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viernes, 14 de agosto de 2015

Trastorno Límite de la Personalidad: no confundir con Trastorno Bipolar

Se ha podido determinar que el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y el Trastorno Bipolar en numerosas ocasiones se diagnostican de forma conjunta en una misma persona (entre un 8% y un 18% de los casos – Paris J. et al, Psychiatry 2007-), aunque sabemos que son entidades clínicas distintas. Un diagnóstico correcto orienta al profesional hacia un tratamiento más efectivo, pero es probable que éste se encuentre ante el difícil reto de diagnosticar adecuadamente estas condiciones, que comparten varias características clínicas.
El TLP puede presenta cuatro tipos de psicopatología principales: perturbación afectiva, impulsividad, problemas cognitivos, e intensos, relaciones inestables. Lo que es más importante en estos casos es averiguar si los patrones de inestabilidad afectiva, impulsividad y relaciones inestables han sido consistentes en el tiempo. Por lo tanto, la obtención de una historia clínica detallada es crucial. Además, las otras características que vemos en el TLP, como la disociación, paranoia y problemas cognitivos, a menudo afectan enormemente el entorno del paciente y, en particular, sus relaciones. Una persona con TLP puede tener antecedentes de deterioro rápido y repentino cuando sus relaciones cambian, como el intento de suicidio después de una ruptura o severos cambios de humor cuando se separa de su familia. Generalmente, cuanto más intensa o significativo es la relación, mayor es el riesgo de estrés crónico y la desregulación del estado de ánimo.
Pero muchas de estas características se observan en pacientes con Trastorno Bipolar, como disforia, hiperactividad, impulsividad, tendencia al suicidio, y los síntomas psicóticos. Como resultado, los pacientes con TLP con este conjunto de síntomas a menudo son mal diagnosticados con el Trastorno Bipolar, posiblemente debido también a la eficacia de los tratamientos psicofarmacológicos para dichos síntomas.
Pero en los TLP los cambios de humor son generalmente de corta duración, duran sólo unas horas y cambian con relativa frecuencia. Por el contrario, los cambios de estado de ánimo en el Trastorno Bipolar tienden a durar varios días o incluso semanas o meses. Otra característica diferenciadora es que los cambios del estado de ánimo en el TLP son por lo general una reacción a un estresante ambiental (como una discusión con un ser querido o una frustración en la sala de espera), mientras que en un Trastorno Bipolar se pueden producir cambios de estado de ánimo sin motivo alguno.
Los pacientes con TLP pueden cambiar rápidamente de la depresión a la ansiedad y la ira, pero estos cambios de humor rara vez implican euforia; más a menudo, los cambios de humor son de sentirse molesto que sentirse “bien”. Asimismo, la ansiedad o la irritabilidad del TLP no debe ser confundido con la manía o hipomanía del trastorno bipolar, que por lo general implica el estado de ánimo expansivo o elevado.
A un nivel más existencial, los pacientes con pacientes de TLPespecialmente jóvenes, a menudo luchan con sentimientos de vacío y falta de valor, dificultades de autoimagen y temor al abandono. Estos síntomas son menos comunes en el Trastorno Bipolar, donde la grandiosidad y la autoestima inflada son comunes, especialmente durante los episodios del estado de ánimo maníaco. Y si bien ambas condiciones pueden incluir una historia de relaciones caóticas, un paciente con TLP puede describir dificultades de relación como la única fuente primaria o de su / su sufrimiento, mientras el paciente bipolar puede verlos como una consecuencia desafortunada de su comportamiento.
El diagnóstico preciso de la TLP y el Trastorno Bipolar en ocasiones puede ser difícil, pero es esencial para un tratamiento adecuado y el resultado óptimo. Las tasas de remisión en el TLP puede ser tan alta como 85% en 10 años (Gunderson et al, Arco Gen Psychiatry 2011), en particular con los tratamientos psicoterapéuticos eficaces. Sin embargo, el Trastorno Bipolar tiende a cronificarse y no remite en la edad adulta.
Fuente: Marta Guerri
www.psicoactiva.com

jueves, 30 de julio de 2015

La ciclotimia. El vaivén emocional ¿Cómo podemos afrontarlo?

Según las estadísticas, el trastorno de ciclotimia es muy poco frecuente y su prevalencia en la población mundial está cerca del  1%. El DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales),  nos dice que la Ciclotimia se caracteriza por episodios leves de depresión e hipomanía (elevado o irritable estado de ánimo y reducción en la necesidad de sueño por al menos 4 días). Los adultos son diagnosticados luego de que los síntomas persisten por dos años. Los niños y adolescentes son diagnosticados luego de 1 año.

Según Dr. Stepehn Stökl B., Jefe de Psiquiatría en el Centro de Salud Regional en Ontario, Canadá: “El trastorno de Ciclotimia tiene un inicio en la adolescencia tardía y en la adultez temprana y tiene una naturaleza crónica, es el punto medio entre el trastorno bipolar I y bipolar II.”

El problema principal es que la mayoría de las personas que sufren de ciclotimia, nunca reciben tratamiento, aseguró John Preston Doctor en psicología, profesor de Allian International University y autor de 3 libros sobre el trastorno bipolar, incluyendo “Haciéndose cargo del Trastorno Bipolar” (Taking Charge of Bipolar Disorder). Esto se debe a que la depresión no es discapacitante, y las personas se sienten bien por periodos de tiempo, pero estos periodos no duran más de dos meses, según lo estipula el diagnóstico por medio del DSM-IV. En otras palabras como los síntomas son menos incapacitantes, las personas simplemente no se dan cuenta que tienen este trastorno, dijo Sheri Van Dijk, psicoterapeuta y autora del libro de Habilidades para el desorden Bipolar (DBT Skills Workbook for Bipolar Disorder). Por lo general los familiares y los seres queridos son los que se dan cuenta del problema, ya que sufren de las dificultades para vivir con alguien con estados de ánimo muy inestables.

“La Ciclotimia tiene un alta morbilidad, relacionada con el rompimiento de relaciones personales y con el trabajo y si los sujetos no son tratados, las consecuencias pueden ser aún peores y pueden desarrollar severos cambios en el estado de ánimo”, dijo Stokl, “lo que puede llevar a que sean diagnosticados con el trastorno bipolar”explicó Preston.


Diagnosticando la Ciclotimia.

Realizar un Diagnóstico certero por Ciclotimia es un poco difícil, ya que puede confundirse con el trastorno bipolar II o con el trastorno límite de la personalidad (pero los sujetos con el trastorno bipolar II tienden a luchar con una depresión más severa). También hay importantes diferencias entre la ciclotimia y el trastorno límite de la personalidad. Una persona con el trastorno límite puede experimentar episodios hipomaniacos, actuando muy animado, pero su estado de ánimo elevado no dura demasiado y siempre sucede después de haberse enamorado de alguien nuevo. Una vez que se desvanece el enamoramiento, la persona vuelve a sentirse abatida.

Relacionado con esto, Preston dijo: “El signo significativo de la hipomanía es la disminución de la necesidad de dormir. Las personas con hipomanía solo duermen por 3 o 4 horas, no sienten fatiga, mientras que las personas con trastorno límite, se sienten exhaustos. Además, las personas con el trastorno límite de la personalidad son “exquisitamente sensibles a los sentimientos de rechazo y abandono.”

Según Preston, la mejor forma de diagnosticar el trastorno de ciclotimia surge de: “Obtener una historia comprensiva del estado de ánimo de la persona, lo que requiere realizar entrevistas con el sujeto y los seres queridos que lo conocen muy bien. Por lo general, los seres queridos son los más aptos para detectar los cambios en el estado de ánimo.”

El trastorno de Ciclotimia se debe a cambios biológicos en el sistema nervioso. Pero afortunadamente, el tratamiento es altamente eficaz para reducir los síntomas y ayudar al paciente a mejorar su salud y llevar una vida plena.



Cómo afrontar la Ciclotimia

Si has sido diagnosticado con ciclotimia, aprende lo más que puedas sobre este trastorno. Como dice Van Dikj “Para hacer algo efectivo, necesitas saber con qué estás tratando”. Habla con un psicólogo o psiquiatra sobre los síntomas, causas, disparadores y las opciones de tratamiento.

Preston asegura que “muchos expertos están en contra del tratamiento farmacológico para la ciclotimia”. Una razón es que los estabilizadores del estado de ánimo tienen muchos efectos secundarios y los antidepresivos son bien conocidos por empeorar los síntomas de la ciclotimia a largo plazo (pueden disparar episodios de hipomanía).

Preston hizo hincapié en la importancia de dos estrategias fundamentales:

  1. Mantener patrones de sueño saludables, ya que pocas horas de sueño activan los episodios de estado de ánimo. Evitar el café después del mediodía puede mejorar dramáticamente las horas de sueño. Si te sientes muy cansado a la tarde, tómate 10 minutos para caminar, ya que ofrece la misma cantidad de energía que una taza de café.
  2. La segunda estrategia es evitar el consumo de drogas y alcohol. El abuso de alcohol se relaciona comúnmente con la ciclotimia. Cuando las personas están deprimidas, buscan la ayuda de unos tragos para aliviarse. Pero el alcohol exacerba los desórdenes del estado de ánimo y sabotea las horas de sueño (aunque te duermas rápido por haber consumido alcohol, este irrumpe en la calidad de sueño. Alcohol en conjunto con la cafeína no permite que logres las etapas profundas y regenerativas del sueño).
La Psicoterapia es altamente efectiva. Las investigaciones han encontrado que la terapia cognitiva-conductual y la terapia interpersonal de ritmo social (IPSRT) son de gran ayuda para el tratamiento de los desórdenes bipolares. Van Dijk y Stokl también han notado que la terapia conductual dialéctica es valiosa para el tratamiento de estos trastornos.

La terapia interpersonal rítmica social se enfoca en dos objetivos: mejorar las relaciones interpersonales y crear rutinas saludables. Según Preston, las relaciones pueden ser una fuente significativa de estrés para las personas con Ciclotimia y pueden contribuir a los cambios en sus estados de ánimo. Esta terapia es similar a la terapia familiar o de pareja, ya que ayuda a los individuos a aprender mejores habilidades de comunicación y a resolver sus problemas y también ayuda a los seres queridos a entender que la ciclotimia es un trastorno neuroquímico y no es culpa del sujeto.

Relacionado con las psicoterapias, Van Dijk dijo: "Todas estas psicoterapias pueden ayudar a los sujetos a aprender habilidades de afrontamiento efectivas, por ejemplo, un individuo puede aprender habilidades asertivas para ayudar a mejorar su relación y estrategias para procesar y gestionar sus emociones para evitar que se conviertan en conductas problemáticas, como el abuso de sustancias."


LA RUTINA ES LA CLAVE PARA ESTABILIZAR LOS ESTADOS DE ÁNIMO

Preston asegura: “La rutina es la clave para estabilizar los estados de ánimo, y las personas con trastorno bipolar son especialmente sensibles al cambio. Cualquier modificación en sus patrones de alimentación, sueño o ejercicio, pueden interferir en sus ritmos circadianos y pueden disparar un episodio.”

Por eso es importante que los cambios se realicen bajo los mismos términos. Por ejemplo, los expertos sugieren que ir a la cama a la misma hora y despertarse al mismo horario, tal vez sea muy tedioso, pero puede ser de mucha ayuda para regular el estado de ánimo.

Fuente: Psychcentral
Imagen: Blogspot "Una Ciclotímica"

    jueves, 16 de julio de 2015

    Muchas personas con trastorno bipolar también padecen trastornos de ansiedad

    Los trastornos de ansiedad suelen convivir con el trastorno bipolar, según demuestra el primer meta-análisis sobre la relación entre ambos desórdenes. "Aunque los especialistas en salud mental suelen ser conscientes de la elevada frecuencia de la comorbilidad en sus pacientes bipolares, algunos consideran que la ausencia de un trastorno del ánimo es un resultado terapéutico positivo", explicó vía e-mail la autora principal, doctora Barbara Pavlova, de la Universidad de Dalhousie, Halifax, Nueva Escocia, Canadá.

    Con su equipo revisó la literatura médica publicada e identificó a los mejores estudios con resultados originales sobre la prevalencia de los trastornos de ansiedad en los adultos con trastorno bipolar diagnosticados mediante cuestionarios validados.

    Finalmente, los autores seleccionaron 40 estudios sobre un total de 14.914 adultos de América del Norte, Europa, Australia, América del Sur y Asia. El 56 por ciento era mujer y la edad promedio era de 43,2 años.

    En The Lancet Psychiatry, el equipo publica que el 45% de los participantes bipolares tenían algún trastorno de la ansiedad, como trastorno de ansiedad generalizada (20%), fobia social (20%), trastorno de pánico (19%) y trastorno del estrés postraumático o TEPT (17%).


    El trastorno obsesivo compulsivo y el pánico eran casi siete veces más comunes en las personas bipolares que en el grupo control, mientras que el riesgo de TEPT crecía seis veces, el de fobia social o ansiedad generalizada se quintuplicaba y el de otras fobias se triplicaba en uno versus otro grupo. La prevalencia de la ansiedad no varió entre las personas con trastorno bipolar I y II.

    El equipo aplicó los criterios diagnósticos DSM-III y DSM-IV para definir los trastornos de ansiedad y revisó los estudios realizados hasta 1 de junio del 2014 que pudo reunir con los siguientes términos de búsqueda: ansiedad, trastorno de pánico, agorafobia, fobia social, ansiedad social, trastorno de ansiedad generalizada, fobia específica, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de estrés postraumático y trastornos de ansiedad no especificado.

    El doctor Michael Thase, profesor de psiquiatría de University of Pennsylvania, Filadelfia, elogió el estudio. "Los trastornos de ansiedad a menudo pasan desapercibidos en la fase maníaca. Esta comorbilidad exige una terapia orientada",comentó.

    Thase, que integra la Comisión de las Guías de Práctica Clínica para el Trastorno Bipolar de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, consideró que el meta-análisis debería atraer más atención a los trastornos de ansiedad.

    "Estamos atrasados con la revisión de nuestras guías", admitió y dijo que espera que las próximas guías destaquen "la importancia de los trastornos de ansiedad". El especialista consideró que se necesitan más estudios sobre las mejores prácticas para los trastornos de ansiedad.

    El doctor Philip B. Mitchell, jefe de psiquiatría de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney, Australia, opinó que éste meta-análisis es "el primero" y "clave" sobre este tema.


    FUENTE: Por Laura Newman-Reuters Health Lancet Psychiatry, online 23 de junio del 2015.


    miércoles, 6 de mayo de 2015

    La estigmatización mediática y la enfermedad mental

    "El alumno de la ballesta sufre un trastorno mental". Este titular de prensa, publicado en un diario de tirada nacional, proclamaba que un posible "brote psicótico", palabras pronunciadas por la consejera de Educación de la Generalitat de Cataluña, habría motivado la muerte de un profesor a manos de un alumno de segundo de ESO en un instituto de Barcelona. "Un chaval normal de una familia normal", tal y como lo describían sus compañeros.
    La palabra "normal" también aparecía asociada al piloto de Germanwings que estrelló un avión de la compañía en los Alpes franceses. Aunque no tardaron en aparecer sus antecedentes psiquiátricos. Ambos sucesos, tan trágicos y mediáticos, han vuelto a poner de manifiesto el hecho de que las personas que cometen actos de violencia tan espantosos sufren una enfermedad mental. Es como si la sociedad necesitara explicarse algo tan terrible a través de los trastornos mentales, en vez de asumir que el mal y la violencia acompaña a la humanidad a lo largo de su historia. Cada día mueren miles de personas en el mundo en guerras, hambrunas, masacres, terrorismo o violencia de género. Y el 97% de quienes cometen esos crímenes no padece ningún trastorno. Solo el 3% de las personas con enfermedad mental comete actos violentos a causa de su enfermedad, cuando no reciben el tratamiento adecuado.
    La idea de que la enfermedad mental esta íntimamente relacionada con la violencia no tiene base científica. Las personas que la padecen rara vez son peligrosas para la sociedad en general. Lo más normal es que realicen conductas agresivas hacia ellos mismos o hacia el entorno familiar y sean víctimas de abusos y malos tratos, además de ver vulnerados sus derechos.
    De hecho, son personas como cualquier otra: estudian, trabajan, tienen familia, hijos, amigos, ejercen sus derechos y obligaciones como ciudadanos. Su enfermedad no supone ningún impedimento para poder llevar una vida normalizada y estar plenamente integrado en la sociedad. El único rasgo que puede distinguir a este colectivo son los apoyos necesarios para favorecer su autonomía personal y una vida independiente.
    ¿Por qué se dice en titulares que el asesino era esquizofrénico? Nadie lo menciona cuando es diabético o hipertenso. Se debería evitar "etiquetar" a las personas con problemas mentales llamándolas, por ejemplo, "esquizofrénicos", por la misma razón que no se dice "sidoso" ni "canceroso". También habría que evitar informaciones sensacionalistas, tendenciosas y no contrastadas, y romper la asociación entre enfermedad mental y violencia.
    En ese sentido, es lamentable que muchas personas no sean capaces de ver a la persona, sino solo al enfermo, como si su problema totalizara todos los aspectos de su vida: "Esta no es Alicia, una abogada que fuma a escondidas y a la que le encanta el senderismo, el cine y los musicales. Solo es alguien con trastorno bipolar". Hablamos de una realidad que afecta a una de cada cuatro personas a lo largo de la vida. Todos tenemos probabilidades de padecer una enfermedad mental, al igual que ocurre con muchos otros tipos de enfermedades.
    Entendemos que la falta de tiempo y de especialización contribuyen a que los medios de comunicación reproduzcan prejuicios sobre la enfermedad mental, que está sobredimensionada en las secciones de Sucesos e infrarrepresentada en las de Salud. Desde este colectivo que represento creemos que una armonía entre la tiranía del lenguaje políticamente correcto y la operatividad de las palabras --es entendible que 'persona con enfermedad mental' no cabe en un titular--, con la sensibilidad y falta de prejuicios que merece el colectivo podría ayudar a informar con más rigor sobre la enfermedad mental.
    En todo caso, el mejor modo de evitar que una persona con esquizofrenia protagonice un hecho violento es prevenir: evitar que abandone su medicación, mejorar la atención sociosanitaria y apoyar a su familia. Y para difundir esos mensajes los medios de comunicación son una herramienta indispensable.
    Por Antonio Garrido - Presidente de Asaenec (Asociación de allegados y personas con enfermedad mental de Córdoba.España)

    Fuente: www.diariocordoba.com

    sábado, 11 de abril de 2015

    Monumental biografía de un alma secreta: "Virginia Woolf "


    Curioso: discretísima y secreta, Virginia Woolf escribió gran cantidad de cartas y diarios personales en los que dio cuenta de sus fantasmas interiores. Precursora del modernismo y del feminismo, miembro del círculo de Bloomsbury (en el que militaban intelectuales como Bertrand Russell, Roger Fry y Katherine Mansfield) y creadora de novelas como La señora Dalloway y Las olas, cuentos y ensayos, padeció trastorno bipolar y se suicidó a los 59 años.
    Las cartas y los diarios sirvieron como base de Virginia Woolf. La vida por escrito (Taurus), libro de Irene Chikiar Bauer, editado en España. Biografía monumental y fresco de época (que retrata el paso del puritanismo al modernismo en la Inglaterra de fines del siglo XIX e inicios del XX, y donde aparecen Joyce, Henry James y el grupo Bloomsbury, entre tantos), ausculta las turbulencias de Woolf y sus elecciones sexuales, y medita sobre el placer, la literatura y el miedo a la locura. Chikiar cita prudentemente a Woolf para delatar la complejidad de su tarea: "No se puede escribir directamente acerca del alma. Al mirarla, se desvanece"
    FUENTE: Victor Hugo Ghitta | LA NACIÓN
    Libro: "Virginia Woolf. La vida por escrito"  es una exhaustiva biografía de la escritora británica Virginia Woolf, elaborada durante siete años por la periodista y socióloga argentina Irene Chikiar Bauer. Sinopsis: http://www.tendencias21.net/Virginia-Woolf-La-vida-por-escrito-se-presenta-en-Madrid_a39754.html#

    miércoles, 4 de febrero de 2015

    Resistencia a la insulina y resultado en el trastorno bipolar

    Resumen
    Poco se sabe sobre el impacto de la resistencia a la insulina en el trastorno bipolar.

    Objetivos
    Examinar la relación entre la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y el curso clínico y los resultados del tratamiento en el trastorno bipolar.

    Método
    Se midió la glucosa en ayunas y la insulina en 121 adultos con trastorno bipolar. Se diagnosticaron diabetes tipo2 y se determinó la resistencia a la insulina. Se utilizó el National Institute of Mental Health Life Chart para registrar el curso del trastorno bipolar y la Escala Alda para establecerla respuesta al tratamiento profiláctico con litio.

    Resultados
    Los pacientes con trastorno bipolar y diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina tenían tres veces más probabilidades de curso crónico de trastorno bipolar en comparación con los pacientes euglucémico (50% y 48,7%, respectivamente, v. 27.3%, odds ratio(OR) = 3,07, p =0,007), tres veces mayor probabilidad de ciclo rápido (38,5% y 39,5%, respectivamente, v. 18,2%, OR =3,13; p = 0,012) y tenían más probabilidades de ser refractarios al tratamiento con litio (36,8% y 36,7%, respectivamente, v. 3.2% ,OR =8,40, p <0,0001). Todas las asociaciones permanecieron después de controlar la exposición antipsicótica y el índice de masa corporal en los análisis de sensibilidad.

    Conclusiones
    La resistencia a la insulina comórbida podría ser un factor importante en la resistencia al tratamiento en el trastorno bipolar.


    Para acceder al texto completo es necesario consultar las características de suscripción de la fuente original: http://bjp.rcpsych.org/content/206/1/52.abstract

    Fuente: http://www.psiquiatria.com/
    Autor/es: Cynthia V. Calkin; Martina Ruzickova; Rudolf Uher...(et,al)
    Título en inglés: Insulin resistance and outcome in bipolar disorder
    Fuente: British Journal of Psychiatry
    Referencia: Volumen 206, número 1, página(s) 52-57
    Fecha: Enero 2015

    jueves, 25 de septiembre de 2014

    A propósito de la Agresividad y el Trastorno Bipolar - Titulares que contribuyen a la estigmatización

    Conductas agresivas vs trastorno bipolar. Algunas precisiones

    Titulares que contribuyen a la estigmatización

    Los medios de información hacen un flaco favor cuando en sus titulares tachan a los enfermos con trastorno bipolar de maníacos peligrosos. Sobre todo cuando, tal y como aseguran los expertos, la violencia no es, ni mucho menos, un rasgo definitorio del trastorno bipolar. Sin embargo, los medios se obsesionan en muchos casos en airear que asesinos y otros delincuentes padecen esta enfermedad, lo que contribuye a estigmatizar a estos pacientes y a crear una atmósfera de desconfianza hacia ellos.


    Expertos reunidos durante el XII Seminario Lundbeck para periodistas sobre Trastorno Bipolar 'Ánimo sin control', han denunciado que los medios de información contribuyen a estigmatizar el trastorno bipolar. Según los especialistas, se tiende a relacionar conductas agresivas con enfermedad mental; sin embargo, en la mayoría de los casos, los asesinatos se cometen por problemas transitorios, no por problemas mentales.

    Ana González-Pinto, jefe de Psiquiatría Clínica del Hospital Universitario Santiago Apóstol de Vitoria, asegura que ‘el paciente bipolar no es violento. Es más fácil que sea víctima a que sea el agresor’. Anabel Martínez Arán, especialista en Psicología Clínica en el Hospital Clínic de Barcelona, completa esta afirmación: ‘Se puede ser violento si está sin medicación durante un estado maniaco y ha consumido bebidas o drogas, igual que cualquier otra persona’. La psicóloga catalana pone el énfasis en ‘los matices’.

    Ambas expertas lamentan que hayan existido y existan titulares ‘que generen que la sociedad piense que el trastorno bipolar conduce a asesinatos’. En este mismo sentido se expresa José Manuel Montes, jefe de Sección de Psiquiatría del Hospital Universitario del Sureste de Madrid: ‘A través de la imaginaria popular se trata de explicar actos violentos a través de una subyacente enfermedad mental. Esto tiene que ver con que se busca una explicación para encontrar la tranquilidad. Y tienden a aislar a estas personas como mecanismo preventivo’.

    El experto subraya que ‘impacta muchísimo más que una persona con enfermedad mental cometa un acto violento a que el acto no tenga que ver con enfermedades mentales’. Ante esta afirmación, los periodistas participantes en el Seminario concluyeron que sería ‘muy oportuno’ aprovechar casos en los que se mencione el trastorno de la persona o la enfermedad mental que padece ‘para aclarar a la sociedad lo que es el trastorno en sí’ y así contribuir a desestigmatizar las enfermedades mentales.

    ‘Si con la epilepsia o la lepra se ha dado el paso de disminuir el estigma hasta incluso acabar con él, con la enfermedad mental también se debería dar el paso’, anima Ana González-Pinto. Y añade: ‘Deberíamos fomentar que se asocie el trastorno bipolar a mensajes positivos’. Todos los expertos concluyen que añadir información sobre enfermedades mentales, en general, o sobre el trastorno bipolar, en particular, no añade nada al interés informativo de la noticia. ‘Si padeciera cáncer, sería exactamente igual de relevante contarlo’, insisten.


    miércoles, 3 de septiembre de 2014

    ¿Qué es ser "Bipolar"?

    Trastorno Bipolar - Algunas Precisiones

    Se considera que una persona padece desordenes bipolares si a lo largo de su vida ha sufrido depresiones profundas y al menos una vez ha pasado por un episodio de "manía". Por "manía" se entiende una conducta fuera de lo común de una persona en que actúa de forma eufórica constantemente. En esos períodos la persona puede que gaste más dinero de lo habitual, que compre cosas innecesarias. También se considera dentro de esta fase el aumento de la irritabilidad y la ausencia de sueño. Generalmente en la "manía" el enfermo es incapaz de controlar su vertiginoso ritmo de pensamientos. Se dice que no conoce límites y desorbita su propia capacidad. La depresión es la otra cara del trastorno bipolar.El cambio de una fase a otra (de manía a depresión) es variable y entre fases hay periodos de estabilidad. La frecuencia varía de una persona a otra.

    PERO NO ESTAS SOLO: Al trastorno bipolar también se le conoce como enfermedad maníaco-depresivo. Afecta según los últimos estudios a cerca de un 2% de la población y no al 1 % como se creía hasta ahora.Para quienes padecen este trastorno puede ser muy perturbador. Pero tienes que saber que no estás solos en estos cambios de estado de ánimo.

    TU NO TIENES LA CULPA: La bipolaridad suele aparecer en la adolescencia o al principio de la edad adulta, aunque cada vez son más los casos de niños que la padecen. Esta enfermedad no depende de ti. Es un trastorno que afecta la habilidad para ser funcional en las actividades de cada día. Afecta el trabajo o los estudios, a nuestras familias y a la vida social. Hoy en día se sabe más acerca de las causas y del tratamiento de este problema mental. Sabemos que hay causas biológicas y componentes psicológicos en TODOS los TRASTORNOS BIPOLARES. Y que la mejor forma de tratamiento es la combinación de medicinas y psicoterapia. Contrariamente a lo que se creía hasta ahora el enfermedad no es exclusivamente bioquímica o un desorden médico.(Mental Health Net. MHN)
      
    El Gran Acontecimiento: Conseguir la remisión. El más importante acontecimiento relativo a la Salud Mental del pasado año 2002, éste sería uno que subyacía pendiente y que se encontraba prácticamente olvidado, uno que pasó virtualmente desapercibido en su momento pero que tiene enormes implicaciones para el futuro. Éste sería la inclusión de esta frase en la Guía práctica revisada para el tratamiento de pacientes con trastorno bipolar de la American Psychiatric Association, publicada en abril de 2002: “El tratamiento está destinado a la estabilización del episodio con el propósito de conseguir la remisión, definida como un completo retorno a un nivel de base de funcionamiento y una virtual ausencia de síntomas.” La Guía continúa citando la prevención de futuros episodios como meta para el tratamiento a largo plazo. La Guía se hace eco de la pionera Tima Bipolar Disorders Algorithms, publicada en el estado de Texas en octubre de 2001, que cita como su meta de tratamiento “ la total remisión de los síntomas- no sólo la respuesta al tratamiento”. En contraste, la Guía APA de 1994 virtualmente nos hizo un daño irreversible:“Las metas específicas del tratamiento son disminuir la frecuencia, severidad y consecuencias psicosociales de los episodios y mejorar el funcionamiento psicosocial entre episodios. Algunos pacientes con daños crónicos necesitarán servicios específicos de rehabilitación”. Como ironía, la puesta de obstáculos al tratamiento se produce en un momento en que la psiquiatría está despertándose para contemplar cuán enfermos nos hallamos. En la Cuarta Conferencia Internacional sobre el Trastorno Bipolar en 2001, El Dr. Robert Post de la Red Bipolar de la Fundación Stanley observó que el trastorno bipolar es más recalcitrante al tratamiento de lo que creíamos, y según el Dr. Mark Bauer de la Universidad Brown, en la misma reunión, 30 a 50 por ciento de los pacientes bipolares permanecen crónicamente enfermos.
      
    Entonces, ¿qué bien nos hace una gota de agua en el desierto?
    1. Refleja las elecciones de tratamiento ahora disponibles, incluyendo antipsicóticos atípicos para la manía y Lamictal para la depresión bipolar.
    2. Por diferencia a la antigua Guía, esta se basa en el principio de que si el tratamiento A falla, entonces intentemos el B y sino el C hasta que se llegue a un resultado favorable (eso esperamos).

      
    En términos no dudosos, la APA ha advertido a sus miembros que abandonarnos no es una opción, a pesar de la severidad de nuestros síntomas o los tratamientos que hayan fracasado en el pasado. En esencia, nuestro derecho a ponernos bien y permanecer bien ha sido codificado, y en esta era de costes ascendentes y servicios que se deterioran no es un gesto pequeño.

    Nuevos tratamientos y la expansión de conocimientos pronto volverán esta Guía obsoleta. Pero no hay vuelta atrás del principio que la gobierna de “lograr la remisión... volver a los niveles básicos de funcionamiento y ausencia virtual de síntomas.” Por primera vez, disponemos de un standard mediante el cual podemos apoyar a aquellos que nos tratan y posiblemente asegurarnos de su responsabilidad. Como se desarrolle esto será la gran historia de 2003 o 2004.

    Desde el punto de vista de las cinco historias principales que se incluyeron en esta publicación, el meta-análisis realizado por July Kirsch-Moore de 47 historia breves controladas como placebo en ensayos de antidepresivos de la base de datos de la FDA, era claramente el estudio del año, planteando serias cuestiones sobre la efectividad de los antidepresivos, la forma de llevar a cabo los ensayos de medicamentos, y el proceso de aprobación de la FDA. Sí, los antidepresivos probablemente funcionen. El problema es que las compañías farmacéuticas no tienen medios fiables de probarlo.

    FUENTE: Bipolarweb

    En la imagen: Libro "Amar a un Bipolar" Cómo comprender y amar a tu cónyuge Autores: Julie A. Fast y el Dr John Preston - Lectura recomendada

    jueves, 26 de junio de 2014

    Superar el estigma de la enfermedad mental

    Los prejuicios que se ciernen sobre este tipo de trastornos retrasan una posible mejoría de las personas que los sufren

    Ansiedad, depresión, trastorno bipolar, fobia, adicción, son enfermedades tan comunes como diabetes, hipertensión, insuficiencia renal o asma y los fármacos que las tratan se encuentran como los de estas últimas entre los más vendidos. Sin embargo, la carga de prejuicios que rodea los trastornos de salud mental determina el apoyo social que reciben quienes las sufren e incluso impide que busquen tratamiento.

    El estigma consiste en una imagen negativa que una persona genera sobre otra porque ésta posee una característica peculiar o personal que se piensa, o en realidad es, desventajosa (un estereotipo negativo). "Por desgracia, las actitudes y creencias negativas hacia la gente que tiene un trastorno de salud mental son comunes", continúan los especialistas norteamericanos.
    El estigma puede conducir a discriminación y ésta puede ser directa, como un comentario negativo sobre la enfermedad mental o el tratamiento, o sin intención o sutil, como la evitación porque piensan que la persona podría ser inestable, violenta o peligrosa debido a su trastorno. Incluso el paciente puede juzgarse a sí mismo.

    Entre los efectos perjudiciales del estigma, se encuentran la reticencia a buscar ayuda o tratamiento; la carencia de comprensión por parte de familia, amigos, colegas de trabajo u otras personas en sus círculos; menores oportunidades de trabajo, actividades sociales o escolares o problemas buscando alojamiento; acoso, violencia física o hostigamiento; asistencia sanitaria que no cubre de forma adecuada el tratamiento de la enfermedad mental y la creencia de que nunca se conseguirán ciertos retos o que la situación no mejorará.
    Especialistas sugieren que las medidas para combatir el estigma podrían ser admitir la necesidad de tratamiento y conseguirlo; no avergonzarse ni crear dudas acerca de la capacidad personal; no aislarse; no denominarse a sí mismo despectivamente con el nombre de la enfermedad; acudir a grupos de apoyo; lograr ayuda en la escuela en el caso de tratarse de niños; hablar en contra del estigma y educar al público sobre la enfermedad mental.
    FUENTE: EUROPA PRESS

    miércoles, 25 de junio de 2014

    Actitudes que pueden dificultar la recuperación de un paciente con trastorno bipolar

    A lo largo de los años he notado que determinadas líneas de pensamiento pueden interferir en el proceso de convalecencia. Algunas veces estas actitudes prefiguran el momento en que el propio paciente interrumpirá su tratamiento. He aquí algunos ejemplos de afirmaciones que he oído y que reflejan estas actitudes tan contraproducentes. 
    • “Creo que no me conviene estar siempre tomando medicinas”
    • “No creo que mi trastorno bipolar sea tan grave”
    • “ Quiero dejar de tomar la medicación para comprobar si es cierto que padezco un trastorno bipolar”
    • “No quiero saber cómo me siento si no tomo las medicinas”
    • “Quiero averiguar si soy capaz de recuperarme por mis propios medios”“ No quiero tomar las medicinas porque no son más que una muleta”
    • "Con tesón y fuerza de voluntad, estoy seguro de que podré superar la enfermedad sin tomar medicamentos”
    • “Quiero un tratamiento, pero quiero empezar más adelante”
    • “Todavía tengo dudas sobre si realmente padezco o no un trastorno bipolar”
    • “Ninguno de mis amigos cree que tengo un trastorno bipolar”
    • “Hablé con un profesional que me dijo que está seguro de que no tengo un trastorno bipolar”
    • “Leí en un rato que no me conviene tomar medicinas para el trastorno bipolar”
    • “En primer lugar, me gustaría probar una dieta y un tratamiento con minerales”
    • “Estoy seguro de que no tengo la enfermedad. No he estado enfermo en toda mi vida”.
    • “Todos mis problemas son producto de las circunstancias. No me faltan razones para actuar de esta manera”
    • “Yo no tengo la culpa. En realidad, la culpa es de mi trabajo, mi esposa, mi madre, mi novio, mi casa, esta ciudad, este gobierno, este país, etc”
    • “Si pudiera salir de este lugar, seguro que me encontraría mucho mejor”
    • “Si pudiese dormir un poco (o mantenerme despierto), entonces todo me iría mucho mejor”
    • “ Yo puedo manejar esta situación. ¿Es qué no puedes confiar en mí?”
    • “Mi médico ya no me gusta”
    • “Ya no confío en la medicina tradicional”
    • “Siempre he tenido buena suerte. No te preocupes. Confía en mí. En poco tiempo todo se resolverá”.
    1. ¿Cuál es la causa más común del fracaso de los tratamientos en el trastorno bipolar?

    Negarse a tomar la medicación o interrumpirla definitivamente. Básicamente, los fármacos son el único recurso que puede normalizar los procesos de pensamiento e impedir la recurrencia de la manía y la depresión. Está ha demostrado que cuantas veces se interrumpa abruptamente la medicación, mayor será el agravamiento de la enfermedad bipolar.

    2. ¿Cuál es la creencia más común que plantea un obstáculo en el camino hacia la recuperación?

    “Ahora estoy bien. En consecuencia, ya no necesito tomar la medicación”. Lo anterior constituye un grave error en la lógica de la enfermedad aunque algunas personas con trastorno bipolar consideran que tiene sentido. Si como consecuencia de tomar la medicación usted se siente mejor, entonces lo más inteligente será seguir tomando sus medicinas al objeto de mantener ese estado de bienestar. Si usted mejora, esto no se debe a que su enfermedad ha desaparecido misteriosamente; antes bien, significa que la medicación es correcta y está eliminando los síntomas de la enfermedad.

    3.  ¿Cómo puedo saber si he tomado la medicación el tiempo suficiente para que funcione? No quiero darme por vencido.

    Le aseguro que usted necesita un período de al menos seis meses de prueba con los tres principales eutimizantes en dosis moderadas y altas, antes de que se pueda determinar a ciencia que estos fármacos no podrán ayudarle. He a bordado este asunto con muchos pacientes que, habiendo sido considerados sujetos totalmente refractarios al tratamiento, respondieron bien después de haber hecho suyo un ensayo en condiciones con un fármaco estabilizador del ánimo adecuado.

    4. ¿Tiene constancia de que haya personas que no responden a ningún tratamiento?

    A lo largo de mi carrera profesional, menos de una docena de personas no han respondido satisfactoriamente a la administración de la medicación en dosis adecuadas. En la mayoría de los casos, estos individuos habían sufrido episodios maníacos recurrentes e incontrolados durante muchos años, y consumiendo alcohol y otras sustancias nocivas inmoderadamente. Unos pocos eran jóvenes que anteriormente habían sido tratados con antidepresivos y arrastraban un historial de episodios maníacos frecuentes que se remontaba hasta su infancia. Incluso en estos casos, los síntomas bipolares podrían reducirse con la administración de la medicación adecuada y un esfuerzo sostenido para introducir cambios saludables en su estilo de vida.

    5. ¿Qué puedo hacer cuando todo parece estar fracasando?

    Éste es un buen momento para dar un paso atrás y analizar objetivamente las razones del fracaso. Es muy frecuente que el tratamiento fracase a causa de otros problemas de salud que en su día pasaron inadvertidas o fueron descartados. Le pondré un ejemplo: he vivido un buen número de casos donde el consumo de alcohol y drogas ha saboteado las bondades del tratamiento médico. Cuando estas personas finalmente conseguían dejar de consumir bebidas alcohólicas y otras drogas, su medicación les devolvía su buena salud. En algunas ocasiones, la concurrencia de una lesión cerebral o una enfermedad física bloquea la efectividad del tratamiento. Será tiempo de repetir el examen físico inicial. De manera análoga, negarse a reducir el estrés que soporta en su vida diaria, no acostarse a una hora razonable, no seguir una dieta equilibrada, o no hacer ejercicio en dosis moderadas, son prácticas que pueden sabotear el tratamiento contra el trastorno bipolar. Cuando se detecten estos problemas, será necesario corregirlos si queremos albergar alguna esperanza de conseguir un buen tratamiento.

    6. ¿Cuándo puede decirse que el trastorno bipolar es incontrolable? 

    "El trastorno bipolar únicamente será incontrolable cuando usted se dé por vencido".


    viernes, 16 de mayo de 2014

    Detectar a tiempo la enfermedad mental - Síntomas iniciales de alarma

    Las enfermedades mentales graves como la esquizofrenia o el trastorno bipolar rara vez aparecen de la nada. Cuando comienzan en la adolescencia, en muchos casos son los profesores o los compañeros de clase los que primero detectan que algo no va bien. Los episodios psicóticos pueden desarrollarse muy gradualmente y pueden permanecer sin diagnosticar durante largos periodos de tiempo.
    Según explican los expertos de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, según sus siglas en inglés) en la web de la institución (www.psychiatry.orgen la mayoría de los casos, los círculos más cercanos como la familia, los amigos o los profesores e incluso la misma persona en esta situación reconocen que algo no está bien. De esta forma se identifican pensamientos, sentimientos o conductas indicativas antes de que una de estas enfermedades aparezca en su forma completa.
    Conocer los síntomas o los signos iniciales de alarma puede conducir a una intervención que podría ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad e incluso retrasar su aparición y desarrollo. En este sentido, la APA señala que si se están produciendo varios de los siguientes signos y síntomas podría estar en desarrollo una enfermedad grave:
    • Aislamiento social reciente o pérdida de interés en los otros.
    • Una inusual disminución del trabajo que se hace en el día a día, en especial en la escuela o el trabajo, como abandonar el deporte, dejar de acudir a la escuela o dificultad en la realización de tareas familiares.
    • Problemas con la concentración, memoria o pensamiento y lenguaje lógicos que son difíciles de explicar.
    • Aumento de la sensibilidad en el sentido de la vista, audición, olor o tacto y evitación de las situaciones en las que existen muchos estímulos.
    • Pérdida de iniciativa o deseo de participar en alguna actividad. Apatía.
    • Una vaga sensación de estar desconectado de uno mismo o de lo que nos rodea. Una sensación de irrealidad.
    • Creencias inusuales y exageradas sobre los poderes personales para comprender el significado o la influencia de acontecimientos. Pensamiento ilógico o 'mágico' típico de la infancia en un adulto.
    • Miedo o sospecha de los otros o una sensación fuerte de nervios.
    • Comportamiento peculiar impropio.
    • Sueño exagerado y cambios en el apetito o deterioro en la higiene personal.
    • Cambios rápidos o exagerados en los sentimientos o labilidad emocional.


    Los expertos de la APA señalan que uno o dos de estos síntomas no pueden predecir una enfermedad mental pero si una persona experimenta varios de ellos juntos que le ocasionan problemas graves en su capacidad para estudiar, trabajar o relacionarse con los otros debe acudir a un profesional de la salud mental.
    Diagnóstico y supervisión
    Los especialistas coinciden en que la persona afectada debería al menos buscar una evaluación diagnóstica realizada por un profesional, recibir información sobre la enfermedad mental y los signos y síntomas a tener en cuenta, recibir consejo y apoyo sobre las actividades diarias y los sistemas para controlar el estrés y mantenerse bajo observación en relación a trastornos que pudieran requerir unos cuidados más avanzados.
    Los familiares son compañeros valiosos y deben estar implicados en el tratamiento siempre que sea posible, añaden los especialistas del APA. La educación sobre la enfermedad mental y lo que sucede en el cerebro puede ayudar a los individuos y a sus familias a entender la significación de los síntomas, cómo la enfermedad podría desarrollarse y qué se puede hacer para ayudar, concluyen. Por último, como ejemplo acentúan la importancia de que las familias conozcan el perjudicial papel del estrés como acelerador de los síntomas y los medios para reducirlo.
    Fuente: Infosalus/EuropaPress

    viernes, 9 de mayo de 2014

    Novedoso tratamiento de cascos magnéticos para curar la depresión

    Ahora, un casco que envía impulsos electromagnéticos ha demostrado ser prometedor, según un estudio hecho en Dinamarca y publicado en la revista Acta Neuropsychiatrica.

    La clave está en que el nuevo dispositivo ataca a las células de la sangre que no funcionan bien en el cerebro.

    En pruebas clínicas, dos tercios de los voluntarios informaron que sus síntomas desaparecieron y que tras una semana las mejoras en el estado de ánimo eran notables.

    El casco se probó en 65 pacientes resistentes a los actuales tratamientos para la depresión.

    En los ensayos realizados por el Departamento de Medicina Celular y Molecular de la Universidad de Copenhague y el Centro de Psiquiatría de North Zealand.

    Los pacientes continuaron tomando su medicación durante las ocho semanas de la prueba.

    “Increíble”

    “Se estaban sintiendo bien, estaban funcionando bien, pudieron volver a trabajar”, cuenta Birgit Straaso, jefa médico en Hillerod. 

    “El casco es increíble”, dice por su parte Annemette Ovlisen, artista gráfico que durante 16 años sufre de depresión recurrente y participó en la prueba.

    “Es como si se hubiera levantado la neblina. Es como si alguien hubiera apretado el botón de reinicio”.

    De las cientos de millones de personas que sufren de depresión en todo el mundo, cerca del 30% no responde a la medicación o las terapias psicológicas.
    La mayoría de los pacientes del ensayo dijeron que los síntomas de la depresión desaparecieron tras el uso del casco. 

    El dispositivo cuenta con siete bobinas que suministran una dosis de campos electromagnéticos pulsátiles transcraneal (T-PEMF) a los tejidos del cerebro.

    Los impulsos son tan pequeños que el paciente no puede detectar ninguna sensación, y el único efecto secundario hasta ahora es una pequeña y ocasional náusea que desaparece inmediatamente después del tratamiento.

    El profesor Steen Dissing, de la Facultad de Ciencias para la Salud de Copenhague, es el principal arquitecto del casco. “Imita los campos eléctricos en el cerebro y activa el mecanismo de curación del cuerpo“.

    Los impulsos activan los capilares del cerebro, que forman nuevos vasos sanguíneos y secretan las hormonas del crecimiento.

    “Creemos que la razón por la que funciona tan bien es porque imitamos los signos eléctricos que van al cerebro y descubrimos que estas señales se comunican con los vasos sanguíneos”, explica Dissing. “Y los vasos sanguíneos se comunican con el tejido de la sangre. Descubrimos esa vía de comunicación”.

    En la prueba, 34 pacientes recibieron media hora de T-PEMF una vez al día, y 31 pacientes tuvieron dos dosis al día por la misma cantidad de tiempo.

    Los especialistas también descubrieron que el tratamiento tenía el beneficio añadido de mejorar la tolerancia de los pacientes hacia los fármacos antidepresivos.

    Actualmente están solicitando permiso a la Unión Europea para empezar a comercializar el casco en cuestión de un año, pues consideran que el potencial de demanda es enorme.

    Incremento de tasa de depresión

    El profesor Steen Dissing señala que el casco activa los mecanismos de curación del cuerpo.
    Según la organización Mundial de la Salud, más de 350 millones de personas sufren de depresión y la cifra está en aumento. Especialmente entre las personas mayores, donde uno de cada cinco sucumbe.

    Cuando se vuelve crónica, la depresión puede llevar a al suicidio, y eso ocurre en un millón de personas al año.

    Es un desarrollo tan importante como excitante pues demuestra que el tratamiento funciona en un nivel aceptable de eficacia y tiene pocos efectos secundarios”, señala.

    El especialista agregó que un tratamiento parecido, Estimulación Magnética Transcraneal (TMS), también ha demostrado ser efectivo para la depresión, pero no mucho más que los antidepresivos.

    “Las mujeres embarazadas y las madres que dan al pecho que no pueden tomar fármacos pueden encontrar este tratamiento más aceptable, pues utiliza y administra menos electricidad que la TMS”, agregó. “La otra razón por la cual el nuevo tratamiento es teóricamente interesante es que la persona se lo administra sola, la TMS no”.

    Sustituto de TEC

    El profesor Dissing cree que el casco básicamente puede remplazar las controversial terapia electroconvulsiva (TEC), que desde los años 40 se utiliza para tratar los casos más severos de depresión.
    Otros científicos en Dinamarca probarán este casco en pacientes de Parkinson.

    Los pacientes de TEC son sedados antes de ser amarrados y sometidos a una dosis de corriente que genera convulsiones que duran de 20 a 50 segundos.

    Algunos psiquiatras consideran que el TEC salva vidas, mientras que sus detractores deploran los efectos secundarios como la pérdida de la memoria y, en algunos casos extremos, cambios de personalidad.

    El casco danés utiliza una tecnología completamente distinta al TEC y, según el profesor Dissing, no debería compararse.

    Colegas de la Universidad de Odense, en el sur de Dinamarca, están tan impresionados con esta invención que este mes realizan un experimento para determinar si el T-PEMF puede tener un impacto positivo en la enfermedad degenerativa de Parkinson.

    Se espera que los pacientes vean una mejora de los síntomas como rigidez de las extremidades y temblores.

    Por: Malcolm Brabant / BBC Mundo / Fotos: BBC Mundo