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miércoles, 4 de febrero de 2015

Resistencia a la insulina y resultado en el trastorno bipolar

Resumen
Poco se sabe sobre el impacto de la resistencia a la insulina en el trastorno bipolar.

Objetivos
Examinar la relación entre la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y el curso clínico y los resultados del tratamiento en el trastorno bipolar.

Método
Se midió la glucosa en ayunas y la insulina en 121 adultos con trastorno bipolar. Se diagnosticaron diabetes tipo2 y se determinó la resistencia a la insulina. Se utilizó el National Institute of Mental Health Life Chart para registrar el curso del trastorno bipolar y la Escala Alda para establecerla respuesta al tratamiento profiláctico con litio.

Resultados
Los pacientes con trastorno bipolar y diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina tenían tres veces más probabilidades de curso crónico de trastorno bipolar en comparación con los pacientes euglucémico (50% y 48,7%, respectivamente, v. 27.3%, odds ratio(OR) = 3,07, p =0,007), tres veces mayor probabilidad de ciclo rápido (38,5% y 39,5%, respectivamente, v. 18,2%, OR =3,13; p = 0,012) y tenían más probabilidades de ser refractarios al tratamiento con litio (36,8% y 36,7%, respectivamente, v. 3.2% ,OR =8,40, p <0,0001). Todas las asociaciones permanecieron después de controlar la exposición antipsicótica y el índice de masa corporal en los análisis de sensibilidad.

Conclusiones
La resistencia a la insulina comórbida podría ser un factor importante en la resistencia al tratamiento en el trastorno bipolar.


Para acceder al texto completo es necesario consultar las características de suscripción de la fuente original: http://bjp.rcpsych.org/content/206/1/52.abstract

Fuente: http://www.psiquiatria.com/
Autor/es: Cynthia V. Calkin; Martina Ruzickova; Rudolf Uher...(et,al)
Título en inglés: Insulin resistance and outcome in bipolar disorder
Fuente: British Journal of Psychiatry
Referencia: Volumen 206, número 1, página(s) 52-57
Fecha: Enero 2015

jueves, 13 de noviembre de 2014

Depresión: más casos de un mal que estigmatiza


UN DESORDEN ALTAMENTE DISCAPACITANTE

A pesar de la alta prevalencia que tiene, con estimaciones que indican que entre el 8 y el 12 por ciento de la población del mundo sufrirá al menos un episodio a lo largo de su vida, la depresión es una enfermedad que no solo crece, sino que también, según los especialistas, es muy estigmatizante para quienes la padecen, además de ser incapacitante y en muchos casos, recurrente. 

“Lamentablemente, tener cualquier enfermedad en donde se pone en juego la salud mental sigue siendo estigmatizante”, señala el médico psiquiatra Marcelo Bakmas, del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-Argentina: “La idea de que se trata de una enfermedad de señoras bien es absolutamente falso, afecta a todas las clases sociales, a todas las edades y a ambos sexos, a pesar de que haya una mayor prevalencia entre las mujeres. 



El tema es que probablemente una persona de bajos recursos no pueda quedarse en la cama tirado porque pierde su trabajo, pero esto no implica que no esté deprimido y, además, son las personas que menos alternativas tendrán para superar la crisis”, sostuvo Bakmas. 

En el mismo sentido, Roberto Ré, médico y presidente de la Red Sanar-Argentina, sostuvo que “la depresión es una enfermedad del cerebro y en el cerebro, y estas enfermedades tienen una historia de estigmatización, ya que quienes la padecen han llegado hasta a ser aislados”. 

“Durante estos años hemos aprendido mucho sobre las enfermedades mentales, pero queda mucho por educar, y la gente sigue estigmatizando a la persona que tiene depresión, buscando ver por qué le pasó, intentando encontrar cosas ocultas, y esto es producto de la ignorancia”, apuntó Ré. 

UN DESORDEN MULTIDIMENSIONAL 

La depresión es un desorden multidimensional que afecta a la persona en todos sus aspectos: el emocional, el físico y el cognitivo, e interfiere en su posibilidad de funcionamiento. “El disparador es el distrés -explicó el doctor Ré- es decir, una tensión excesiva, irracional y desadaptativa que provoca la desregulación de los neurotransmisores. 

En conclusión, es una enfermedad biológica altamente discapacitante”. “No hay que quedarse con la mirada de que ‘hay que atender el problema porque una persona deprimida no puede trabajar y entonces afecta al sistema de producción’ -señaló por su parte Bakmas- hay que entender que se trata de un sujeto que no puede cumplir con sus tareas de padre o madre, de amigo, de esposo o esposa, es decir, a todas sus dimensiones”. 

En cuanto a los síntomas emocionales, los médicos mencionan tristeza, incapacidad de disfrute, pesimismo, baja autoestima y puede o no aparecer ansiedad, mientras que en lo referente a lo físico la depresión se traduce en fatiga o pérdida de energía, pérdida del interés sexual, aumento o pérdida de peso y alteración del sueño. 

“Hay un tercer componente -describió Bakmas- que son los síntomas cognitivos que recién hace unos pocos años comenzó a tenerse en cuenta, que es tan importante como los factores emocionales y que implica una lentitud en el pensamiento, el lenguaje y los aspectos motores, una disminución de la concentración, una incapacidad de tomar decisiones y una disminución de la capacidad de aprendizaje”. 

LAS RECAÍDAS 

“Es tan subestimado el tema de los síntomas cognitivos -añadió- que se ha comprobado que el 72 por ciento de las personas que han tenido una depresión pueden sufrir una recaída como consecuencia de haber sido desatendido este aspecto”. Mientras tanto, una encuesta realizada por la Asociación Europea de Depresión, arrojó que más del 60% de los trabajadores encuestados declararon que no informarían a su empleador en caso de ser diagnosticados por depresión.

350 millones De acuerdo a cifras de la OMS, la depresión es una de la afecciones más frecuentes en salud mental: se estima que 350 millones de personas en el mundo tuvieron, tienen o tendrán esta enfermedad.

FUENTE: Diario "El Día" - Argentina. Artículo disponible en su fuente original a través del siguiente enlace: http://www.eldia.com.ar/edis/20141112/Depresion-mas-casos-mal-estigmatiza-informaciongeneral0.htm

jueves, 25 de septiembre de 2014

A propósito de la Agresividad y el Trastorno Bipolar - Titulares que contribuyen a la estigmatización

Conductas agresivas vs trastorno bipolar. Algunas precisiones

Titulares que contribuyen a la estigmatización

Los medios de información hacen un flaco favor cuando en sus titulares tachan a los enfermos con trastorno bipolar de maníacos peligrosos. Sobre todo cuando, tal y como aseguran los expertos, la violencia no es, ni mucho menos, un rasgo definitorio del trastorno bipolar. Sin embargo, los medios se obsesionan en muchos casos en airear que asesinos y otros delincuentes padecen esta enfermedad, lo que contribuye a estigmatizar a estos pacientes y a crear una atmósfera de desconfianza hacia ellos.


Expertos reunidos durante el XII Seminario Lundbeck para periodistas sobre Trastorno Bipolar 'Ánimo sin control', han denunciado que los medios de información contribuyen a estigmatizar el trastorno bipolar. Según los especialistas, se tiende a relacionar conductas agresivas con enfermedad mental; sin embargo, en la mayoría de los casos, los asesinatos se cometen por problemas transitorios, no por problemas mentales.

Ana González-Pinto, jefe de Psiquiatría Clínica del Hospital Universitario Santiago Apóstol de Vitoria, asegura que ‘el paciente bipolar no es violento. Es más fácil que sea víctima a que sea el agresor’. Anabel Martínez Arán, especialista en Psicología Clínica en el Hospital Clínic de Barcelona, completa esta afirmación: ‘Se puede ser violento si está sin medicación durante un estado maniaco y ha consumido bebidas o drogas, igual que cualquier otra persona’. La psicóloga catalana pone el énfasis en ‘los matices’.

Ambas expertas lamentan que hayan existido y existan titulares ‘que generen que la sociedad piense que el trastorno bipolar conduce a asesinatos’. En este mismo sentido se expresa José Manuel Montes, jefe de Sección de Psiquiatría del Hospital Universitario del Sureste de Madrid: ‘A través de la imaginaria popular se trata de explicar actos violentos a través de una subyacente enfermedad mental. Esto tiene que ver con que se busca una explicación para encontrar la tranquilidad. Y tienden a aislar a estas personas como mecanismo preventivo’.

El experto subraya que ‘impacta muchísimo más que una persona con enfermedad mental cometa un acto violento a que el acto no tenga que ver con enfermedades mentales’. Ante esta afirmación, los periodistas participantes en el Seminario concluyeron que sería ‘muy oportuno’ aprovechar casos en los que se mencione el trastorno de la persona o la enfermedad mental que padece ‘para aclarar a la sociedad lo que es el trastorno en sí’ y así contribuir a desestigmatizar las enfermedades mentales.

‘Si con la epilepsia o la lepra se ha dado el paso de disminuir el estigma hasta incluso acabar con él, con la enfermedad mental también se debería dar el paso’, anima Ana González-Pinto. Y añade: ‘Deberíamos fomentar que se asocie el trastorno bipolar a mensajes positivos’. Todos los expertos concluyen que añadir información sobre enfermedades mentales, en general, o sobre el trastorno bipolar, en particular, no añade nada al interés informativo de la noticia. ‘Si padeciera cáncer, sería exactamente igual de relevante contarlo’, insisten.


miércoles, 25 de junio de 2014

Actitudes que pueden dificultar la recuperación de un paciente con trastorno bipolar

A lo largo de los años he notado que determinadas líneas de pensamiento pueden interferir en el proceso de convalecencia. Algunas veces estas actitudes prefiguran el momento en que el propio paciente interrumpirá su tratamiento. He aquí algunos ejemplos de afirmaciones que he oído y que reflejan estas actitudes tan contraproducentes. 
  • “Creo que no me conviene estar siempre tomando medicinas”
  • “No creo que mi trastorno bipolar sea tan grave”
  • “ Quiero dejar de tomar la medicación para comprobar si es cierto que padezco un trastorno bipolar”
  • “No quiero saber cómo me siento si no tomo las medicinas”
  • “Quiero averiguar si soy capaz de recuperarme por mis propios medios”“ No quiero tomar las medicinas porque no son más que una muleta”
  • "Con tesón y fuerza de voluntad, estoy seguro de que podré superar la enfermedad sin tomar medicamentos”
  • “Quiero un tratamiento, pero quiero empezar más adelante”
  • “Todavía tengo dudas sobre si realmente padezco o no un trastorno bipolar”
  • “Ninguno de mis amigos cree que tengo un trastorno bipolar”
  • “Hablé con un profesional que me dijo que está seguro de que no tengo un trastorno bipolar”
  • “Leí en un rato que no me conviene tomar medicinas para el trastorno bipolar”
  • “En primer lugar, me gustaría probar una dieta y un tratamiento con minerales”
  • “Estoy seguro de que no tengo la enfermedad. No he estado enfermo en toda mi vida”.
  • “Todos mis problemas son producto de las circunstancias. No me faltan razones para actuar de esta manera”
  • “Yo no tengo la culpa. En realidad, la culpa es de mi trabajo, mi esposa, mi madre, mi novio, mi casa, esta ciudad, este gobierno, este país, etc”
  • “Si pudiera salir de este lugar, seguro que me encontraría mucho mejor”
  • “Si pudiese dormir un poco (o mantenerme despierto), entonces todo me iría mucho mejor”
  • “ Yo puedo manejar esta situación. ¿Es qué no puedes confiar en mí?”
  • “Mi médico ya no me gusta”
  • “Ya no confío en la medicina tradicional”
  • “Siempre he tenido buena suerte. No te preocupes. Confía en mí. En poco tiempo todo se resolverá”.
1. ¿Cuál es la causa más común del fracaso de los tratamientos en el trastorno bipolar?

Negarse a tomar la medicación o interrumpirla definitivamente. Básicamente, los fármacos son el único recurso que puede normalizar los procesos de pensamiento e impedir la recurrencia de la manía y la depresión. Está ha demostrado que cuantas veces se interrumpa abruptamente la medicación, mayor será el agravamiento de la enfermedad bipolar.

2. ¿Cuál es la creencia más común que plantea un obstáculo en el camino hacia la recuperación?

“Ahora estoy bien. En consecuencia, ya no necesito tomar la medicación”. Lo anterior constituye un grave error en la lógica de la enfermedad aunque algunas personas con trastorno bipolar consideran que tiene sentido. Si como consecuencia de tomar la medicación usted se siente mejor, entonces lo más inteligente será seguir tomando sus medicinas al objeto de mantener ese estado de bienestar. Si usted mejora, esto no se debe a que su enfermedad ha desaparecido misteriosamente; antes bien, significa que la medicación es correcta y está eliminando los síntomas de la enfermedad.

3.  ¿Cómo puedo saber si he tomado la medicación el tiempo suficiente para que funcione? No quiero darme por vencido.

Le aseguro que usted necesita un período de al menos seis meses de prueba con los tres principales eutimizantes en dosis moderadas y altas, antes de que se pueda determinar a ciencia que estos fármacos no podrán ayudarle. He a bordado este asunto con muchos pacientes que, habiendo sido considerados sujetos totalmente refractarios al tratamiento, respondieron bien después de haber hecho suyo un ensayo en condiciones con un fármaco estabilizador del ánimo adecuado.

4. ¿Tiene constancia de que haya personas que no responden a ningún tratamiento?

A lo largo de mi carrera profesional, menos de una docena de personas no han respondido satisfactoriamente a la administración de la medicación en dosis adecuadas. En la mayoría de los casos, estos individuos habían sufrido episodios maníacos recurrentes e incontrolados durante muchos años, y consumiendo alcohol y otras sustancias nocivas inmoderadamente. Unos pocos eran jóvenes que anteriormente habían sido tratados con antidepresivos y arrastraban un historial de episodios maníacos frecuentes que se remontaba hasta su infancia. Incluso en estos casos, los síntomas bipolares podrían reducirse con la administración de la medicación adecuada y un esfuerzo sostenido para introducir cambios saludables en su estilo de vida.

5. ¿Qué puedo hacer cuando todo parece estar fracasando?

Éste es un buen momento para dar un paso atrás y analizar objetivamente las razones del fracaso. Es muy frecuente que el tratamiento fracase a causa de otros problemas de salud que en su día pasaron inadvertidas o fueron descartados. Le pondré un ejemplo: he vivido un buen número de casos donde el consumo de alcohol y drogas ha saboteado las bondades del tratamiento médico. Cuando estas personas finalmente conseguían dejar de consumir bebidas alcohólicas y otras drogas, su medicación les devolvía su buena salud. En algunas ocasiones, la concurrencia de una lesión cerebral o una enfermedad física bloquea la efectividad del tratamiento. Será tiempo de repetir el examen físico inicial. De manera análoga, negarse a reducir el estrés que soporta en su vida diaria, no acostarse a una hora razonable, no seguir una dieta equilibrada, o no hacer ejercicio en dosis moderadas, son prácticas que pueden sabotear el tratamiento contra el trastorno bipolar. Cuando se detecten estos problemas, será necesario corregirlos si queremos albergar alguna esperanza de conseguir un buen tratamiento.

6. ¿Cuándo puede decirse que el trastorno bipolar es incontrolable? 

"El trastorno bipolar únicamente será incontrolable cuando usted se dé por vencido".


viernes, 6 de junio de 2014

La sexualidad y el trastorno bipolar

La Psiquiatría ha avanzado mucho a lo largo de las últimas décadas, y palabras que antes producían rechazo sólo con oírlas, hoy en día se acogen con un halo de empatía y normalidad. Es lo que ocurre con el trastorno bipolar, una enfermedad mental que arrastra consigo múltiples inconvenientes en la vida diaria; alguno de ellos en la esfera de la sexualidad. Actualmente, en España un 2% de la población padece este trastorno y hasta un 60% de estos pacientes puede ver afectada de una forma u otra su vida sexual.
El trastorno bipolar pasa por dos fases características en el transcurso de la enfermedad: maniática y depresiva. En la primera, explica a ELMUNDO.es el doctor Eduard Vieta, jefe de Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic y profesor de la Universidad de Barcelona, hay tendencia a la hiperactividad y la euforia, que suelen acompañarse de un aumento del deseo sexual, y en ocasiones de cierta desinhibición y promiscuidad. Por el contrario, en las fases depresivas, existe una disminución del deseo y la práctica sexual.
"Durante las fases maníacas se produce un aumento de la producción de una sustancia cerebral denominada dopamina que es el neurotransmisor de la motivación, el que nos impulsa a hacer cosas y a probar cosas nuevas, y es también fundamental en la excitación sexual. La manía, por tanto, aumenta la excitabilidad sexual, mientras que la depresión la disminuye", explica este especialista, quien también dirigió una ponencia sobre este tema en el VII Curso Internacional de Sexualidad y Salud Mental celebrado recientemente en Salamanca.
En las fases maníacas, agrega Usue Espinós, psicóloga de la Asociación Bipolar en Madrid (ABM), en grupos de autoayuda desde hace 15 años, el aumento libido suele conllevar conductas promiscuas, y existe riesgo de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados.
Por tanto, los problemas principales que una persona con trastorno bipolar puede tener son los cambios del deseo sexual en un sentido u otro, pero también "pueden darse retraso en la eyaculación, impotencia y anorgasmia", enumera el doctor Vieta.
Por otro lado, y mirando hacia la esfera más psicológica y social de esta enfermedad, éstas también se ven claramente afectadas. "Muchas personas con trastorno bipolar tienen dificultades para mantener una pareja estable, a veces la falta de habilidades sociales o el aislamiento complica la posibilidad de tener una pareja estable y esto hace que tengan menos posibilidades de tener relaciones sexuales", comenta Espinós.
Además, las conductas de hipersexualidad y la promiscuidad que refieren en las fases maniacas cobran aquí gran importancia, ya que pueden provocar rechazo social y familiar. La disminución del impulso sexual puede reducir la calidad de vida y la autoestima, incluso "por mucho que se explique a los pacientes que se trata de un problema transitorio asociado a la fase depresiva o al tratamiento", lamenta el doctor Vieta.
De hecho, la psicoeducación y la rehabilitación cognitiva son clave para tratar el transcurso de la enfermedad, tal y como este especialista junto con otros investigadores demostraron en un estudio publicado en la revista 'American Journal of Psychiatry'.

La implicación de los fármacos

Los fármacos son un capítulo aparte, que también puede influir en las relaciones sexuales de pacientes con trastorno bipolar y otras enfermedades mentales. "En ocasiones, consumen psicofármacos que producen alteraciones en su actividad sexual. El problema puede ser que abandonen la medicación, con el consiguiente riesgo de recaídas", mantiene la experta de la ABM.
Pero los fármacos son esenciales para mantener la calidad de vida de los pacientes y controlar de pleno la enfermedad, tal como asegura el doctor Vieta: "El tratamiento es imprescindible para mantener la enfermedad bajo control y poder llevar una vida normal. Pero en algunos casos puede reducir el deseo y ocasionar disfunciones como anorgasmia, retraso de la eyaculación, o incluso impotencia, pero son efectos adversos reversibles que se dan sólo en ocasiones".
Así, no todos los medicamentos -en éste o cualquier otro trastorno mental- conducen a estos efectos adversos aunque con frecuencia, lamenta el experto, los psiquiatras olvidan tener en cuenta este aspecto a la hora de la prescripción, en parte porque, si no se pregunta directamente, los pacientes no hablan de ello. "Los problemas que puedan derivarse del tratamiento se solucionan cambiando la medicación; además, pueden utilizarse técnicas sexológicas o farmacológicas cuando estén indicadas", informa.
El trastorno bipolar es una patología común y tratable si se diagnostica a tiempo. Todos aquellos que lo sufren, aconseja el especialista, deben saber que si han percibido cambios indeseados en su capacidad de disfrute de una vida sexual sana y plena, existen soluciones; el primer paso es comunicarlo a los responsables de su tratamiento.
"Si sospecha que tiene un trastorno bipolar y no está diagnosticado, no tema ir al psiquiatra, se le ayudará. La Psiquiatría ha progresado muchísimo en los últimos años y en España hay los mejores especialistas y esta enfermedad cada vez se trata más desde una perspectiva multidisciplinar y multinivel, involucrando a psiquiatras, psicólogos, enfermeros, médicos de familia, etc. Los equipos están preparados para aconsejar y tratar los cambios en la conducta sexual que afectan a tantos pacientes con trastorno bipolar, pero hay que comunicarlo», concluye.
FUENTE: Beatriz G. Portalatín | Madrid para el MUNDO.ES

viernes, 16 de mayo de 2014

Detectar a tiempo la enfermedad mental - Síntomas iniciales de alarma

Las enfermedades mentales graves como la esquizofrenia o el trastorno bipolar rara vez aparecen de la nada. Cuando comienzan en la adolescencia, en muchos casos son los profesores o los compañeros de clase los que primero detectan que algo no va bien. Los episodios psicóticos pueden desarrollarse muy gradualmente y pueden permanecer sin diagnosticar durante largos periodos de tiempo.
Según explican los expertos de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA, según sus siglas en inglés) en la web de la institución (www.psychiatry.org) en la mayoría de los casos, los círculos más cercanos como la familia, los amigos o los profesores e incluso la misma persona en esta situación reconocen que algo no está bien. De esta forma se identifican pensamientos, sentimientos o conductas indicativas antes de que una de estas enfermedades aparezca en su forma completa.
Conocer los síntomas o los signos iniciales de alarma puede conducir a una intervención que podría ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad e incluso retrasar su aparición y desarrollo. En este sentido, la APA señala que si se están produciendo varios de los siguientes signos y síntomas podría estar en desarrollo una enfermedad grave:
  • Aislamiento social reciente o pérdida de interés en los otros.
  • Una inusual disminución del trabajo que se hace en el día a día, en especial en la escuela o el trabajo, como abandonar el deporte, dejar de acudir a la escuela o dificultad en la realización de tareas familiares.
  • Problemas con la concentración, memoria o pensamiento y lenguaje lógicos que son difíciles de explicar.
  • Aumento de la sensibilidad en el sentido de la vista, audición, olor o tacto y evitación de las situaciones en las que existen muchos estímulos.
  • Pérdida de iniciativa o deseo de participar en alguna actividad. Apatía.
  • Una vaga sensación de estar desconectado de uno mismo o de lo que nos rodea. Una sensación de irrealidad.
  • Creencias inusuales y exageradas sobre los poderes personales para comprender el significado o la influencia de acontecimientos. Pensamiento ilógico o 'mágico' típico de la infancia en un adulto.
  • Miedo o sospecha de los otros o una sensación fuerte de nervios.
  • Comportamiento peculiar impropio.
  • Sueño exagerado y cambios en el apetito o deterioro en la higiene personal.
  • Cambios rápidos o exagerados en los sentimientos o labilidad emocional.


Los expertos de la APA señalan que uno o dos de estos síntomas no pueden predecir una enfermedad mental pero si una persona experimenta varios de ellos juntos que le ocasionan problemas graves en su capacidad para estudiar, trabajar o relacionarse con los otros debe acudir a un profesional de la salud mental.
Diagnóstico y supervisión
Los especialistas coinciden en que la persona afectada debería al menos buscar una evaluación diagnóstica realizada por un profesional, recibir información sobre la enfermedad mental y los signos y síntomas a tener en cuenta, recibir consejo y apoyo sobre las actividades diarias y los sistemas para controlar el estrés y mantenerse bajo observación en relación a trastornos que pudieran requerir unos cuidados más avanzados.
Los familiares son compañeros valiosos y deben estar implicados en el tratamiento siempre que sea posible, añaden los especialistas del APA. La educación sobre la enfermedad mental y lo que sucede en el cerebro puede ayudar a los individuos y a sus familias a entender la significación de los síntomas, cómo la enfermedad podría desarrollarse y qué se puede hacer para ayudar, concluyen. Por último, como ejemplo acentúan la importancia de que las familias conozcan el perjudicial papel del estrés como acelerador de los síntomas y los medios para reducirlo.
Fuente: Infosalus/EuropaPress

martes, 13 de mayo de 2014

El 60% de las personas con pensamientos suicidas no recibe tratamiento

El suicidio es una de las 20 causas más importantes de defunción en el mundo para cualquier rango de edad, con un millón de muertes cada año. Este grave problema de salud pública es el motivo de muchos estudios cada año, como los que hoy se publican en la nueva revista The Lancet Psychiatry.

En el primero de ellos, investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) y la Universidad de Harvard (EE UU) han revisado los factores psicológicos que pueden contribuir a un comportamiento suicida, como los tipos de personalidad, factores cognitivos y los acontecimientos vitales negativos.

La revista The Lancet Psychiatry publica para su lanzamiento un especial sobre suicidio. Uno de los estudios recogidos muestra los factores psicológicos que contribuyen a un comportamiento suicida y revela que alrededor del 60% de las personas que piensan en suicidarse o lo han intentado no cuentan con ningún tipo de ayuda.
Según Rory O'Connor, investigador de la institución escocesa, "a pesar de que se han identificado una serie de factores que contribuyen a la conducta suicida, no está claro cómo o por qué estos factores aumentan el riesgo de este comportamiento ni de los elementos que protegen entre aquellos que son vulnerables”.

“Son necesarios estudios adicionales para desarrollar tratamientos psicológicos y eliminar las barreras que conducen a la infrautilización de los recursos de salud mental", añade O’Connor.

Los resultados muestran también que alrededor del 60% de las personas que luchan contra pensamientos o conductas suicidas no reciben ningún tipo de ayuda. “Además, existe relativamente poca evidencia de la efectividad de los tratamientos recibidos por aquellos que sí los siguen”, explican los autores.

Por su parte, Matthew K. Nock, de la Universidad de Harvard, afirma que se han hecho avances significativos en la comprensión de la conducta suicida en los últimos años.

“Ahora tenemos una sólida base de conocimiento, así como algunos nuevos descubrimientos sobre los factores psicológicos que ponen a las personas en riesgo de pensar en el suicidio o que incrementan su probabilidad de actuar”, apunta. “Es muy importante que se invierta en nuevos avances para que disminuyamos el sufrimiento y la pérdida de vidas".

Biomarcadores para predecir el riesgo

Otro de los estudios publicados en el primer número de The Lancet Psychiatry expone una posible interacción entre la predisposición de cada persona, experiencias vitales estresantes y enfermedad psiquiátrica aguda con la conducta suicida.

Kees van Heeringen, investigador de la Universidad de Gante (Bélgica) y John Mann de la Universidad de Columbia (EE UU) han discutido la teoría del estrés-diátesis de suicidio, que explica por qué solo una pequeña minoría de personas está en riesgo de quitarse la vida después de la exposición a este tipo de estrés.

El estudio describe varios factores neurobiológicos que pueden desempeñar un papel en esta predisposición. Por ejemplo, los estudios postmortem y de neuroimagen han identificado los cambios estructurales y funcionales en los cerebros de los individuos con antecedentes de conducta suicida que puede afectar a la regulación del estado de ánimo, la respuesta al estrés y la toma de decisiones.

Estos cambios incluyen déficits bioquímicos en función de la serotonina y el eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA) de respuesta al estrés. Los autores sugieren que estas anomalías podrían utilizarse en el futuro para desarrollar biomarcadores que ayuden a predecir quién está en riesgo de quitarse la vida, y que pueden servir como un objetivo útil para el tratamiento.

Según van Heeringen, "dado que no existen exámenes clínicos fiables para identificar a las personas más predispuestas al suicidio, los biomarcadores genéticos y de imagen cerebral ofrecen prometedoras vías para la detección de individuos de alto riesgo y de los tratamientos más personalizados para la prevención de la conducta suicida".

El impacto del duelo en el suicidio
Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio en comparación con las personas en duelo después de la muerte repentina por otras causas.

Los hallazgos provienen de una nueva revisión de 57 estudios, publicada en la misma revista, que compararon el efecto de la muerte por suicidio, la salud mental y el funcionamiento social de los miembros de la familia, amigos y otros contactos de los fallecidos en relación con otros duelos repentinos.


Los datos revelan que el impacto psicológico en los otros miembros de la familia también es grave: los niños que pierden a una madre por suicidio tienen un mayor riesgo de depresión, mientras que las personas que pierden a un hijo por esta causa tienen un mayor riesgo de ingreso psiquiátrico debido a una enfermedad mental.
Las personas afligidas por el suicidio de una pareja o un hijo adulto corren un riesgo significativamente mayor de suicidio

Para Alexandra Pitman, autora principal y experta de la Universidad College de Londres, "tras un cálculo aproximado vimos que entre 48 y 500 millones de personas en todo el mundo viven un duelo relacionado con el suicidio cada año. Aunque el impacto del suicidio parece variar de acuerdo con el parentesco, la verdad es que todos los miembros del fallecido son propensos a necesitar apoyo”.


Hasta ahora, las políticas de prevención del suicidio tienden a tratar a las personas afectadas por el suicidio de un conocido como un solo grupo, en lugar de reconocer que las parejas y madres poseen mayor riesgo de suicidio que otros familiares y amigos.

Referencias
Kees van Heeringen, J John Mann. “Suicide 1. The neurobiology of suicide”. Lancet Psychiatry May 2, 2014. http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70220-2
Rory C O’Connor, Matthew K Nock. “Suicide 2. The psychology of suicidal behaviour”. Lancet Psychiatry May 2, 2014 http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70222-6
Alexandra Pitman, David Osborn, Michael King, Annette Erlangsen. “Suicide 3. Effects of suicide bereavement on mental health and suicide risk”. Lancet Psychiatry May 2, 2014. http://dx.doi.org/10.1016/S2215-0366(14)70224-X 

Fuente: Agencia SINC

viernes, 17 de enero de 2014

¿Qué es el trastorno bipolar?

¿Experimenta estados de ánimo intensos?

¿Algunos días se siente muy feliz y con mucha energía y otros muy triste y deprimido? ¿Le duran estos estados de ánimo una semana o más? ¿Le es difícil dormir, concentrarse, o ir a trabajar debido a estos cambios de ánimo?
Algunas personas que experimentan estos síntomas sufren del trastorno bipolar, una grave enfermedad mental. Lea este folleto para obtener más información.

¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar es una grave enfermedad del cerebro. También se llama enfermedad maníaco-depresiva. Los que sufren del trastorno bipolar experimentan cambios de ánimo inusuales. A veces se sienten muy felices y “animados” y mucho más activos que de costumbre. Esto se llama manía. Y a veces los que sufren del trastorno bipolar se sienten muy tristes y “deprimidos” y son mucho menos activos. Esto se llama depresión. El trastorno bipolar también puede provocar cambios en la energía y el comportamiento.
El trastorno bipolar no es lo mismo que los altibajos que experimentan todas las personas. Los síntomas bipolares son más potentes. Pueden dañar las relaciones entre personas y hacer que sea más difícil ir a la escuela o conservar un empleo. También pueden ser peligrosos. Algunos personas que sufren del trastorno bipolar intentan hacerse daño o suicidarse.
Los que sufren del trastorno bipolar pueden obtener tratamiento. Con ayuda pueden mejorar y llevar vidas exitosas.

¿Quién puede desarrollar el trastorno bipolar?

Cualquier persona puede desarrollar el trastorno bipolar. A menudo comienza en las últimas etapas de la adolescencia o al principio de la adultez. Pero también niños y adultos pueden sufrir del trastorno bipolar. Generalmente la enfermedad dura toda la vida.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno bipolar?

Los cambios de estado de ánimo bipolares se llaman “episodios anímicos”. Las personas pueden tener episodios maníacos, depresivos, o “mixtos”. Un episodio mixto incluye síntomas tanto maníacos como depresivos. Estos episodios anímicos provocan síntomas que duran una semana o dos y a veces más. Durante un episodio, los síntomas se presentan todos los días durante la mayor parte del día.
Los episodios anímicos son intensos. Las emociones son fuertes y ocurren junto con cambios extremos en los niveles de comportamiento y energía.
Los que sufren un episodio maníaco pueden:

  • Sentirse muy “alegres” o “animados”
  • Sentirse muy “nerviosos” o “alterados/ansiosos”
  • Hablar muy rápido de muchas cosas distintas
  • Estar inquietos, irritados, o “sensibles”
  • Tener problemas para relajarse o dormir
  • Creerse capaz de hacer muchas cosas a la vez y estar más activos de lo común
  • Hacer cosas arriesgadas, como gastar mucho dinero o tener sexo sin cuidado alguno

Los que sufren un episodio depresivo pueden:

  • Sentirse muy “deprimidos” o tristes
  • Sentirse preocupados y vacíos
  • Tener problemas para concentrarse
  • Olvidarse mucho las cosas
  • Perder el interés en actividades divertidas y volverse menos activos
  • Sentirse cansados o sin energía
  • Tener dificultad para dormir
  • Pensar en la muerte o el suicidio

¿Qué causa el trastorno bipolar?

Varios factores pueden contribuir al trastorno bipolar, entre ellos:

  • Los genes, porque la enfermedad es hereditaria
  • La anormalidad en la estructura y función del cerebro

Las causas del trastorno bipolar no siempre son claras. Los científicos están tratando de obtener más información sobre el trastorno a través de estudios. Estas investigaciones quizás puedan ayudar a los médicos a predecir si una persona sufrirá del trastorno bipolar. Algún día, quizás también puedan ayudar a los médicos a prevenir la enfermedad en algunas personas.

¿Puede el trastorno bipolar coexistir con otros problemas?

Sí. A veces los que sufren episodios anímicos muy intensos pueden tener síntomas psicóticos. Estos intensos síntomas pueden provocar alucinaciones (ver u oír cosas que no son reales). Los que sufren manía y síntomas psicóticos pueden creer que son ricos y famosos o que tienen poderes especiales. Las personas con depresión y síntomas psicóticos pueden creer que han cometido un crimen o que sus vidas están destruidas.
A veces los episodios anímicos vienen acompañados de problemas de comportamiento. Una persona puede beber demasiado o consumir drogas. Algunos corren muchos riesgos como, por ejemplo, gastan demasiado dinero o tienen sexo sin cuidado alguno. Estos problemas pueden dañar vidas y perjudicar relaciones. Algunas personas que sufren del trastorno bipolar tienen problemas para conservar su empleo o desempeñarse bien en la escuela.

¿Es fácil diagnosticar el trastorno bipolar?

No. Algunas personas sufren del trastorno bipolar durante años antes de que alguien lo sepa. Esto se debe a que los síntomas bipolares pueden parecerse a varios problemas diferentes. Los familiares y amigos pueden no darse cuenta de que los síntomas de una persona son parte de un problema mayor. Un médico puede creer que la persona tiene una enfermedad distinta como, por ejemplo, esquizofrenia o depresión.
Además, los que sufren del trastorno bipolar a menudo tienen otros problemas de salud. Esto puede hacer que a los médicos les sea difícil diagnosticar el trastorno bipolar. Ejemplos de estos otros problemas incluyen el abuso de sustancias, los trastornos de ansiedad, la enfermedad de la tiroides, las enfermedades cardíacas, y la obesidad.

¿Cómo se trata el trastorno bipolar?

Por ahora, el trastorno bipolar no tiene cura. Pero un tratamiento puede ayudar a controlar los síntomas. La mayoría de las personas pueden obtener ayuda para controlar los cambios de estado de ánimo y problemas de comportamiento. Un tratamiento funciona mejor cuando es continuo y no es interrumpido de vez en cuando.
  1. Medicamentos. Distintos tipos de medicamentos pueden dar buen resultado. Las personas responden a los medicamentos de distintas maneras, así que el tipo de medicamento seleccionado depende del paciente. A veces una persona debe probar distintos medicamentos para descubrir cuáles dan mejor resultado. Los medicamentos pueden provocar efectos secundarios.Los pacientes siempre deben comunicarle al médico estos problemas. Además, los pacientes no deben dejar de tomar un medicamento sin consultar al médico. Suspender los medicamentos de repente puede ser peligroso y puede empeorar los síntomas bipolares.
  2. Terapia. Distintas clases de psicoterapia o terapia “de diálogo” pueden ayudar a las personas que sufren del trastorno bipolar. La terapia las puede ayudar a cambiar su conducta y manejar sus vidas. También puede ayudar a los pacientes a llevarse mejor con familiares y amigos. A veces la terapia incluye a los familiares y amigos.
  3. Otros tratamientos. Algunas personas no mejoran con medicamentos y terapia. Estas personas pueden tratar la “terapia electroconvulsiva” o TEC. A veces se la llama terapia de “choque”. La TEC da un “choque” rápido que a veces puede corregir problemas en el cerebro.

    A veces las personas toman suplementos naturales y a base de hierbas como, por ejemplo, Hierba de San Juan o ácidos grasosos con omega-3. Consulte a su médico antes de tomar cualquier suplemento. Los científicos no están seguros sobre cómo estos productos afectan a los que sufren del trastorno bipolar.

    Puede que algunas personas también necesiten medicamentos para dormir durante el tratamiento.

FUENTE: Gracias al apoyo del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos por sus siglas en inglés NIH, por permitirnos publicar éste artículo desarrollado por el Comité de Educación de dicha Institución. http://www.nimh.nih.gov

domingo, 17 de noviembre de 2013

Técnicas de neuroimagen con el flujo de sangre logran la diferenciación entre el trastorno bipolar y la depresión unipolar

Los escáneres cerebrales detectan el trastorno bipolar con un 81% de precisión.



Un equipo de investigadores de la Universidad de Pittsburgh, EE.UU. encontró que los nuevos métodos de imagen que miden el flujo sanguíneo cerebral puede ayudar a diagnosticar el trastorno bipolar en sus primeras etapas.
Los resultados, publicados en el British Journal of Psychiatry, también muestran que las técnicas pueden diferenciar el trastorno de la depresión.
El equipo analizó a 44 mujeres para el estudio. De ellos, 18 tenían trastorno bipolar-I, 18 con depresión unipolar y 18 sirvieron como grupo de control, sin ningún tipo de trastorno del humor o la depresión.
Con el uso de un nuevo método de imagen llamado arterial spin labeling, los investigadores fueron capaces de medir el flujo de sangre de los participantes, con el fin de supervisar las regiones del cerebro relacionada con la depresión.
Este nuevo método de imagen mostró una precisión del 81% en la determinación de que las mujeres sufren de trastorno bipolar y la depresión unipolar que las mujeres tenían.
Otro nuevo método también fue utilizado, denominado "Análisis de Reconocimiento de Patrones", que permite a los investigadores a monitorear las diferencias específicas en el cerebro de cada individuo.
"Anteriormente, el diagnóstico más preciso puede hacer una gran diferencia para los pacientes y sus familias, e incluso puede salvar vidas. Este es un descubrimiento muy prometedor que pone de relieve la utilidad de la neuroimagen para identificar biomarcadores asociados a diferentes condiciones la salud mental", dice el investigador principal Jorge Almeida.
FUENTE: http://www.isaude.net/es/noticia/35784/ciencia-y-tecnologia
Publicación de fecha: 26/08/2013
FOTO: Shubhangi Kene/Foto Stock

jueves, 14 de noviembre de 2013

Venezuela participa por primera vez en estudio sobre Trastorno Bipolar


La palabra bipolar se ha popularizado a través de los años. Las personas suelen acuñar el término para calificar cualquier cambio repentino de ánimo en sus amigos, parientes y hasta en los compañeros de trabajo. Pero la bipolaridad va mucho más allá que el simple hecho de tener una personalidad temperamental. Sus efectos sobre quien la padece y su entorno más cercano suelen ser devastadores cuando no se trata de manera oportuna y eficaz. La buena noticia es que Venezuela participó en el estudio Wave−BD (Wide Ambispective Study – Bipolar Disorder) que concluyó que las terapias utilizadas en nuestro país para tratar esta patología son muy parecidas y arrojan resultados similares a las empleadas en otras partes del mundo. 


La Dra. Mónica Bifano, psiquiatra y secretaria del Colegio Venezolano de Neurospsicofarmacología, refiere: "Por primera vez pudimos participar en este estudio con 225 casos y se demostró que 89% del total de pacientes involucrados recibieron tratamiento combinado con más de un fármaco. Es decir, que los médicos en nuestro país estamos alineados con lo que se prescribe para tratar el Trastorno Afectivo Bipolar (TAB) en otras partes del planeta". Esta investigación, patrocinada por AstraZeneca, comparó la evolución clínica, el tratamiento y otras variables de 2.896 pacientes con TAB provenientes de 10 países, ocho europeos y solo dos latinoamericanos (Venezuela y Brasil). 



"El TAB es una enfermedad funcional del Sistema Nervioso Central caracterizada por fases alternadas (de intensidad variable) de euforia y depresión, o la combinación de ambos, con períodos de total normalidad en el medio llamados eutimia", explica la Dra. Bifano. 



Los síntomas de este trastorno pueden pasar desapercibidos o no presentarse en su totalidad, sino solo algunos de ellos. Si se trata de un episodio de euforia, los signos son: humor, alegría u optimismo extremo (puede haber irritabilidad); pensamiento y lenguaje acelerados; disminución del sueño; aumento del apetito sexual y toma de decisiones arriesgadas (inversiones, gastos, aventuras, etc.). "Al preguntarle al paciente sobre cómo se siente, este contesta: ‘Mejor, imposible', y es aquí cuando uno se preocupa. Para lograr un diagnóstico y tratamiento adecuados dichas señales de alarma deben estar presentes en el individuo, al menos, durante dos o tres semanas de manera ininterrumpida".



En el caso de una fase depresiva, los síntomas son: insomnio o exceso de sueño, dolores y quejas frecuentes (sensación de estar enfermo), inapetencia o apetito en exceso, pensamientos catastróficos, irritabilidad, sentimientos de culpa, falta de deseo sexual, falta de concentración y aburrimiento. "La principal señal de alarma para sospechar si se está o no en presencia de un TAB es que la persona modifica repentinamente su comportamiento y este cambio se mantiene en el tiempo; sus relaciones familiares, laborales y sociales se ven afectadas; toma de decisiones inapropiadas, etc. Todo esto ocurre sin que exista algún estímulo o situación que justifique su conducta". 



En Venezuela no existen cifras oficiales sobre la incidencia de TAB, pero se estima que entre 3 y 5% de la población mundial la presenta. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), patologías como esta son la principal causa de discapacidad entre los individuos de 10 a 24 años de edad. 



FUENTE: Artículo y Foto de www.entornointeligente.com