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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Tres pasos para mejorar la ansiedad y la depresión en la adolescencia

La mayor parte de los problemas de salud mental empiezan a manifestarse en la infancia y en la adolescencia y, aunque no hay datos oficiales, en los últimos años han aumentado las consultas al especialista de jóvenes con ansiedad y depresión.

La detección y la intervención en estos casos es fundamental, tanto para acabar con el malestar del adolescente y mejorar aspectos de su vida que han sido afectados (vida personal, social, académica y familiar), como porque si no se tratan adecuadamente puede aumentar la posibilidad de que se desarrollen otros problemas mentales en el futuro.

Hoy por hoy, sabemos que, aunque exista una predisposición genética, suele ser necesaria la presencia de otros factores para desencadenar los episodios de ansiedad y depresión. “El estrés, la desadaptación escolar, la falta de tiempo de juego, la sobreexigencia académicao la falta de relaciones sociales relevantes  son aspectos que muchas veces no se toman en consideración y que pueden generar síntomas depresivos que dificultan aún más el funcionamiento de estos niños”, explica a DMedicina Carmen Moreno, psiquiatra en el Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente en el Hospital General Universitario Gregorio Marañón, en Madrid.  “Además, la generalización del ocio y del juego en entornos digitales, que no siempre facilitan la interacción con iguales o con los propios padres, probablemente están jugando también un papel en el aumento de estos casos en menores”.

Ante este escenario, Moreno destaca que existen signos de alerta que pueden ayudar a los padres a detectar que están ante un problema que necesita de una intervención terapéutica y no va a desaparecer por sí solo. Estos son la disminución en el rendimiento escolar, la desmotivación o el aburrimiento, y la falta de disfrute con cosas o actividades que previamente les resultaban placenteras. “Muchas veces estos jóvenes aparecen preocupados en exceso, tienen cambios en el apetito o el sueño, están más irritables y enfadados. En esos casos tenemos que hablar con ellos, entender qué circunstancias pueden estar motivando sus síntomas y, si persisten y no mejoran o tienen impacto en su vida habitual, hacer una consulta al especialista”, aconseja.

Con el fin de evitar las consecuencias a largo plazo (prolongación de los síntomas en el tiempo, fuerte impacto en la vida familiar y social, riesgo de aparición de conductas desadaptativas e incluso suicidas) la especialista señala tres pasos que pueden ayudar al adolescente para mejorar su enfermedad:

1. Convencerse de que se puede mejorar

“Es muy importante convencer al adolescente de que sus síntomas pueden mejorar y de que comprometerse con el tratamiento va a resultar en un beneficio importante en su calidad de vida”, indica Moreno. La especialista insiste en que es frecuente que los jóvenes tengan reticencias al tratamiento por miedo a lo que opinen los demás o por desconocimiento de las opciones terapéuticas. Es importante tranquilizar a los chicos sobre la enfermedad y sus consecuencias, y enfatizar todas las ventajas que supone volver a encontrarse bien.

2. Llevar una vida ordenada

El siguiente paso que deben dar es intentar modificar su estilo de vida y apostar por las conductas ordenadas, sin tóxicos, y un entorno en el que haya espacio para el deporte y la vida social. Esto ayudará a fortalecer la resistencia frente a los problemas de ansiedad y depresión.
“No obstante, cuando aparecen es importante acudir al especialista y empezar tratamiento y no fomentar la idea de que se puede superar la depresión solo con la voluntad de hacerlo. Esto no solo no es cierto, sino que puede contribuir a culpabilizar aún más a quien se siente mal y a hacerle más difícil que pida ayuda y, por lo tanto, que mejore”.

3. Proporcionar apoyo familiar

Es importante que la familia actúe con naturalidad, ofreciendo ayuda y escucha pero sin alarmarse. “Puede ser una buena oportunidad para mejorar la forma de relacionarse y la comunicación con los menores, para encontrar actividades que hacer juntos”, concluye Moreno.

FUENTE: www.dmedicina.com

jueves, 16 de julio de 2015

Muchas personas con trastorno bipolar también padecen trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad suelen convivir con el trastorno bipolar, según demuestra el primer meta-análisis sobre la relación entre ambos desórdenes. "Aunque los especialistas en salud mental suelen ser conscientes de la elevada frecuencia de la comorbilidad en sus pacientes bipolares, algunos consideran que la ausencia de un trastorno del ánimo es un resultado terapéutico positivo", explicó vía e-mail la autora principal, doctora Barbara Pavlova, de la Universidad de Dalhousie, Halifax, Nueva Escocia, Canadá.

Con su equipo revisó la literatura médica publicada e identificó a los mejores estudios con resultados originales sobre la prevalencia de los trastornos de ansiedad en los adultos con trastorno bipolar diagnosticados mediante cuestionarios validados.

Finalmente, los autores seleccionaron 40 estudios sobre un total de 14.914 adultos de América del Norte, Europa, Australia, América del Sur y Asia. El 56 por ciento era mujer y la edad promedio era de 43,2 años.

En The Lancet Psychiatry, el equipo publica que el 45% de los participantes bipolares tenían algún trastorno de la ansiedad, como trastorno de ansiedad generalizada (20%), fobia social (20%), trastorno de pánico (19%) y trastorno del estrés postraumático o TEPT (17%).


El trastorno obsesivo compulsivo y el pánico eran casi siete veces más comunes en las personas bipolares que en el grupo control, mientras que el riesgo de TEPT crecía seis veces, el de fobia social o ansiedad generalizada se quintuplicaba y el de otras fobias se triplicaba en uno versus otro grupo. La prevalencia de la ansiedad no varió entre las personas con trastorno bipolar I y II.

El equipo aplicó los criterios diagnósticos DSM-III y DSM-IV para definir los trastornos de ansiedad y revisó los estudios realizados hasta 1 de junio del 2014 que pudo reunir con los siguientes términos de búsqueda: ansiedad, trastorno de pánico, agorafobia, fobia social, ansiedad social, trastorno de ansiedad generalizada, fobia específica, trastorno obsesivo compulsivo, trastorno de estrés postraumático y trastornos de ansiedad no especificado.

El doctor Michael Thase, profesor de psiquiatría de University of Pennsylvania, Filadelfia, elogió el estudio. "Los trastornos de ansiedad a menudo pasan desapercibidos en la fase maníaca. Esta comorbilidad exige una terapia orientada",comentó.

Thase, que integra la Comisión de las Guías de Práctica Clínica para el Trastorno Bipolar de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, consideró que el meta-análisis debería atraer más atención a los trastornos de ansiedad.

"Estamos atrasados con la revisión de nuestras guías", admitió y dijo que espera que las próximas guías destaquen "la importancia de los trastornos de ansiedad". El especialista consideró que se necesitan más estudios sobre las mejores prácticas para los trastornos de ansiedad.

El doctor Philip B. Mitchell, jefe de psiquiatría de la Universidad de Nueva Gales del Sur, Sídney, Australia, opinó que éste meta-análisis es "el primero" y "clave" sobre este tema.


FUENTE: Por Laura Newman-Reuters Health Lancet Psychiatry, online 23 de junio del 2015.