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jueves, 16 de julio de 2015

Muchas personas con trastorno bipolar también padecen trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad suelen convivir con el trastorno bipolar, según demuestra el primer meta-análisis sobre la relación entre ambos desórdenes. "Aunque los especialistas en salud mental suelen ser conscientes de la elevada frecuencia de la comorbilidad en sus pacientes bipolares, algunos consideran que la ausencia de un trastorno del ánimo es un resultado terapéutico positivo", explicó vía e-mail la autora principal, doctora Barbara Pavlova, de la Universidad de Dalhousie, Halifax, Nueva Escocia, Canadá.

Con su equipo revisó la literatura médica publicada e identificó a los mejores estudios con resultados originales sobre la prevalencia de los trastornos de ansiedad en los adultos con trastorno bipolar diagnosticados mediante cuestionarios validados.

Finalmente, los autores seleccionaron 40 estudios sobre un total de 14.914 adultos de América del Norte, Europa, Australia, América del Sur y Asia. El 56 por ciento era mujer y la edad promedio era de 43,2 años.

En The Lancet Psychiatry, el equipo publica que el 45% de los participantes bipolares tenían algún trastorno de la ansiedad, como trastorno de ansiedad generalizada (20%), fobia social (20%), trastorno de pánico (19%) y trastorno del estrés postraumático o TEPT (17%).


El trastorno obsesivo compulsivo y el pánico eran casi siete veces más comunes en las personas bipolares que en el grupo control, mientras que el riesgo de TEPT crecía seis veces, el de fobia social o ansiedad generalizada se quintuplicaba y el de otras fobias se triplicaba en uno versus otro grupo. La prevalencia de la ansiedad no varió entre las personas con trastorno bipolar I y II.

El equipo aplicó los criterios diagnósticos DSM-III y DSM-IV para definir los trastornos de ansiedad y revisó los estudios realizados hasta 1 de junio del 2014 que pudo reunir con los siguientes términos de búsqueda: ansiedad, trastorno de pánico, agorafobia, fobia social, ansiedad social, trastorno de ansiedad generalizada, fobia específica, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de estrés postraumático y trastornos de ansiedad no especificado.

El doctor Michael Thase, profesor de psiquiatría de University of Pennsylvania, Filadelfia, elogió el estudio. "Los trastornos de ansiedad a menudo pasan desapercibidos en la fase maníaca. Esta comorbilidad exige una terapia orientada",comentó.

Thase, que integra la Comisión de las Guías de Práctica Clínica para el Trastorno Bipolar de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, consideró que el meta-análisis debería atraer más atención a los trastornos de ansiedad.

"Estamos atrasados con la revisión de nuestras guías", admitió y dijo que espera que las próximas guías destaquen "la importancia de los trastornos de ansiedad". El especialista consideró que se necesitan más estudios sobre las mejores prácticas para los trastornos de ansiedad.

El doctor Philip B. Mitchell, jefe de psiquiatría de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney, Australia, opinó que éste meta-análisis es "el primero" y "clave" sobre este tema.


FUENTE: Por Laura Newman-Reuters Health Lancet Psychiatry, online 23 de junio del 2015.


miércoles, 28 de enero de 2015

Insomnio adolescente se relaciona con la depresión y la ansiedad

Un estudio en estudiantes de secundaria realizado por profesionales en salud mental de la Universidad de Adelaide ha arrojado nueva luz sobre los vínculos entre las condiciones de salud mental relacionados con el insomnio, entre los adolescentes.
El equipo a cargo del Dr. Pasquale Alvaro encuestó a más de 300 estudiantes de secundaria de Australia 12-18 años de edad para entender mejor sus hábitos de sueño, problemas de salud mental y la hora del día que eran más activos (conocida como su "cronotipo").
Los resultados, publicados ahora en la revista  Sleep Medicine , pueden tener implicaciones para el tratamiento clínico de los adolescentes que experimentan problemas de sueño y de salud mental.
"Las personas con insomnio tienen dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormido durante el tiempo que lo necesitan. Se trata de un trastorno del sueño muy extendida entre el público en general, y en la mayoría de los países alrededor del 11% de los adolescentes de 13 a 16 años de experiencia insomnio en algún momento ", dice el Dr. Alvaro.
"Hay una creciente conciencia entre la comunidad científica de que los trastornos de insomnio, depresión y ansiedad están relacionados unos con otros, y estos trastornos contiene neurobiológico superposición, psicológico y factores de riesgo social.
"Tener insomnio, además de la ansiedad o la depresión puede intensificar aún más los problemas que experimentan con cada trastorno individual. Puede conducir a problemas tales como el alcohol y el uso indebido de drogas durante la adolescencia ", dice.
Estudio del Sr. Alvaro encontró que la presencia de insomnio se vinculó de forma independiente con la depresión, trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de pánico entre los adolescentes.
Los adolescentes que fueron más activos en las noches eran más propensas a tener depresión y / o insomnio. Este grupo fue también más propensos a tener el trastorno obsesivo-compulsivo, la ansiedad de separación, y fobia social, aunque estos trastornos a menudo no están vinculados de forma independiente con el insomnio.
"Estos hallazgos sugieren que la cronotipo 'vespertinidad' - ser más activo en las noches - es un factor de riesgo independiente para el insomnio y la depresión. Esto es importante porque los adolescentes tienden a desarrollar una preferencia por las noches, que a veces se convierte en un síndrome por el que mantienen retrasar ir a dormir ", dice el Dr. Alvaro.
"Sobre la base de nuestra evidencia, creemos que los esfuerzos de prevención y tratamiento para el insomnio y la depresión deberían considerar esta combinación de la salud mental, el sueño y la cronotipo vespertinidad, además de los principales enfoques de comportamiento actuales.Prevención y tratamiento esfuerzos para subtipos de ansiedad también deben considerar centrándose en el insomnio y la depresión ".
Fuente: http://www.psypost.org/

jueves, 26 de junio de 2014

Superar el estigma de la enfermedad mental

Los prejuicios que se ciernen sobre este tipo de trastornos retrasan una posible mejoría de las personas que los sufren

Ansiedad, depresión, trastorno bipolar, fobia, adicción, son enfermedades tan comunes como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal o asma y los fármacos que las tratan se encuentran como los de estas últimas entre los más vendidos. Sin embargo, la carga de prejuicios que rodea los trastornos de salud mental determina el apoyo social que reciben quienes las sufren e incluso impide que busquen tratamiento.

El estigma consiste en una imagen negativa que una persona genera sobre otra porque ésta posee una característica peculiar o personal que se piensa, o en realidad es, desventajosa (un estereotipo negativo). "Por desgracia, las actitudes y creencias negativas hacia la gente que tiene un trastorno de salud mental son comunes", continúan los especialistas norteamericanos.
El estigma puede conducir a discriminación y ésta puede ser directa, como un comentario negativo sobre la enfermedad mental o el tratamiento, o sin intención o sutil, como la evitación porque piensan que la persona podría ser inestable, violenta o peligrosa debido a su trastorno. Incluso el paciente puede juzgarse a sí mismo.

Entre los efectos perjudiciales del estigma, se encuentran la reticencia a buscar ayuda o tratamiento; la carencia de comprensión por parte de familia, amigos, colegas de trabajo u otras personas en sus círculos; menores oportunidades de trabajo, actividades sociales o escolares o problemas buscando alojamiento; acoso, violencia física o hostigamiento; asistencia sanitaria que no cubre de forma adecuada el tratamiento de la enfermedad mental y la creencia de que nunca se conseguirán ciertos retos o que la situación no mejorará.
Especialistas sugieren que las medidas para combatir el estigma podrían ser admitir la necesidad de tratamiento y conseguirlo; no avergonzarse ni crear dudas acerca de la capacidad personal; no aislarse; no denominarse a sí mismo despectivamente con el nombre de la enfermedad; acudir a grupos de apoyo; lograr ayuda en la escuela en el caso de tratarse de niños; hablar en contra del estigma y educar al público sobre la enfermedad mental.
FUENTE: EUROPA PRESS