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martes, 7 de abril de 2015

A propósito de la tragedia del avión Germanwings en los Alpes franceses: "El copiloto no tenía depresión ni era un enfermo mental, era un narcisista maligno” Entrevista al Dr. Francisco Toledo

El psiquiatra Francisco Toledo recibió hace unos días el premio Doctor Francisco Guirado en Molina de Segura. Este profesor asociado de Psiquiatría de la facultad de Medicina de la Universidad de Murcia y psiquiatra titular del Hospital Virgen de la Arrixaca responde a las preguntas de La Crónica del Pajarito sobre temas tan actuales y candentes como los motivos que pudieron llevar al copiloto alemán Andreas Lubitz a estrellar el avión contra los Alpes franceses, según le acusa la Fiscalía. Además, Toledo avanza el programa del VI Curso de Psiquiatría en la Vida Cotidiana, organizado por la Fundación de Estudios Médicos (FEM) de Molina y la Universidad Internacional del Mar.

¿Qué supone para usted haber recibido el premio Doctor Francisco Guirado? Siento un profundo agradecimiento a Molina, a su Ayuntamiento y a su alcalde por haber propuesto mi candidatura al premio. Yo conocí a Francisco Guirado y a cualquiera le provoca orgullo este galardón, y más a un molinense, como me considero yo tras vivir ya más de diez años en Molina. Es también un reconocimiento a los cursos de psiquiatría en la vida cotidiana, que este año llegan a su sexta edición y que los dirijo con mucho cariño.

Estos cursos son ya una auténtica referencia a nivel regional y nacional.Creo que sí. Lo que hacemos con ellos es luchar contra el estigma y contra los miedos que hay sobre los enfermos mentales, e intentar conseguir una mayor integración social. Todos los años traemos a psiquiatras clínicos de gran trayectoria profesional y hasta ahora presentamos un balance de más de 50 conferencias y más de 700 alumnos, algo que es un éxito para los organizadores, la Fundación de Estudios Médicos (FEM) de Molina y la Universidad Internacional del Mar.

¿Está cerrado ya el programa del VI curso de psiquiatría en la vida cotidiana? Se va a celebrar del 7 al 10 de julio, una vez más en Molina de Segura, y este año repite Juan de Dios Molina, que hablará sobre las habilidades en la entrevista psiquiátrica. El doctor Antonio Galbis, miembro de la directiva de la Asociación Española de Psiquiatría, dará una conferencia sobre manías, supersticiones y obsesiones, y contaremos con un ‘crack’ como el doctor Celso Arango, uno de los principales investigadores europeos en salud mental y director científico del Centro de Investigaciones Biomédicas en Red en Salud Mental (CIBERSAM), que ahora está trabajando en California y que impartirá la charla ‘El futuro de la salud mental: prevención, prevención y prevención’. La conferencia estelar será la de Eduard Vieta, que está considerado el número uno en la investigación del trastorno bipolar y que nos hablará sobre lo que sabemos y lo que nos falta por saber de este trastorno. A nivel local, tendremos a Luis Valenciano, que abordará la psicoterapia del paciente impulsivo; Emilio López, que hablará sobre esquizofrenia y psicosis tóxicas; al doctor Salmerón (´Cuando el cerebro confunde la realidad’) y a Mateo Campillo (‘Enfermedad física y vulnerabilidad psíquica’). También vendrán el doctor Mesones (‘El suicidio: todo lo que quiso saber y no se atrevió a preguntar’) y el doctor Pedro Pozo, presidente de la Sociedad Murciana de Psiquiatría, que hablará sobre el estigma de la enfermedad social. Pepa González Molina dará la conferencia ‘Abordaje del adolescente con trastornos de conducta’ y yo mismo hablaré sobre mitos y tópicos de la psiquiatría.

En términos psiquiátricos, ¿qué es la normalidad? Es una pregunta complicada de responder. Vamos a ver si me explico: para la psiquiatría la normalidad no es un punto, es un segmento, un patrón de conducta que se repite y que es aceptado como razonable. Es un comportamiento o estado de salud razonable que permite un funcionamiento óptimo.


¿Cuándo un problema de salud mental se convierte en una enfermedad? No todos los trastornos de conducta inexplicables tienen que ser un trastorno mental. Hay personas buenas, pero también hay personas malas que no tienen ningún trastorno mental. Para que una persona estrelle un avión no tiene que ser un enfermo mental, tiene que ser una mala persona.

Me está hablando del copiloto Andreas Lubitz, acusado de estrellar el avión en los Alpes con 150 personas dentro. En muchos medios de comunicación se dice que tenía depresión y estaba en tratamiento. ¿Qué ha podido llevar a esa persona a realizar un acto tan espeluznante? No creo que tuviera depresión, pues esta enfermedad conlleva una idea de culpabilidad e incluso de autoagresión, pero nunca hacia fuera, nunca hacia los demás. Una persona que se suicida se quita de en medio para no sufrir y para que los demás no sufran. Lo del copiloto no tiene nada que ver con la depresión ni con enfermedades mentales. Todo indica que fue premeditado y responde a una personalidad narcisista de tipo maligno que ha actuado así ante una frustración no superada. Al parecer, él mismo dijo que iba a hacer algo por lo que su nombre sería conocido en todo el mundo y eso es propio de un narcisista maligno, de un trastorno de personalidad. Estos individuos son conscientes de lo que hacen en todo momento. Son malas personas.

Entonces, ¿me está dando a entender que no se habría podido evitar la tragedia tratándose de una persona de este tipo? La psiquiatría no tiene respuesta para la maldad y este copiloto era un enfermo de tipo social. Los enfermos mentales son víctimas y no culpables, y este no es el caso del copiloto del avión estrellado. Todas las cosas no se pueden prevenir. Por ejemplo, por muchas campañas que se hagan nunca se acabará totalmente con los accidentes de tráfico o con la violencia de género. Se puede reducir, pero en el caso de la maldad no hay respuesta inherente a esta condición humana.

Pero lo que está publicando es que tenía problemas mentales de los que estaba siendo tratado y que incluso intentó ocultar. Y no se para de hablar de que tenía depresión. Faltan elementos para sacar conclusiones definitivas, pero todo apunta a que había premeditación y cálculo para estrellar el avión. Una depresión no puede ser que lleve a alguien a hacer algo así. Si alguien se suicida por una depresión da mensajes de dolor y deja una carta de despedida o de arrepentimiento. Este copiloto tampoco es un psicótico, pues ni deliraba ni tenía alucinaciones. Yo creo que sabía aparentar que no era malo. Este tipo de personas se repiten sistemáticamente en la historia de la humanidad en todos los ámbitos, no les detiene el dolor ajeno y hacen sufrir a los demás de manera indiferente. Para comprender necesitamos poner etiquetas, como la depresión, pero este hombre no tiene esa etiqueta.

¿Eso explicaría esa frialdad del copiloto? Lo digo porque en la grabación de la caja negra se refleja que su respiración no se alteró en los ocho minutos se descenso antes del choque en los Alpes. Mantener la respiración normal en una situación así es propio de una persona muy fría, y tampoco tiene nada que ver con creencias políticas o con razones religiosas. Este tipo de personas muestran una gran frialdad y les importa poco el mundo de los demás.

Se ha publicado que sufrió hace años ataques de pánico y ansiedad… Quizá tuviera algún diagnóstico de ansiedad, pero eso no explicaría nada, no existe ningún nexo con lo ocurrido. Insisto en que esta persona debía tener un trastorno de personalidad, no era un enfermo mental, sabía perfectamente lo que hacía y tenía una intolerancia brutal a la frustración, quizá por los problemas de visión que le impedían ascender profesionalmente, y seguramente no toleraba que no era el mejor.

Para las familias de las víctimas el hecho de que el copiloto estrellara deliberadamente el avión debe ser algo tremendo de aceptar. Hay personas a las que les da igual en qué circunstancias se ha producido la muerte de un familiar, pues el caso es que ha muerto y eso les produce dolor. A otras no les ocurre lo mismo. Cada uno se defiende del dolor como mejor puede y algunos necesitan dirigir su pena hacia un objetivo, pero eso no produce alivio. Sería doloroso e injusto que tras lo que ha ocurrido con el avión algunos dirigiesen ese odio a pacientes con problemas psiquiátricos. Eso haría mucho daño, pues el enfermo mental no es peligroso, es una víctima. El 20 por ciento de la población sufre depresión al menos una vez en la vida y eso no debe ser un estigma. Estamos trabajando mucho para evitar ese estigma. Sin embargo, se puede ser inteligente y ser muy mala persona. Hay personas malas en política, en el mundo empresarial, en nuestros compañeros de trabajo…

En la prensa europea no tanto, pero en algunos países los medios de comunicación han cargado tintas contra el copiloto y le llaman de todo: kamikaze, asesino, ‘killer’… Que le llamen como quieran, pero que no le llamen enfermo mental, porque las personas con enfermedades mentales no se merecen esto.

Cambiando de asunto, siempre me he preguntado por qué no existe en la sanidad la figura unificada del terapeuta mental, en vez de esa separación entre psiquiatras y psicólogos. ¿Se ha experimentado en algún país? No se debe ni se puede. El psiquiatra y el psicólogo son absolutamente complementarios. Algunas personas no necesitan psicoterapia y otras no necesitan un enfoque biológico de pastillas.

¿Para salir de una depresión es absolutamente necesario tomar pastillas?Para la depresión, como enfermedad que es, se necesita un tratamiento farmacológico, igual que para la hipertensión. No es suficiente con la psicoterapia y no hay ningún psicólogo que se atreva a decir que es mejor tratar la depresión sin pastillas. Otra cosa son las conductas de tristeza adaptativas, que se abordan bien con un enfoque psicoterapéutico. La dificultad está en saber discernir qué tiene una persona. Está claro que siempre vienen bien cosas como las terapias de grupo.

Hay medicación, como los ansiolíticos, especialmente las benzodiacepinas, que al parecer son bastante adictivos. Y normalmente existe un rechazo en el paciente a estar, como se suele decir, empastillado. El tabaco también es adictivo. Si lo que quieres preguntar es si se abusa en la prescripción de ansiolíticos y antidepresivos, la respuesta es que quizá sea cierto, y creo que hay situaciones que se podrían solucionar sin pastillas. Sí, pienso que hay un cierto exceso de uso y abuso de medicación. Poner un tratamiento farmacológico es fácil, pero en ese momento hay que pensar también en cómo lo vamos a quitar luego. En el caso concreto de las benzodiacepinas sí hay un abuso.

¿Quizá el problema arranca de los propios médicos de familia? En España, los médicos de familia tienen un gran control para empezar a tratar trastornos psiquiátricos, pues tienen una gran preparación.

¿Qué opina usted de las terapias alternativas para tratar problemas de salud mental? Pues que siempre que hay que valorarlas partiendo de los principios científicos de verificación de resultados. Si a lo que te refieres es al chamanismo, la gente que acude a él suele tener un nivel cultural más bien bajo, con todos mis respetos. Pero bueno, hay gente a la que le ayuda, por ejemplo, rezar, y no tengo nada contra eso.

Y qué me dice de las técnicas de neurocirugía para tratar trastornos psíquicos como los obsesivo-compulsivos. Parece que funciona eso de colocar electrodos en algunas zonas del cerebro… Hasta ahora la única indicación de la psicocirugía es para trastornos obsesivo-cumpulsivos (TOC) severos, y para un bajo porcentaje de pacientes. En estos casos la psicocirugía tiene una respuesta terapéutica de en torno al 50 por ciento y a veces es la única opción que queda. En algunos tipos de depresiones muy graves también se colocan electrodos en el cerebro para producir una estimulación cerebral eléctrica profunda. Se está avanzando mucho en este campo y tiene futuro por delante, pero no confundamos esta neurocirugía con otras cosas como las lobotomías que se practicaron hace años.

Los psiquiatras afirman que a día de hoy enfermedades como la esquizofrenia no tienen cura. ¿Qué esperanza les queda a estos enfermos? ¿Se conseguirá una cura en el futuro? Ahora mismo la esquizofrenia no tiene cura como tal, pero sí puede sobrellevarse de una manera adecuada sin que ocasione molestias, siempre y cuando el paciente siga a rajatabla la medicación de por vida. La esquizofrenia ha existido siempre y afecta a un uno por ciento de la población en todo el mundo. En los últimos veinte años se ha avanzado mucho en los tratamientos. Debemos de tener en cuenta que el primer tratamiento para esta enfermedad se descubrió en 1952. En la actualidad existen varios adelantos que permiten a los pacientes llevar su medicación de una manera más controlada y mejor; estoy hablando de unas inyecciones que han sustituido a las clásicas pastillas diarias, y que se administran cada 15 ó 30 días. Y en el futuro habrá más avances.

FUENTE: Diario español "La Crónica del Pajarito" - http://www.lacronicadelpajarito.es/

miércoles, 4 de febrero de 2015

Resistencia a la insulina y resultado en el trastorno bipolar

Resumen
Poco se sabe sobre el impacto de la resistencia a la insulina en el trastorno bipolar.

Objetivos
Examinar la relación entre la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y el curso clínico y los resultados del tratamiento en el trastorno bipolar.

Método
Se midió la glucosa en ayunas y la insulina en 121 adultos con trastorno bipolar. Se diagnosticaron diabetes tipo2 y se determinó la resistencia a la insulina. Se utilizó el National Institute of Mental Health Life Chart para registrar el curso del trastorno bipolar y la Escala Alda para establecerla respuesta al tratamiento profiláctico con litio.

Resultados
Los pacientes con trastorno bipolar y diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina tenían tres veces más probabilidades de curso crónico de trastorno bipolar en comparación con los pacientes euglucémico (50% y 48,7%, respectivamente, v. 27.3%, odds ratio(OR) = 3,07, p =0,007), tres veces mayor probabilidad de ciclo rápido (38,5% y 39,5%, respectivamente, v. 18,2%, OR =3,13; p = 0,012) y tenían más probabilidades de ser refractarios al tratamiento con litio (36,8% y 36,7%, respectivamente, v. 3.2% ,OR =8,40, p <0,0001). Todas las asociaciones permanecieron después de controlar la exposición antipsicótica y el índice de masa corporal en los análisis de sensibilidad.

Conclusiones
La resistencia a la insulina comórbida podría ser un factor importante en la resistencia al tratamiento en el trastorno bipolar.


Para acceder al texto completo es necesario consultar las características de suscripción de la fuente original: http://bjp.rcpsych.org/content/206/1/52.abstract

Fuente: http://www.psiquiatria.com/
Autor/es: Cynthia V. Calkin; Martina Ruzickova; Rudolf Uher...(et,al)
Título en inglés: Insulin resistance and outcome in bipolar disorder
Fuente: British Journal of Psychiatry
Referencia: Volumen 206, número 1, página(s) 52-57
Fecha: Enero 2015

miércoles, 28 de enero de 2015

Insomnio adolescente se relaciona con la depresión y la ansiedad

Un estudio en estudiantes de secundaria realizado por profesionales en salud mental de la Universidad de Adelaide ha arrojado nueva luz sobre los vínculos entre las condiciones de salud mental relacionados con el insomnio, entre los adolescentes.
El equipo a cargo del Dr. Pasquale Alvaro encuestó a más de 300 estudiantes de secundaria de Australia 12-18 años de edad para entender mejor sus hábitos de sueño, problemas de salud mental y la hora del día que eran más activos (conocida como su "cronotipo").
Los resultados, publicados ahora en la revista  Sleep Medicine , pueden tener implicaciones para el tratamiento clínico de los adolescentes que experimentan problemas de sueño y de salud mental.
"Las personas con insomnio tienen dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormido durante el tiempo que lo necesitan. Se trata de un trastorno del sueño muy extendida entre el público en general, y en la mayoría de los países alrededor del 11% de los adolescentes de 13 a 16 años de experiencia insomnio en algún momento ", dice el Dr. Alvaro.
"Hay una creciente conciencia entre la comunidad científica de que los trastornos de insomnio, depresión y ansiedad están relacionados unos con otros, y estos trastornos contiene neurobiológico superposición, psicológico y factores de riesgo social.
"Tener insomnio, además de la ansiedad o la depresión puede intensificar aún más los problemas que experimentan con cada trastorno individual. Puede conducir a problemas tales como el alcohol y el uso indebido de drogas durante la adolescencia ", dice.
Estudio del Sr. Alvaro encontró que la presencia de insomnio se vinculó de forma independiente con la depresión, trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de pánico entre los adolescentes.
Los adolescentes que fueron más activos en las noches eran más propensas a tener depresión y / o insomnio. Este grupo fue también más propensos a tener el trastorno obsesivo-compulsivo, la ansiedad de separación, y fobia social, aunque estos trastornos a menudo no están vinculados de forma independiente con el insomnio.
"Estos hallazgos sugieren que la cronotipo 'vespertinidad' - ser más activo en las noches - es un factor de riesgo independiente para el insomnio y la depresión. Esto es importante porque los adolescentes tienden a desarrollar una preferencia por las noches, que a veces se convierte en un síndrome por el que mantienen retrasar ir a dormir ", dice el Dr. Alvaro.
"Sobre la base de nuestra evidencia, creemos que los esfuerzos de prevención y tratamiento para el insomnio y la depresión deberían considerar esta combinación de la salud mental, el sueño y la cronotipo vespertinidad, además de los principales enfoques de comportamiento actuales.Prevención y tratamiento esfuerzos para subtipos de ansiedad también deben considerar centrándose en el insomnio y la depresión ".
Fuente: http://www.psypost.org/

lunes, 19 de enero de 2015

Advierten del aumento en el diagnóstico de trastorno bipolar en niños

Uno de los últimos estudios de psiquiatría en América Latina, arrojó que la depresión es la primera causa de consulta mental en la región. De ellos, el 46% son en quienes alcanzaron un nivel primario de educación, un 40% los que realizaron estudios secundarios y un 12% los profesionales. 

Esa misma investigación, publicada en junio de 2014 en el XVIII Congreso Centroamericano de Psiquiatría,  alertó sobre un aumento en el diagnostico de depresión en niños y adolescentes, pese a que en la mayoría de los casos se suele calificar en personas adultas.


En este contexto, el trastorno afectivo bipolar (TAB) es uno de los tipos de depresión que más ha preocupado al mundo de la psiquiatría y psicología ya que ha habido un gran aumento en el diagnóstico de los niños. 


“A pesar de que ha habido un gran aumento en el diagnóstico de trastorno bipolar en niños, resulta delicado hacer el diagnóstico antes de los seis años de edad debido a que los niños pequeños suelen presentar cuadros atípicos, siendo difícil predecir si los síntomas que presentan evolucionarán posteriormente hacia bipolaridad o hacia otro trastorno psiquiátrico”, indica la psiquiatra infanto-juvenil del centro de tratamiento de conductas adictivas Nevería, Paula Zomosa. 


Este trastorno puede debutar con un cuadro de depresión y presentar en la adolescencia o adultez un cuadro de exaltación del ánimo y existen indicadores que permiten predecir qué niños y/o adolescentes con depresión tendrán mayor riesgo de ser bipolares.


Sus causas se deben a factores de tipo genético, biológico, psicológico y ambiental. Un niño hijo de un padre bipolar tiene un 25% de riesgo de presentar la enfermedad. Si ambos padres son bipolares, el riesgo aumenta entre un 50 y 70%. De acuerdo a factores externos, hay ciertos hechos que podrían ser desencadenantes en el trastorno como la separación de los padres, problemas escolares o abuso sexual y físico. 


El trastorno afectivo bipolar es un trastorno que se caracteriza por tener cambios rápidos de ánimo con periodos de exaltación (manías) que se pueden manifestar por expansividad o altos niveles de irritabilidad. Estos cambios de conducta hacen al niño mostrarse muy omnipotente, egocéntrico, eufórico o excesivamente optimista y contento, sin causa aparente y con disminución de la necesidad de dormir. 


“Se pueden percibir como niños impredecibles, beligerantes, impulsivos, con explosiones agresivas en forma de “pataletas” severas, frecuentes y desproporcionadas, en relación a temas triviales, como lavarse los dientes o ir a acostarse”, explica la especialista. 


Otro de los rasgos que tienen estos niños son la desinhibición e involucramiento excesiva en actividades riesgosas o placenteras, que pueden convertirse en la adolescencia en una serie de conductas peligrosas como promiscuidad, escaparse de la casa y hasta consumir drogas. 


A diferencia de los adultos, cuyos cuadros clásicos se manifiestan de forma cíclica a los largo de la vida, los más pequeños suelen tener estos síntomas en forma más continua y crónica que episódica. 
Este trastorno se puede confundir con el déficit de atención producto de la hiperactividad, dificultad para concentrarse y baja tolerancia a la frustración que se da en ambos casos

En este punto, la psiquiatra advierte que estos síntomas se pueden confundir con el déficit atencional y trastornos conductuales ya que éstos son frecuentes en ambos casos, producto de la hiperactividad, dificultad para concentrarse, baja tolerancia a la frustración y tendencia a no medir los riesgos. 



“Es frecuente que el TAB de inicio en la niñez y coexista junto a los mismos trastornos mencionados previamente, lo que hace más compleja la distinción”, comenta la psiquiatra. 


La función de los padres


El rol de los padres es fundamental para que un niño conlleve esta enfermedad, que no tiene cura, de la mejor manera. 


La recomendación de los especialistas es solicitar una evaluación por un psiquiatra infanto-juvenil para realizar el diagnóstico donde previamente evaluará los síntomas actuales y remotos, los antecedentes del desarrollo, antecedentes psiquiátricos de la familia e información recopilada del colegio o institución donde se encuentre respecto a su edad. 


La psiquiatra enfatiza en que antes de realizar cualquier diagnóstico se debe descartar el uso de medicamentos, drogas y patología médica pudiendo solicitar exámenes complementarios.


Es importante destacar que no existe ningún examen que permita diagnosticar la bipolaridad, éstos se pueden realizar solamente para descartar otras patologías y como complemento a la evaluación. 


Una vez realizado el estudio diagnóstico, el médico puede orientar a los padres sobre modificaciones que se deban realizar en cuánto a los hábitos del niño, dinámicas en la familia y en el colegio, además de indicar tratamiento farmacológico y dependiendo del caso, psicoterapia individual y/o familiar, afirma la psiquiatra.

FUENTE: Grupo de Diarios de América www.gda.com

lunes, 12 de enero de 2015

IMAGINE ~ John Lennon


Escuchando a John Lennon, en su canción “Imagine”, me conmuevo de su mensaje, cuando nos invita a imaginar que no existen fronteras, ni ninguna razón por la cual justificar la violencia entre hermanos de vida, que ninguna nación, religión, ideología, creencia o juicio tiene más valor que otro y que la PAZ es posible, cuando tomamos la decisión de vivir desde el respeto y el amor.

Iniciando este año 2015, es un buen tiempo para reflexionar sobre nuestras acciones y lo que estamos haciendo, para sumar en positivo, a un mundo en donde prevalezca la tolerancia, la cortesía y el reconocimiento de cada ser humano, como un auténtico individuo

Ser feliz es una decisión personal, que solo puede ser disfrutada,k cuando a través de ella, también somos capaces de generar bienestar para todas aquellas personas que de una forma u otra forman parte de nuestras vidas.


… “Imagine all the people, living life in the peace”… 

AUTOR: Alicia Melo

Promotora de Bienestar y Salud
Diplomada Universidad Metropolitana
Coach Ontológico
Facilitadora Certificada
Autora Libro "Notas Positivas para Saborear

lunes, 22 de diciembre de 2014

"El Silencio"


AUTOR: Alicia Melo
Promotora de Bienestar y Salud
Diplomada Universidad Metropolitana
Coach Ontológico
Facilitadora Certificada
Autora Libro "Notas Positivas para Saborear"

jueves, 13 de noviembre de 2014

Depresión: más casos de un mal que estigmatiza


UN DESORDEN ALTAMENTE DISCAPACITANTE

A pesar de la alta prevalencia que tiene, con estimaciones que indican que entre el 8 y el 12 por ciento de la población del mundo sufrirá al menos un episodio a lo largo de su vida, la depresión es una enfermedad que no solo crece, sino que también, según los especialistas, es muy estigmatizante para quienes la padecen, además de ser incapacitante y en muchos casos, recurrente. 

“Lamentablemente, tener cualquier enfermedad en donde se pone en juego la salud mental sigue siendo estigmatizante”, señala el médico psiquiatra Marcelo Bakmas, del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-Argentina: “La idea de que se trata de una enfermedad de señoras bien es absolutamente falso, afecta a todas las clases sociales, a todas las edades y a ambos sexos, a pesar de que haya una mayor prevalencia entre las mujeres. 



El tema es que probablemente una persona de bajos recursos no pueda quedarse en la cama tirado porque pierde su trabajo, pero esto no implica que no esté deprimido y, además, son las personas que menos alternativas tendrán para superar la crisis”, sostuvo Bakmas. 

En el mismo sentido, Roberto Ré, médico y presidente de la Red Sanar-Argentina, sostuvo que “la depresión es una enfermedad del cerebro y en el cerebro, y estas enfermedades tienen una historia de estigmatización, ya que quienes la padecen han llegado hasta a ser aislados”. 

“Durante estos años hemos aprendido mucho sobre las enfermedades mentales, pero queda mucho por educar, y la gente sigue estigmatizando a la persona que tiene depresión, buscando ver por qué le pasó, intentando encontrar cosas ocultas, y esto es producto de la ignorancia”, apuntó Ré. 

UN DESORDEN MULTIDIMENSIONAL 

La depresión es un desorden multidimensional que afecta a la persona en todos sus aspectos: el emocional, el físico y el cognitivo, e interfiere en su posibilidad de funcionamiento. “El disparador es el distrés -explicó el doctor Ré- es decir, una tensión excesiva, irracional y desadaptativa que provoca la desregulación de los neurotransmisores. 

En conclusión, es una enfermedad biológica altamente discapacitante”. “No hay que quedarse con la mirada de que ‘hay que atender el problema porque una persona deprimida no puede trabajar y entonces afecta al sistema de producción’ -señaló por su parte Bakmas- hay que entender que se trata de un sujeto que no puede cumplir con sus tareas de padre o madre, de amigo, de esposo o esposa, es decir, a todas sus dimensiones”. 

En cuanto a los síntomas emocionales, los médicos mencionan tristeza, incapacidad de disfrute, pesimismo, baja autoestima y puede o no aparecer ansiedad, mientras que en lo referente a lo físico la depresión se traduce en fatiga o pérdida de energía, pérdida del interés sexual, aumento o pérdida de peso y alteración del sueño. 

“Hay un tercer componente -describió Bakmas- que son los síntomas cognitivos que recién hace unos pocos años comenzó a tenerse en cuenta, que es tan importante como los factores emocionales y que implica una lentitud en el pensamiento, el lenguaje y los aspectos motores, una disminución de la concentración, una incapacidad de tomar decisiones y una disminución de la capacidad de aprendizaje”. 

LAS RECAÍDAS 

“Es tan subestimado el tema de los síntomas cognitivos -añadió- que se ha comprobado que el 72 por ciento de las personas que han tenido una depresión pueden sufrir una recaída como consecuencia de haber sido desatendido este aspecto”. Mientras tanto, una encuesta realizada por la Asociación Europea de Depresión, arrojó que más del 60% de los trabajadores encuestados declararon que no informarían a su empleador en caso de ser diagnosticados por depresión.

350 millones De acuerdo a cifras de la OMS, la depresión es una de la afecciones más frecuentes en salud mental: se estima que 350 millones de personas en el mundo tuvieron, tienen o tendrán esta enfermedad.

FUENTE: Diario "El Día" - Argentina. Artículo disponible en su fuente original a través del siguiente enlace: http://www.eldia.com.ar/edis/20141112/Depresion-mas-casos-mal-estigmatiza-informaciongeneral0.htm