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sábado, 15 de marzo de 2014

Fortalezas en tiempos de crisis

Durante tiempos de crisis, se hace necesario desarrollar estrategias de supervivencia emocional para enfrentar eficiente y exitosamente la carga emocional que se acumula (fortaleza ante la adversidad o resilencia, como se llama hoy día). Sugerimos algunas herramientas prácticas.


La crisis puede ser oportunidad de crecimiento, esto último se denomina capacidad de asimilación (adaptación), lo que no significa pasividad o resignación. Por más profunda o angustiosa que sea, bien manejada es excelente opción de crecimiento y maduración (así haya sufrimiento). Como en el parto, del dolor surge algo bueno. Cuando se activan las partes maduras y sanas de la personalidad, es posible enfrentarla adecuadamente, no perder estabilidad emocional y enriquecerse. La investigación sobre resilencia (fortaleza emocional) sugiere que ante la adversidad se ponen en práctica siete mecanismos que promueven fortaleza psíquica:


1) Penetración: Desarrollar la capacidad de entender en forma racional y despojado de apasionamientos lo que ocurre. Entender que nada es blanco o negro, que hay matices en todo, esto implica practicar la tolerancia, la empatía (capacidad de entender al otro o colocarse en su lugar) y el acercamiento razonado y razonable ante cualquier situación de la vida. Ser irracional crea más crisis y lleva al caos.

2) Independencia: Desarrollar la capacidad de separarse, tomar distancia o alejarse transitoriamente, por periodos breves de la situación angustiante o preocupante. Tomar pausas o descansos que permitan reponer energía emocional. Implica desconectarse de la angustia y conectarse al placer. Alcohol o drogas no entran en esta categoría. Loe ejercicios, la meditación, el yoga son ejemplos.

3) Relaciones afectivas: Activar la relación afectiva con personas cercanas. Es compartir afectivo libre de tensión o conflicto, no para abundar en diálogos sobre el conflicto, sino para compartir. Incluye la catarsis (desahogarse), no aislarse.

4) Iniciativa: En medio de la crisis, utilizar la iniciativa e imaginación para desarrollar formas distintas, prácticas, novedosas y sanas de enfrentarla. Hay que desprenderse de viejas maneras de enfrentarla, superar prejuicios o hábitos, para emprender nuevas acciones. Si la "solución no es efectiva, hay que cambiarla".

5) Humor: La capacidad de ver lo cómico en lo trágico es indispensable para no dejarse llevar por sentimientos extremos (agresión, tristeza, etc)... La risa, remedio infalible.

6) Moralidad y espiritualidad: no abandonar principios morales que guían la vida. Discernir entre el bien y el mal es necesario al manejarse emociones como la rabia, la tristeza o el miedo. Recurrir a la espiritualidad o práctica religiosa es importante.

7) Actividades creativas: Dedicar tiempo a formas creativas y constructivas como el juego, la escritura, dibujo, arte, expresión musical, que son expresiones que permiten la sublimación de emociones que sirve de aliviadero a emociones negativas. 

FUENTE: DR. PEDRO DELGADO Médico Psiquiatra, para EL UNIVERSAL-Venezuela, miércoles 12 de marzo de 2014  


miércoles, 16 de octubre de 2013

Una molécula producida durante el ejercicio aumenta la salud del cerebro

Puede ser útil para diseñar fármacos que usen esta molécula para proteger de enfermedades neurodegenerativas y mejorar la cognición en el envejecimiento de la población.

Investigadores han identificado una molécula llamada irisina que se produce en el cerebro durante el ejercicio de resistencia y tiene efectos neuroprotectores, según informa la revista Cell Metabolism. Los científicos lograron aumentar artificialmente los niveles de irisina en la sangre para activar los genes que participan en el aprendizaje y la memoria.

Aunque se sabe que el ejercicio puede mejorar la función cognitiva y disminuir los síntomas de enfermedades neurológicas, como la depresión, hemorragia cerebral y enfermedad de Alzheimer, los mecanismos subyacentes a estos efectos no están claros. Se cree que un papel importante lo tiene un factor de crecimiento, el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) .

Los autores de esta investigación, dirigida por el doctor Bruce Spiegelman, del Instituto del Cáncer Dana-Farber y de la Facultad de Medicina de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, Estados Unidos, encontraron que una molécula llamada FNDC5 y su producto derivado, irisina, se elevan por la práctica de ejercicio de resistencia en el cerebro y aumentan la expresión de BDNF. Por otro lado, en el modelo experimental utilizado, los individuos genéticamente alterados para tener bajos niveles de irisina en el cerebro redujeron los niveles de BDNF.

El equipo de científicos también encontró que el aumento de los niveles de irisina en la circulación provocaron que la molécula traspasara la barrera hematoencefálica, donde se aumentó la expresión de BDNF y se activaron los genes implicados en la cognición.

"Nuestros resultados indican que FNDC5/irisina tiene la capacidad de controlar una vía neuroprotectora muy importante en el cerebro", dice el doctor Spiegelman. Los investigadores planean trabajar en el desarrollo de una forma estable de la proteína irisina que se pueda administrar por inyección y logre aumentar las vías de lucha contra la degeneración natural del cerebro.

FUENTE: www.abc.es

Artículo cortesía de la Dra. Ana Gracia - Director Médico de la Fundación Mentes Brillantes Venezuela