net/

    jueves, 16 de julio de 2015

    Muchas personas con trastorno bipolar también padecen trastornos de ansiedad

    Los trastornos de ansiedad suelen convivir con el trastorno bipolar, según demuestra el primer meta-análisis sobre la relación entre ambos desórdenes. "Aunque los especialistas en salud mental suelen ser conscientes de la elevada frecuencia de la comorbilidad en sus pacientes bipolares, algunos consideran que la ausencia de un trastorno del ánimo es un resultado terapéutico positivo", explicó vía e-mail la autora principal, doctora Barbara Pavlova, de la Universidad de Dalhousie, Halifax, Nueva Escocia, Canadá.

    Con su equipo revisó la literatura médica publicada e identificó a los mejores estudios con resultados originales sobre la prevalencia de los trastornos de ansiedad en los adultos con trastorno bipolar diagnosticados mediante cuestionarios validados.

    Finalmente, los autores seleccionaron 40 estudios sobre un total de 14.914 adultos de América del Norte, Europa, Australia, América del Sur y Asia. El 56 por ciento era mujer y la edad promedio era de 43,2 años.

    En The Lancet Psychiatry, el equipo publica que el 45% de los participantes bipolares tenían algún trastorno de la ansiedad, como trastorno de ansiedad generalizada (20%), fobia social (20%), trastorno de pánico (19%) y trastorno del estrés postraumático o TEPT (17%).


    El trastorno obsesivo compulsivo y el pánico eran casi siete veces más comunes en las personas bipolares que en el grupo control, mientras que el riesgo de TEPT crecía seis veces, el de fobia social o ansiedad generalizada se quintuplicaba y el de otras fobias se triplicaba en uno versus otro grupo. La prevalencia de la ansiedad no varió entre las personas con trastorno bipolar I y II.

    El equipo aplicó los criterios diagnósticos DSM-III y DSM-IV para definir los trastornos de ansiedad y revisó los estudios realizados hasta 1 de junio del 2014 que pudo reunir con los siguientes términos de búsqueda: ansiedad, trastorno de pánico, agorafobia, fobia social, ansiedad social, trastorno de ansiedad generalizada, fobia específica, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de estrés postraumático y trastornos de ansiedad no especificado.

    El doctor Michael Thase, profesor de psiquiatría de University of Pennsylvania, Filadelfia, elogió el estudio. "Los trastornos de ansiedad a menudo pasan desapercibidos en la fase maníaca. Esta comorbilidad exige una terapia orientada",comentó.

    Thase, que integra la Comisión de las Guías de Práctica Clínica para el Trastorno Bipolar de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, consideró que el meta-análisis debería atraer más atención a los trastornos de ansiedad.

    "Estamos atrasados con la revisión de nuestras guías", admitió y dijo que espera que las próximas guías destaquen "la importancia de los trastornos de ansiedad". El especialista consideró que se necesitan más estudios sobre las mejores prácticas para los trastornos de ansiedad.

    El doctor Philip B. Mitchell, jefe de psiquiatría de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney, Australia, opinó que éste meta-análisis es "el primero" y "clave" sobre este tema.


    FUENTE: Por Laura Newman-Reuters Health Lancet Psychiatry, online 23 de junio del 2015.


    sábado, 11 de abril de 2015

    Monumental biografía de un alma secreta: "Virginia Woolf "


    Curioso: discretísima y secreta, Virginia Woolf escribió gran cantidad de cartas y diarios personales en los que dio cuenta de sus fantasmas interiores. Precursora del modernismo y del feminismo, miembro del círculo de Bloomsbury (en el que militaban intelectuales como Bertrand Russell, Roger Fry y Katherine Mansfield) y creadora de novelas como La señora Dalloway y Las olas, cuentos y ensayos, padeció trastorno bipolar y se suicidó a los 59 años.
    Las cartas y los diarios sirvieron como base de Virginia Woolf. La vida por escrito (Taurus), libro de Irene Chikiar Bauer, editado en España. Biografía monumental y fresco de época (que retrata el paso del puritanismo al modernismo en la Inglaterra de fines del siglo XIX e inicios del XX, y donde aparecen Joyce, Henry James y el grupo Bloomsbury, entre tantos), ausculta las turbulencias de Woolf y sus elecciones sexuales, y medita sobre el placer, la literatura y el miedo a la locura. Chikiar cita prudentemente a Woolf para delatar la complejidad de su tarea: "No se puede escribir directamente acerca del alma. Al mirarla, se desvanece"
    FUENTE: Victor Hugo Ghitta | LA NACIÓN
    Libro: "Virginia Woolf. La vida por escrito"  es una exhaustiva biografía de la escritora británica Virginia Woolf, elaborada durante siete años por la periodista y socióloga argentina Irene Chikiar Bauer. Sinopsis: http://www.tendencias21.net/Virginia-Woolf-La-vida-por-escrito-se-presenta-en-Madrid_a39754.html#

    lunes, 19 de enero de 2015

    Advierten del aumento en el diagnóstico de trastorno bipolar en niños

    Uno de los últimos estudios de psiquiatría en América Latina, arrojó que la depresión es la primera causa de consulta mental en la región. De ellos, el 46% son en quienes alcanzaron un nivel primario de educación, un 40% los que realizaron estudios secundarios y un 12% los profesionales. 

    Esa misma investigación, publicada en junio de 2014 en el XVIII Congreso Centroamericano de Psiquiatría,  alertó sobre un aumento en el diagnostico de depresión en niños y adolescentes, pese a que en la mayoría de los casos se suele calificar en personas adultas.


    En este contexto, el trastorno afectivo bipolar (TAB) es uno de los tipos de depresión que más ha preocupado al mundo de la psiquiatría y psicología ya que ha habido un gran aumento en el diagnóstico de los niños. 


    “A pesar de que ha habido un gran aumento en el diagnóstico de trastorno bipolar en niños, resulta delicado hacer el diagnóstico antes de los seis años de edad debido a que los niños pequeños suelen presentar cuadros atípicos, siendo difícil predecir si los síntomas que presentan evolucionarán posteriormente hacia bipolaridad o hacia otro trastorno psiquiátrico”, indica la psiquiatra infanto-juvenil del centro de tratamiento de conductas adictivas Nevería, Paula Zomosa. 


    Este trastorno puede debutar con un cuadro de depresión y presentar en la adolescencia o adultez un cuadro de exaltación del ánimo y existen indicadores que permiten predecir qué niños y/o adolescentes con depresión tendrán mayor riesgo de ser bipolares.


    Sus causas se deben a factores de tipo genético, biológico, psicológico y ambiental. Un niño hijo de un padre bipolar tiene un 25% de riesgo de presentar la enfermedad. Si ambos padres son bipolares, el riesgo aumenta entre un 50 y 70%. De acuerdo a factores externos, hay ciertos hechos que podrían ser desencadenantes en el trastorno como la separación de los padres, problemas escolares o abuso sexual y físico. 


    El trastorno afectivo bipolar es un trastorno que se caracteriza por tener cambios rápidos de ánimo con periodos de exaltación (manías) que se pueden manifestar por expansividad o altos niveles de irritabilidad. Estos cambios de conducta hacen al niño mostrarse muy omnipotente, egocéntrico, eufórico o excesivamente optimista y contento, sin causa aparente y con disminución de la necesidad de dormir. 


    “Se pueden percibir como niños impredecibles, beligerantes, impulsivos, con explosiones agresivas en forma de “pataletas” severas, frecuentes y desproporcionadas, en relación a temas triviales, como lavarse los dientes o ir a acostarse”, explica la especialista. 


    Otro de los rasgos que tienen estos niños son la desinhibición e involucramiento excesiva en actividades riesgosas o placenteras, que pueden convertirse en la adolescencia en una serie de conductas peligrosas como promiscuidad, escaparse de la casa y hasta consumir drogas. 


    A diferencia de los adultos, cuyos cuadros clásicos se manifiestan de forma cíclica a los largo de la vida, los más pequeños suelen tener estos síntomas en forma más continua y crónica que episódica. 
    Este trastorno se puede confundir con el déficit de atención producto de la hiperactividad, dificultad para concentrarse y baja tolerancia a la frustración que se da en ambos casos

    En este punto, la psiquiatra advierte que estos síntomas se pueden confundir con el déficit atencional y trastornos conductuales ya que éstos son frecuentes en ambos casos, producto de la hiperactividad, dificultad para concentrarse, baja tolerancia a la frustración y tendencia a no medir los riesgos. 



    “Es frecuente que el TAB de inicio en la niñez y coexista junto a los mismos trastornos mencionados previamente, lo que hace más compleja la distinción”, comenta la psiquiatra. 


    La función de los padres


    El rol de los padres es fundamental para que un niño conlleve esta enfermedad, que no tiene cura, de la mejor manera. 


    La recomendación de los especialistas es solicitar una evaluación por un psiquiatra infanto-juvenil para realizar el diagnóstico donde previamente evaluará los síntomas actuales y remotos, los antecedentes del desarrollo, antecedentes psiquiátricos de la familia e información recopilada del colegio o institución donde se encuentre respecto a su edad. 


    La psiquiatra enfatiza en que antes de realizar cualquier diagnóstico se debe descartar el uso de medicamentos, drogas y patología médica pudiendo solicitar exámenes complementarios.


    Es importante destacar que no existe ningún examen que permita diagnosticar la bipolaridad, éstos se pueden realizar solamente para descartar otras patologías y como complemento a la evaluación. 


    Una vez realizado el estudio diagnóstico, el médico puede orientar a los padres sobre modificaciones que se deban realizar en cuánto a los hábitos del niño, dinámicas en la familia y en el colegio, además de indicar tratamiento farmacológico y dependiendo del caso, psicoterapia individual y/o familiar, afirma la psiquiatra.

    FUENTE: Grupo de Diarios de América www.gda.com

    jueves, 25 de septiembre de 2014

    A propósito de la Agresividad y el Trastorno Bipolar - Titulares que contribuyen a la estigmatización

    Conductas agresivas vs trastorno bipolar. Algunas precisiones

    Titulares que contribuyen a la estigmatización

    Los medios de información hacen un flaco favor cuando en sus titulares tachan a los enfermos con trastorno bipolar de maníacos peligrosos. Sobre todo cuando, tal y como aseguran los expertos, la violencia no es, ni mucho menos, un rasgo definitorio del trastorno bipolar. Sin embargo, los medios se obsesionan en muchos casos en airear que asesinos y otros delincuentes padecen esta enfermedad, lo que contribuye a estigmatizar a estos pacientes y a crear una atmósfera de desconfianza hacia ellos.


    Expertos reunidos durante el XII Seminario Lundbeck para periodistas sobre Trastorno Bipolar 'Ánimo sin control', han denunciado que los medios de información contribuyen a estigmatizar el trastorno bipolar. Según los especialistas, se tiende a relacionar conductas agresivas con enfermedad mental; sin embargo, en la mayoría de los casos, los asesinatos se cometen por problemas transitorios, no por problemas mentales.

    Ana González-Pinto, jefe de Psiquiatría Clínica del Hospital Universitario Santiago Apóstol de Vitoria, asegura que ‘el paciente bipolar no es violento. Es más fácil que sea víctima a que sea el agresor’. Anabel Martínez Arán, especialista en Psicología Clínica en el Hospital Clínic de Barcelona, completa esta afirmación: ‘Se puede ser violento si está sin medicación durante un estado maniaco y ha consumido bebidas o drogas, igual que cualquier otra persona’. La psicóloga catalana pone el énfasis en ‘los matices’.

    Ambas expertas lamentan que hayan existido y existan titulares ‘que generen que la sociedad piense que el trastorno bipolar conduce a asesinatos’. En este mismo sentido se expresa José Manuel Montes, jefe de Sección de Psiquiatría del Hospital Universitario del Sureste de Madrid: ‘A través de la imaginaria popular se trata de explicar actos violentos a través de una subyacente enfermedad mental. Esto tiene que ver con que se busca una explicación para encontrar la tranquilidad. Y tienden a aislar a estas personas como mecanismo preventivo’.

    El experto subraya que ‘impacta muchísimo más que una persona con enfermedad mental cometa un acto violento a que el acto no tenga que ver con enfermedades mentales’. Ante esta afirmación, los periodistas participantes en el Seminario concluyeron que sería ‘muy oportuno’ aprovechar casos en los que se mencione el trastorno de la persona o la enfermedad mental que padece ‘para aclarar a la sociedad lo que es el trastorno en sí’ y así contribuir a desestigmatizar las enfermedades mentales.

    ‘Si con la epilepsia o la lepra se ha dado el paso de disminuir el estigma hasta incluso acabar con él, con la enfermedad mental también se debería dar el paso’, anima Ana González-Pinto. Y añade: ‘Deberíamos fomentar que se asocie el trastorno bipolar a mensajes positivos’. Todos los expertos concluyen que añadir información sobre enfermedades mentales, en general, o sobre el trastorno bipolar, en particular, no añade nada al interés informativo de la noticia. ‘Si padeciera cáncer, sería exactamente igual de relevante contarlo’, insisten.


    miércoles, 3 de septiembre de 2014

    ¿Qué es ser "Bipolar"?

    Trastorno Bipolar - Algunas Precisiones

    Se considera que una persona padece desordenes bipolares si a lo largo de su vida ha sufrido depresiones profundas y al menos una vez ha pasado por un episodio de "manía". Por "manía" se entiende una conducta fuera de lo común de una persona en que actúa de forma eufórica constantemente. En esos períodos la persona puede que gaste más dinero de lo habitual, que compre cosas innecesarias. También se considera dentro de esta fase el aumento de la irritabilidad y la ausencia de sueño. Generalmente en la "manía" el enfermo es incapaz de controlar su vertiginoso ritmo de pensamientos. Se dice que no conoce límites y desorbita su propia capacidad. La depresión es la otra cara del trastorno bipolar.El cambio de una fase a otra (de manía a depresión) es variable y entre fases hay periodos de estabilidad. La frecuencia varía de una persona a otra.

    PERO NO ESTAS SOLO: Al trastorno bipolar también se le conoce como enfermedad maníaco-depresivo. Afecta según los últimos estudios a cerca de un 2% de la población y no al 1 % como se creía hasta ahora.Para quienes padecen este trastorno puede ser muy perturbador. Pero tienes que saber que no estás solos en estos cambios de estado de ánimo.

    TU NO TIENES LA CULPA: La bipolaridad suele aparecer en la adolescencia o al principio de la edad adulta, aunque cada vez son más los casos de niños que la padecen. Esta enfermedad no depende de ti. Es un trastorno que afecta la habilidad para ser funcional en las actividades de cada día. Afecta el trabajo o los estudios, a nuestras familias y a la vida social. Hoy en día se sabe más acerca de las causas y del tratamiento de este problema mental. Sabemos que hay causas biológicas y componentes psicológicos en TODOS los TRASTORNOS BIPOLARES. Y que la mejor forma de tratamiento es la combinación de medicinas y psicoterapia. Contrariamente a lo que se creía hasta ahora el enfermedad no es exclusivamente bioquímica o un desorden médico.(Mental Health Net. MHN)
      
    El Gran Acontecimiento: Conseguir la remisión. El más importante acontecimiento relativo a la Salud Mental del pasado año 2002, éste sería uno que subyacía pendiente y que se encontraba prácticamente olvidado, uno que pasó virtualmente desapercibido en su momento pero que tiene enormes implicaciones para el futuro. Éste sería la inclusión de esta frase en la Guía práctica revisada para el tratamiento de pacientes con trastorno bipolar de la American Psychiatric Association, publicada en abril de 2002: “El tratamiento está destinado a la estabilización del episodio con el propósito de conseguir la remisión, definida como un completo retorno a un nivel de base de funcionamiento y una virtual ausencia de síntomas.” La Guía continúa citando la prevención de futuros episodios como meta para el tratamiento a largo plazo. La Guía se hace eco de la pionera Tima Bipolar Disorders Algorithms, publicada en el estado de Texas en octubre de 2001, que cita como su meta de tratamiento “ la total remisión de los síntomas- no sólo la respuesta al tratamiento”. En contraste, la Guía APA de 1994 virtualmente nos hizo un daño irreversible:“Las metas específicas del tratamiento son disminuir la frecuencia, severidad y consecuencias psicosociales de los episodios y mejorar el funcionamiento psicosocial entre episodios. Algunos pacientes con daños crónicos necesitarán servicios específicos de rehabilitación”. Como ironía, la puesta de obstáculos al tratamiento se produce en un momento en que la psiquiatría está despertándose para contemplar cuán enfermos nos hallamos. En la Cuarta Conferencia Internacional sobre el Trastorno Bipolar en 2001, El Dr. Robert Post de la Red Bipolar de la Fundación Stanley observó que el trastorno bipolar es más recalcitrante al tratamiento de lo que creíamos, y según el Dr. Mark Bauer de la Universidad Brown, en la misma reunión, 30 a 50 por ciento de los pacientes bipolares permanecen crónicamente enfermos.
      
    Entonces, ¿qué bien nos hace una gota de agua en el desierto?
    1. Refleja las elecciones de tratamiento ahora disponibles, incluyendo antipsicóticos atípicos para la manía y Lamictal para la depresión bipolar.
    2. Por diferencia a la antigua Guía, esta se basa en el principio de que si el tratamiento A falla, entonces intentemos el B y sino el C hasta que se llegue a un resultado favorable (eso esperamos).

      
    En términos no dudosos, la APA ha advertido a sus miembros que abandonarnos no es una opción, a pesar de la severidad de nuestros síntomas o los tratamientos que hayan fracasado en el pasado. En esencia, nuestro derecho a ponernos bien y permanecer bien ha sido codificado, y en esta era de costes ascendentes y servicios que se deterioran no es un gesto pequeño.

    Nuevos tratamientos y la expansión de conocimientos pronto volverán esta Guía obsoleta. Pero no hay vuelta atrás del principio que la gobierna de “lograr la remisión... volver a los niveles básicos de funcionamiento y ausencia virtual de síntomas.” Por primera vez, disponemos de un standard mediante el cual podemos apoyar a aquellos que nos tratan y posiblemente asegurarnos de su responsabilidad. Como se desarrolle esto será la gran historia de 2003 o 2004.

    Desde el punto de vista de las cinco historias principales que se incluyeron en esta publicación, el meta-análisis realizado por July Kirsch-Moore de 47 historia breves controladas como placebo en ensayos de antidepresivos de la base de datos de la FDA, era claramente el estudio del año, planteando serias cuestiones sobre la efectividad de los antidepresivos, la forma de llevar a cabo los ensayos de medicamentos, y el proceso de aprobación de la FDA. Sí, los antidepresivos probablemente funcionen. El problema es que las compañías farmacéuticas no tienen medios fiables de probarlo.

    FUENTE: Bipolarweb

    En la imagen: Libro "Amar a un Bipolar" Cómo comprender y amar a tu cónyuge Autores: Julie A. Fast y el Dr John Preston - Lectura recomendada

    jueves, 26 de junio de 2014

    Superar el estigma de la enfermedad mental

    Los prejuicios que se ciernen sobre este tipo de trastornos retrasan una posible mejoría de las personas que los sufren

    Ansiedad, depresión, trastorno bipolar, fobia, adicción, son enfermedades tan comunes como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal o asma y los fármacos que las tratan se encuentran como los de estas últimas entre los más vendidos. Sin embargo, la carga de prejuicios que rodea los trastornos de salud mental determina el apoyo social que reciben quienes las sufren e incluso impide que busquen tratamiento.

    El estigma consiste en una imagen negativa que una persona genera sobre otra porque ésta posee una característica peculiar o personal que se piensa, o en realidad es, desventajosa (un estereotipo negativo). "Por desgracia, las actitudes y creencias negativas hacia la gente que tiene un trastorno de salud mental son comunes", continúan los especialistas norteamericanos.
    El estigma puede conducir a discriminación y ésta puede ser directa, como un comentario negativo sobre la enfermedad mental o el tratamiento, o sin intención o sutil, como la evitación porque piensan que la persona podría ser inestable, violenta o peligrosa debido a su trastorno. Incluso el paciente puede juzgarse a sí mismo.

    Entre los efectos perjudiciales del estigma, se encuentran la reticencia a buscar ayuda o tratamiento; la carencia de comprensión por parte de familia, amigos, colegas de trabajo u otras personas en sus círculos; menores oportunidades de trabajo, actividades sociales o escolares o problemas buscando alojamiento; acoso, violencia física o hostigamiento; asistencia sanitaria que no cubre de forma adecuada el tratamiento de la enfermedad mental y la creencia de que nunca se conseguirán ciertos retos o que la situación no mejorará.
    Especialistas sugieren que las medidas para combatir el estigma podrían ser admitir la necesidad de tratamiento y conseguirlo; no avergonzarse ni crear dudas acerca de la capacidad personal; no aislarse; no denominarse a sí mismo despectivamente con el nombre de la enfermedad; acudir a grupos de apoyo; lograr ayuda en la escuela en el caso de tratarse de niños; hablar en contra del estigma y educar al público sobre la enfermedad mental.
    FUENTE: EUROPA PRESS

    miércoles, 25 de junio de 2014

    Actitudes que pueden dificultar la recuperación de un paciente con trastorno bipolar

    A lo largo de los años he notado que determinadas líneas de pensamiento pueden interferir en el proceso de convalecencia. Algunas veces estas actitudes prefiguran el momento en que el propio paciente interrumpirá su tratamiento. He aquí algunos ejemplos de afirmaciones que he oído y que reflejan estas actitudes tan contraproducentes. 
    • “Creo que no me conviene estar siempre tomando medicinas”
    • “No creo que mi trastorno bipolar sea tan grave”
    • “ Quiero dejar de tomar la medicación para comprobar si es cierto que padezco un trastorno bipolar”
    • “No quiero saber cómo me siento si no tomo las medicinas”
    • “Quiero averiguar si soy capaz de recuperarme por mis propios medios”“ No quiero tomar las medicinas porque no son más que una muleta”
    • "Con tesón y fuerza de voluntad, estoy seguro de que podré superar la enfermedad sin tomar medicamentos”
    • “Quiero un tratamiento, pero quiero empezar más adelante”
    • “Todavía tengo dudas sobre si realmente padezco o no un trastorno bipolar”
    • “Ninguno de mis amigos cree que tengo un trastorno bipolar”
    • “Hablé con un profesional que me dijo que está seguro de que no tengo un trastorno bipolar”
    • “Leí en un rato que no me conviene tomar medicinas para el trastorno bipolar”
    • “En primer lugar, me gustaría probar una dieta y un tratamiento con minerales”
    • “Estoy seguro de que no tengo la enfermedad. No he estado enfermo en toda mi vida”.
    • “Todos mis problemas son producto de las circunstancias. No me faltan razones para actuar de esta manera”
    • “Yo no tengo la culpa. En realidad, la culpa es de mi trabajo, mi esposa, mi madre, mi novio, mi casa, esta ciudad, este gobierno, este país, etc”
    • “Si pudiera salir de este lugar, seguro que me encontraría mucho mejor”
    • “Si pudiese dormir un poco (o mantenerme despierto), entonces todo me iría mucho mejor”
    • “ Yo puedo manejar esta situación. ¿Es qué no puedes confiar en mí?”
    • “Mi médico ya no me gusta”
    • “Ya no confío en la medicina tradicional”
    • “Siempre he tenido buena suerte. No te preocupes. Confía en mí. En poco tiempo todo se resolverá”.
    1. ¿Cuál es la causa más común del fracaso de los tratamientos en el trastorno bipolar?

    Negarse a tomar la medicación o interrumpirla definitivamente. Básicamente, los fármacos son el único recurso que puede normalizar los procesos de pensamiento e impedir la recurrencia de la manía y la depresión. Está ha demostrado que cuantas veces se interrumpa abruptamente la medicación, mayor será el agravamiento de la enfermedad bipolar.

    2. ¿Cuál es la creencia más común que plantea un obstáculo en el camino hacia la recuperación?

    “Ahora estoy bien. En consecuencia, ya no necesito tomar la medicación”. Lo anterior constituye un grave error en la lógica de la enfermedad aunque algunas personas con trastorno bipolar consideran que tiene sentido. Si como consecuencia de tomar la medicación usted se siente mejor, entonces lo más inteligente será seguir tomando sus medicinas al objeto de mantener ese estado de bienestar. Si usted mejora, esto no se debe a que su enfermedad ha desaparecido misteriosamente; antes bien, significa que la medicación es correcta y está eliminando los síntomas de la enfermedad.

    3.  ¿Cómo puedo saber si he tomado la medicación el tiempo suficiente para que funcione? No quiero darme por vencido.

    Le aseguro que usted necesita un período de al menos seis meses de prueba con los tres principales eutimizantes en dosis moderadas y altas, antes de que se pueda determinar a ciencia que estos fármacos no podrán ayudarle. He a bordado este asunto con muchos pacientes que, habiendo sido considerados sujetos totalmente refractarios al tratamiento, respondieron bien después de haber hecho suyo un ensayo en condiciones con un fármaco estabilizador del ánimo adecuado.

    4. ¿Tiene constancia de que haya personas que no responden a ningún tratamiento?

    A lo largo de mi carrera profesional, menos de una docena de personas no han respondido satisfactoriamente a la administración de la medicación en dosis adecuadas. En la mayoría de los casos, estos individuos habían sufrido episodios maníacos recurrentes e incontrolados durante muchos años, y consumiendo alcohol y otras sustancias nocivas inmoderadamente. Unos pocos eran jóvenes que anteriormente habían sido tratados con antidepresivos y arrastraban un historial de episodios maníacos frecuentes que se remontaba hasta su infancia. Incluso en estos casos, los síntomas bipolares podrían reducirse con la administración de la medicación adecuada y un esfuerzo sostenido para introducir cambios saludables en su estilo de vida.

    5. ¿Qué puedo hacer cuando todo parece estar fracasando?

    Éste es un buen momento para dar un paso atrás y analizar objetivamente las razones del fracaso. Es muy frecuente que el tratamiento fracase a causa de otros problemas de salud que en su día pasaron inadvertidas o fueron descartados. Le pondré un ejemplo: he vivido un buen número de casos donde el consumo de alcohol y drogas ha saboteado las bondades del tratamiento médico. Cuando estas personas finalmente conseguían dejar de consumir bebidas alcohólicas y otras drogas, su medicación les devolvía su buena salud. En algunas ocasiones, la concurrencia de una lesión cerebral o una enfermedad física bloquea la efectividad del tratamiento. Será tiempo de repetir el examen físico inicial. De manera análoga, negarse a reducir el estrés que soporta en su vida diaria, no acostarse a una hora razonable, no seguir una dieta equilibrada, o no hacer ejercicio en dosis moderadas, son prácticas que pueden sabotear el tratamiento contra el trastorno bipolar. Cuando se detecten estos problemas, será necesario corregirlos si queremos albergar alguna esperanza de conseguir un buen tratamiento.

    6. ¿Cuándo puede decirse que el trastorno bipolar es incontrolable? 

    "El trastorno bipolar únicamente será incontrolable cuando usted se dé por vencido".


    viernes, 16 de mayo de 2014

    Detectar a tiempo la enfermedad mental - Síntomas iniciales de alarma

    Las enfermedades mentales graves como la esquizofrenia o el trastorno bipolar rara vez aparecen de la nada. Cuando comienzan en la adolescencia, en muchos casos son los profesores o los compañeros de clase los que primero detectan que algo no va bien. Los episodios psicóticos pueden desarrollarse muy gradualmente y pueden permanecer sin diagnosticar durante largos periodos de tiempo.
    Según explican los expertos de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, según sus siglas en inglés) en la web de la institución (www.psychiatry.orgen la mayoría de los casos, los círculos más cercanos como la familia, los amigos o los profesores e incluso la misma persona en esta situación reconocen que algo no está bien. De esta forma se identifican pensamientos, sentimientos o conductas indicativas antes de que una de estas enfermedades aparezca en su forma completa.
    Conocer los síntomas o los signos iniciales de alarma puede conducir a una intervención que podría ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad e incluso retrasar su aparición y desarrollo. En este sentido, la APA señala que si se están produciendo varios de los siguientes signos y síntomas podría estar en desarrollo una enfermedad grave:
    • Aislamiento social reciente o pérdida de interés en los otros.
    • Una inusual disminución del trabajo que se hace en el día a día, en especial en la escuela o el trabajo, como abandonar el deporte, dejar de acudir a la escuela o dificultad en la realización de tareas familiares.
    • Problemas con la concentración, memoria o pensamiento y lenguaje lógicos que son difíciles de explicar.
    • Aumento de la sensibilidad en el sentido de la vista, audición, olor o tacto y evitación de las situaciones en las que existen muchos estímulos.
    • Pérdida de iniciativa o deseo de participar en alguna actividad. Apatía.
    • Una vaga sensación de estar desconectado de uno mismo o de lo que nos rodea. Una sensación de irrealidad.
    • Creencias inusuales y exageradas sobre los poderes personales para comprender el significado o la influencia de acontecimientos. Pensamiento ilógico o 'mágico' típico de la infancia en un adulto.
    • Miedo o sospecha de los otros o una sensación fuerte de nervios.
    • Comportamiento peculiar impropio.
    • Sueño exagerado y cambios en el apetito o deterioro en la higiene personal.
    • Cambios rápidos o exagerados en los sentimientos o labilidad emocional.


    Los expertos de la APA señalan que uno o dos de estos síntomas no pueden predecir una enfermedad mental pero si una persona experimenta varios de ellos juntos que le ocasionan problemas graves en su capacidad para estudiar, trabajar o relacionarse con los otros debe acudir a un profesional de la salud mental.
    Diagnóstico y supervisión
    Los especialistas coinciden en que la persona afectada debería al menos buscar una evaluación diagnóstica realizada por un profesional, recibir información sobre la enfermedad mental y los signos y síntomas a tener en cuenta, recibir consejo y apoyo sobre las actividades diarias y los sistemas para controlar el estrés y mantenerse bajo observación en relación a trastornos que pudieran requerir unos cuidados más avanzados.
    Los familiares son compañeros valiosos y deben estar implicados en el tratamiento siempre que sea posible, añaden los especialistas del APA. La educación sobre la enfermedad mental y lo que sucede en el cerebro puede ayudar a los individuos y a sus familias a entender la significación de los síntomas, cómo la enfermedad podría desarrollarse y qué se puede hacer para ayudar, concluyen. Por último, como ejemplo acentúan la importancia de que las familias conozcan el perjudicial papel del estrés como acelerador de los síntomas y los medios para reducirlo.
    Fuente: Infosalus/EuropaPress