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martes, 29 de septiembre de 2015

Salud mental/corporal: La enfermedad del corazón


Usted puede pensar que las enfermedades del corazón están relacionadas solamente con la actividad física--la falta de ejercicio, una dieta inadecuada, fumar y beber en exceso. Aunque estos hábitos aumentan el riesgo de tener presión alta, ataques al corazón, apoplejías y otros problemas cardiovasculares, sus pensamientos, actitudes, y emociones son igual de importantes ya que no sólo pueden acelerar el comienzo de la enfermedad del corazón, sino que también pueden interferir en la adopción de pasos positivos para mejorar su salud o la de un ser querido.

Practicando la Prevención

Un estilo de vida saludable puede ayudarle a reducir el riesgo de padecer una enfermedad del corazón o manejar una condición diagnosticada aún si usted está en un mayor riesgo debido a factores que no controlamos como la edad, género, o historial familiar. Pero hacer cambios en su vida diaria no siempre es fácil. Usted puede experimentar una pérdida de control sobre sí mismo al tener que dejar de consumir sus alimentos favoritos, hacer espacio para ejercicios dentro de una agitada agenda, o tomar un medicamento regularmente.
También conlleva disciplina personal incluir estos nuevos hábitos dentro de su estilo de vida. Desviarnos de la dieta prescrita o fumarnos un cigarrillo a escondidas puede satisfacer una necesidad inmediata pero no logramos el objetivo a largo plazo de mejorar la salud.

Lidiando con las presiones de la vida

La enfermedad del corazón tiene muchas otras conexiones a la salud mental/corporal que usted debe considerar. El estrés prolongado debido a presión en el hogar, el trabajo o proveniente de otras fuentes puede contribuir a un aumento anormal de la presión sanguínea y a otros problemas circulatorios. Al igual que con otras enfermedades, los efectos varían de persona a persona. Algunas personas utilizan el estrés como motivador mientras que otros "explotan" ante el más mínimo problema.
La forma en que usted maneja el estrés también influye en la forma que su sistema cardiovascular responde. Los estudios han demostrado que si el estrés le pone enojado o irritable, usted es más propenso a padecer una enfermedad del corazón o sufrir un ataque al corazón. De hecho, la manera en que usted responde al estrés puede ser un riesgo mayor para tener problemas del corazón que el fumar, tener la presión sanguínea alta o el colesterol alto.

Una espiral en descenso

También existe la depresión, el sentimiento persistente de tristeza y desesperación que puede aislarle del resto del mundo. En su forma más severa, la depresión clínica, puede no solamente aumentar su riesgo para la enfermedad del corazón, sino también empeorar una condición existente.
Investigaciones demuestran que aproximadamente un 20 por ciento de las personas experimenta un episodio de depresión en su vida, la cifra aumenta hasta un 50 por ciento entre personas con problemas del corazón. Estudios a largo plazo revelan que los hombres y mujeres con diagnóstico de depresión clínica están más de dos veces más propensas a desarrollar enfermedad coronaria de las arterias o sufrir un ataque al corazón. Además, las personas con condiciones del corazón son tres veces más propensas a estar deprimidas en un momento dado que el resto de la población.
Y las personas felices tienen niveles saludables de fibrinogen y cortisol en su sangre, haciéndoles menos vulnerable a las enfermedades del corazón y otros padecimientos.
Si se deja sin tratar, la depresión puede ponerle en un riesgo sustancialmente mayor a sufrir un ataque al corazón o derrame. Es un hecho que las personas clínicamente depresivas son dos veces más propensas a sufrir un ataque al corazón en los diez años posteriores al primer episodio depresivo.

La lucha por salir adelante

La depresión puede también complicar la recuperación de un ataque al corazón, apoplejía o de un procedimiento agresivo como una cirugía de corazón abierto. El golpe de enfrentarse a la muerte tan de cerca se añade al prospecto de una larga recuperación, al igual que el miedo a que otro evento, potencialmente más serio, pudiera ocurrir sin aviso. El resultado es muchas veces sentimientos de depresión, ansiedad, aislamiento y una auto-estima disminuida. De acuerdo al Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por sus siglas en inglés), hasta un 65 por ciento de los pacientes coronarios con historial de ataques al corazón experimentan varias formas de depresión.
Aunque estas emociones no son inusuales, se deben atender lo más pronto posible. Una depresión severa puede complicar el proceso de recuperación y hasta empeorar su condición. Se ha demostrado que una depresión prolongada en pacientes con enfermedad cardiovascular contribuye a otros ataques del corazón y apoplejías en el futuro.

Lo que usted puede hacer

Aunque las enfermedades del corazón son una condición seria que requiere un constante monitoreo, usted puede hacer muchas cosas para reducir su riesgo de padecer problemas cardiovasculares y poder vivir una vida plena, activa, aún si usted sufre un ataque al corazón.
  1. Hable con su médico. No hay dos personas iguales y algunos tratamientos o estrategias para reducir los riesgos pueden ser inadecuados y hasta dañinos si usted hace mucho muy rápido.
  2. Evite, si es posible, tratar de arreglar todos los problemas a la misma vez. En su lugar, enfóquese en cambiar un hábito a la vez (i.e. hábitos de alimentación, estilo de vida sedentario). Márquese un objetivo inicial razonable y trabaje para lograrlo.
  3. No ignore los síntomas de la depresión. Sentimientos de tristeza o vacío, pérdida de interés en actividades de la vida diaria o en actividades placenteras, pérdida de energía o desórdenes del sueño o de comer son solamente algunos de los síntomas. Si estos persisten por más de dos semanas, discuta estos sentimientos con su cardiólogo. Usted podría beneficiarse de un tratamiento con la colaboración de su doctor y un psicólogo.
  4. Identifique las fuentes de estrés en su vida y busque formas de reducir y manejar las mismas. Visitar a un profesional como un psicólogo para aprender a manejar el estrés no solamente le ayuda a prevenir enfermedades del corazón, sino también para aligerar la recuperación de un ataque al corazón cuando se utiliza en conjunto con programas de ejercicios estructurados y otros cambios intensivos de estilos de vida.
  5. Busque el apoyo de amistades, familia y compañeros del trabajo. Hábleles acerca de su condición y lo que pueden hacer para ayudarle. El apoyo social es particularmente crítico para sobreponerse a sentimientos depresivos y de desolación durante la recuperación de un ataque al corazón.
  6. Si usted se siente abrumado ante el reto de manejar conductas asociadas a la enfermedad del corazón, consulte un psicólogo cualificado. Un psicólogo le puede ayudar a desarrollar estrategias personales para establecer y lograr metas razonables para mejorar su salud, al igual que utilizar estos logros para conseguir otros objetivos más ambiciosos. Un psicólogo puede ayudarle a clarificar el diagnóstico de depresión y trabajar con el médico para diseñar un programa de tratamiento apropiado.

viernes, 4 de septiembre de 2015

¿Qué es buena salud emocional?

¿Qué es buena salud emocional?
Las personas que emocionalmente son sanas tienen control sobre sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. Se sienten bien consigo mismas y tienen buenas relaciones interpersonales. Pueden poner los problemas en perspectiva.

"Es importante recordar que personas que tienen buena salud emocional algunas veces tienen problemas emocionales o enfermedades mentales". La enfermedad mental con frecuencia tiene una causa física tal como un desequilibrio químico en el cerebro. El estrés y los problemas en la familia, trabajo o el colegio a veces pueden desencadenar una enfermedad mental o hacer que esta empeore. Sin embargo, "las personas que emocionalmente están sanas han desarrollado maneras de hacerle frente al estrés y los problemas. Ellas saben cuándo necesitan buscar ayuda de parte de un profesional en salud mental"

¿Y con respecto a la rabia?
La gente a veces no sabe cuál es la causa de su rabia, cuánta rabia están llevando por dentro o cómo expresar rabia. Usted puede tener rabia en relación con ciertos eventos, consigo mismo o en relación con las acciones de las demás personas. Además, muchas cosas pequeñas pueden acumularse y hacerle pensar que la vida es injusta.

Si usted se da cuenta de que se está poniendo demasiado irritable o de que está tomando riesgos que no son saludables (tales como tomar alcohol en exceso o abusar de drogas) usted puede tener un problema para resolver la rabia. Es muy importante que usted hable con un médico o con un asesor psicológico acerca de cómo obtener ayuda.



¿Qué puedo hacer para evitar problemas?
Primero esté al tanto de sus emociones y reacciones y trate de entenderlas. Aprender a diferenciar las causas de la tristeza, frustración y rabia en su vida le puede ayudar a manejar mejor su salud emocional. El cuadro a la derecha le da algunos otros consejos útiles.

Consejos para lidiar con sus emociones
~ Aprenda a expresar sus sentimientos en formas adecuadas. Es importante que la gente que está cerca de usted sepa cuando hay algo que le está molestando a usted. Guardar sentimientos de tristeza o de rabia dentro de si consume energía adicional y puede causar problemas en sus relaciones interpersonales y en su trabajo o escuela.
~ Piense antes de actuar. Las emociones pueden ser muy fuertes. Pero antes de que usted se deje llevar por sus emociones y diga o haga algo de lo cual podría arrepentirse tómese tiempo para pensar las cosas.
~ Empéñese por lograr llevar una vida balanceada. Saque tiempo para hacer las cosas que disfruta. Concéntrese en las cosas positivas en su vida.
~ Ocúpese de su salud física. Su salud física puede afectar su salud emocional. Cuide de su cuerpo haciendo ejercicio con regularidad, comiendo alimentos saludables y durmiendo lo suficiente. No abuse de las drogas o del alcohol.

¿Cómo afecta el estrés mis emociones?
Su cuerpo responde al estrés produciendo hormonas de estrés. Estas hormonas le ayudan a su cuerpo a responder a situaciones de necesidad extrema. Pero cuando su cuerpo produce demasiadas de esas hormona durante un período de tiempo largo, las hormonas agotan su cuerpo y sus emociones. Las personas que están continuamente bajo los efectos del estrés (tensionadas) con frecuencia son emocionales, ansiosas, irritables e incluso depresivas.

Si es posible trate de cambiar la situación que está causando su estrés. Los métodos de relajación tales como la respiración profunda y la meditación, y el ejercicio, también son útiles para afrontar el estrés.

¿Los problemas emocionales se pueden tratar?
Sí. Asesoría psicológica, grupos de ayuda y medicamentos pueden ayudar a las personas que tienen problemas emocionales o que padecen una enfermedad mental. Si usted tiene un problema emocional presente hable con su médico de familia. El médico le puede ayudar a encontrar el tipo de tratamiento adecuado.


martes, 1 de septiembre de 2015

Trastorno narcisista de la personalidad

El trastorno narcisista de la personalidad se caracteriza por un patrón general de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía (capacidad de "conectar" emocionalmente con los demás) que empieza al principio de la edad adulta y se da en diversos contextos.



Cómo se manifiesta
  • Tiene un grandioso sentido de autoimportancia; por ejemplo, exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior sin unos logros proporcionados, etc. (Es habitual en los narcisistas sobrevalorar sus capacidades y exagerar sus conocimientos y cualidades, por lo cual suelen dar la sensación de ser personas jactanciosas o presuntuosas)
  • Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginados (Pueden entregarse a ideaciones y pensamientos sobre la admiración o los privilegios que "hace tiempo que le deben" y compararse favorablemente con gente famosa o privilegiada)
  • Cree que es "especial" y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto nivel (atribuyen a aquellas personas con las que se relacionan las cualidades de ser "únicos", "perfectos" o tener "talento")
  • Exige una admiración excesiva (Es un síntoma que denota un abaja autoestima y una gran preocupación por hacer bien el trabajo y por cómo son vistos por los demás)
  • Es muy pretencioso; por ejemplo, tiene expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas (por ejemplo, pueden pensar que no tienen por qué hacer cola. Todo esto puede ocasionar la explotación de los demás, ya sea de forma consciente o inconsciente)
  • Es explotador; por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas (esperan que se les dé todo lo que deseen, sin importar lo que ello suponga para los demás, y pueden asumir que los demás están totalmente interesados en su bienestar)
  • Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él (pueden llegar a devaluar a personas que hayan recibido una felicitación al pensar que ellos son más merecedores de la misma)
  • Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios
Cómo son estos sujetos
Los sujetos narcisistas poseen una autoestima muy vulnerable, siendo por esto muy sensible al "ultraje" de la crítica o la frustración; en relación con esto, las críticas pueden llegar a obsesionarles y hacer que se sientan hundidos y vacíos. Otro síntoma es el deterioro de sus relaciones sociales como consecuencia de su pretenciosidad y necesidad constante de admiración. Otro síntoma es la incapacidad para arriesgar nada por la posibilidad de frustración que ello conlleva.

Prevalencia
Se estima que se da entre el 2% y el 16% en poblaciones clínicas, y menos del 1% de la población general lo padece; además, entre el 50% y el 70% de las personas diagnosticadas de trastorno narcisista son varones. Por otro lado, hemos de tener en cuenta que los síntomas narcisistas son especialmente frecuentes en la adolescencia, lo cual no quiere decir que necesariamente el sujeto vaya a presentar en el futuro un trastorno narcisista.

Fuente: www.tuotromedico.com

martes, 18 de agosto de 2015

El trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo en los niños

En los últimos años, la cantidad de niños que han sido diagnosticados con un trastorno bipolar ha aumentado. De hecho, se estima que entre el 1 y el 2% de los niños padece este problema. Sin embargo, hay ocasiones en que los síntomas no corresponden por completo a un trastorno bipolar, en ese caso, se hace referencia al trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo, una nueva categoría propuesta en el DMS-5 para indicar los cuadros en los que predomina la irritabilidad.

Se trata de una especie de “enfado crónico”, un estado de ánimo que se mantiene durante la mayor parte del día y que hace que los niños tengan accesos de cólera, que se pueden manifestar de forma agresiva, ya sea rompiendo y tirando objetos o arremetiendo contra las personas que se encuentran a su alrededor o haciéndose daño a sí mismo. Este trastorno es más frecuente en los varones y su curso dependerá de muchos factores, entre ellos el diagnóstico y el tratamiento temprano.

Los estudios realizados sobre el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo, no desvelan un patrón hereditario. De hecho, se ha apreciado que solo el 2,7% de los niños con este problema tienen algún padre que padece un trastorno del estado de ánimo.


Los síntomas del trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo


Este trastorno se puede diagnosticar en los niños o adolescentes de hasta 19 años de edad, y se caracteriza por:

- Accesos de cólera graves y recurrentes, que pueden manifestarse de forma verbal o comportamental, y que se consideran completamente desproporcionados respecto a la causa que los provoca. Son comunes las rabietas y/o la agresión, ya sea a las personas o a la propiedad. 

- Los accesos de cólera no se corresponden con la edad de desarrollo, lo cual significa que en su base existe una incapacidad para poner en práctica los mecanismos de control del comportamiento que se espera el niño haya desarrollado al alcanzar determinado nivel de madurez. De hecho, este diagnóstico es improcedente en niños de menos de 6 años de edad.

- Los accesos de cólera son frecuentes y se producen, como media, tres o más veces a la semana.

- Entre los accesos de cólera, el niño mantiene un estado de ánimo irritable e irascible, que puede ser notado por las personas que le rodean.

En lo que respecta al tiempo, para realizar el diagnóstico del trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo, es necesario que estos síntomas se hayan manifestado durante más de un año, periodo a lo largo del cual, ese estado de ánimo debe haberse mantenido al menos durante tres meses consecutivos. Además, los síntomas se deben manifestar en diferentes contextos, como en la casa, la escuela y con los compañeros.

¿Cómo se comporta el niño con un trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo?


El niño con este problema suele explotar ante cualquier situación, sobre todo aquellas que generan un sentimiento de frustración. En ese caso, pueden tener rabietas, proferir malas palabras, actuar de forma violenta contra las personas que se encuentran a su alrededor y romper o tirar cosas. 

También se le nota visiblemente irritado, cualquier situación, por nimia que sea, puede desencadenar una respuesta desproporcionada, por lo que los padres suelen tener la sensación de que caminan sobre cristales ya que no saben cuándo ocurrirá el próximo acceso de cólera ni qué lo desatará.

Lo más usual es que el trastorno comience antes de los 10 años, aunque sus síntomas variarán a medida que el niño crezca. No obstante, se estima que aproximadamente la mitad de los niños con este problema, seguirá sufriéndolo después de los años. Aún así, el peor pronóstico es para los niños que desde edades muy pequeñas han manifestado un temperamento irritable.

¿Cuándo la irritabilidad se convierte en un trastorno?


Se estima que aproximadamente el 81% de los niños de menos de 6 años tienen rabietas. Aproximadamente el 20% de estos casos, llegan a presentar episodios de irritabilidad severos y recurrentes. ¿Cuándo se convierte esa irritabilidad en un trastorno psicológico?

Lo usual es que a medida que el sistema nervioso madure, el niño sea capaz de gestionar mejor su comportamiento, que aprenda a lidiar con la frustración y que le dé una salida más asertiva a las emociones negativas. Sin embargo, algunos niños no lo logran, entonces se puede instaurar el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo.

De hecho, se ha apreciado que estos niños tienen dificultades para reconocer las emociones en los rostros de las personas y responden con un estrés significativo ante tareas complicadas. En práctica, estos niños tendrían problemas para reconocer las emociones, tanto las propias como las ajenas, lo cual se ha comprobado con técnicas de resonancia magnética, las cuales han desvelado una activación menor de la amígdala durante las pruebas de reconocimiento de las emociones.

Esa incapacidad para reconocer las primeras señales de las emociones, les impide detenerlas a tiempo, por lo que la frustración y la ira aumentan cada vez más, hasta dar lugar a los accesos de cólera. No podemos olvidar que, al fin y al cabo, la irritabilidad no es más que una consecuencia de la incapacidad para dominar los procesos mentales de atención selectiva, con el fin de inhibir las respuestas desadaptativas ante la frustración.

Así, la irritabilidad que puede ser normal en un niño de 6 años, se convierte en un trastorno cuando sigue siendo la respuesta preferente de un niño mayor. Además, para que la irritabilidad se traduzca en una psicopatología, debe desembocar en accesos de cólera que afectan el rendimiento del niño en diferentes áreas y alteran profundamente la dinámica familiar.

Las consecuencias del trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo


Este problema suele tener repercusiones importantes en la dinámica familiar. Es usual que los padres se sientan desorientados e impotentes, ya que no logran controlar el comportamiento del niño. Por eso, no es inusual que pierdan la paciencia y apliquen castigos desproporcionados, que pueden terminar provocando un comportamiento desafiante y oposicionista. Para estas familias, es difícil encontrar un punto de equilibrio, por lo que su vida cotidiana suele convertirse en una guerra sin cuartel.

El niño que sufre este trastorno también experimenta sus consecuencias. De hecho, debido a su irritabilidad, las relaciones con los compañeros de clase o amigos del vecindario suelen verse afectadas. Además, como tienen una baja tolerancia a la frustración, suelen tener dificultades para progresar en la escuela y les resulta difícil disfrutar en las actividades escolares o familiares en las que participan la mayoría de los niños.

Además, uno de los principales problemas aparejados al trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo es que tiene elevados índices de comorbilidad, lo cual significa que casi nunca aparece solo. De hecho, es frecuente que se solape con el trastorno oposicionista desafiante y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad.

¿Por qué es tan importante este diagnóstico?


- El diagnóstico confiere un sentido. Cuando los padres viven una situación difícil con sus hijos, poder llegar a un diagnóstico les brinda, de repente, un sentido a todo lo que han vivido, es la respuesta a las preguntas que se han estado haciendo durante años. Les permite comprender qué estaba ocurriendo y, en muchos casos, también resulta un alivio ya que comprenden que no ha sido culpa suya.

- Acceso a un tratamiento más adecuado. Con la inclusión de esta nueva entidad, se evita catalogar a niños como bipolares, cuando en realidad no lo son. De esta forma, pueden recibir un tratamiento más adecuado y las probabilidades de superar el trastorno son mayores.



Fuentes:
. www.rinconpsicologia.com
. APA (2014) Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
. Leibenluft, E. (2010) Severe Mood Dysregulation, Irritability, and the Diagnostic Boundaries of Bipolar Disorder in Youths. The American Journal of Psychiatry; 168(2): 129-142.
. Brotman, M. A. et. Al. (2010) Amygdala Activation During Emotion Processing of Neutral Faces in Children With Severe Mood Dysregulation Versus ADHD or Bipolar Disorder. The American Journal of Psychiatry; 167(1): 61-69.

viernes, 14 de agosto de 2015

Trastorno Límite de la Personalidad: no confundir con Trastorno Bipolar

Se ha podido determinar que el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) y el Trastorno Bipolar en numerosas ocasiones se diagnostican de forma conjunta en una misma persona (entre un 8% y un 18% de los casos – Paris J. et al, Psychiatry 2007-), aunque sabemos que son entidades clínicas distintas. Un diagnóstico correcto orienta al profesional hacia un tratamiento más efectivo, pero es probable que éste se encuentre ante el difícil reto de diagnosticar adecuadamente estas condiciones, que comparten varias características clínicas.
El TLP puede presenta cuatro tipos de psicopatología principales: perturbación afectiva, impulsividad, problemas cognitivos, e intensos, relaciones inestables. Lo que es más importante en estos casos es averiguar si los patrones de inestabilidad afectiva, impulsividad y relaciones inestables han sido consistentes en el tiempo. Por lo tanto, la obtención de una historia clínica detallada es crucial. Además, las otras características que vemos en el TLP, como la disociación, paranoia y problemas cognitivos, a menudo afectan enormemente el entorno del paciente y, en particular, sus relaciones. Una persona con TLP puede tener antecedentes de deterioro rápido y repentino cuando sus relaciones cambian, como el intento de suicidio después de una ruptura o severos cambios de humor cuando se separa de su familia. Generalmente, cuanto más intensa o significativo es la relación, mayor es el riesgo de estrés crónico y la desregulación del estado de ánimo.
Pero muchas de estas características se observan en pacientes con Trastorno Bipolar, como disforia, hiperactividad, impulsividad, tendencia al suicidio, y los síntomas psicóticos. Como resultado, los pacientes con TLP con este conjunto de síntomas a menudo son mal diagnosticados con el Trastorno Bipolar, posiblemente debido también a la eficacia de los tratamientos psicofarmacológicos para dichos síntomas.
Pero en los TLP los cambios de humor son generalmente de corta duración, duran sólo unas horas y cambian con relativa frecuencia. Por el contrario, los cambios de estado de ánimo en el Trastorno Bipolar tienden a durar varios días o incluso semanas o meses. Otra característica diferenciadora es que los cambios del estado de ánimo en el TLP son por lo general una reacción a un estresante ambiental (como una discusión con un ser querido o una frustración en la sala de espera), mientras que en un Trastorno Bipolar se pueden producir cambios de estado de ánimo sin motivo alguno.
Los pacientes con TLP pueden cambiar rápidamente de la depresión a la ansiedad y la ira, pero estos cambios de humor rara vez implican euforia; más a menudo, los cambios de humor son de sentirse molesto que sentirse “bien”. Asimismo, la ansiedad o la irritabilidad del TLP no debe ser confundido con la manía o hipomanía del trastorno bipolar, que por lo general implica el estado de ánimo expansivo o elevado.
A un nivel más existencial, los pacientes con pacientes de TLPespecialmente jóvenes, a menudo luchan con sentimientos de vacío y falta de valor, dificultades de autoimagen y temor al abandono. Estos síntomas son menos comunes en el Trastorno Bipolar, donde la grandiosidad y la autoestima inflada son comunes, especialmente durante los episodios del estado de ánimo maníaco. Y si bien ambas condiciones pueden incluir una historia de relaciones caóticas, un paciente con TLP puede describir dificultades de relación como la única fuente primaria o de su / su sufrimiento, mientras el paciente bipolar puede verlos como una consecuencia desafortunada de su comportamiento.
El diagnóstico preciso de la TLP y el Trastorno Bipolar en ocasiones puede ser difícil, pero es esencial para un tratamiento adecuado y el resultado óptimo. Las tasas de remisión en el TLP puede ser tan alta como 85% en 10 años (Gunderson et al, Arco Gen Psychiatry 2011), en particular con los tratamientos psicoterapéuticos eficaces. Sin embargo, el Trastorno Bipolar tiende a cronificarse y no remite en la edad adulta.
Fuente: Marta Guerri
www.psicoactiva.com

domingo, 9 de agosto de 2015

Consultar al Psiquiatra no es porque esté "loco"

El psiquiatra es un médico que se dedica a atender  y ayudar a las personas que sufren o padecen diversos trastornos relacionados con la conducta (comportamiento) y las emociones humanas. Es un profesional entrenado para escuchar y comprender a su prójimo sin tener que juzgarlo, utilizando toda la sencillez y calor que se desprende de una relación altamente filantrópica. Lamentablemente se ha venido estigmatizando, de manera ignorante, como “loco”, a aquel individuo que acude a esta consulta.  Por esto se siente mucho temor cuando se piensa en buscar la ayuda de un psiquiatra. A veces, los más “valientes” lo hacen de forma  muy  disimulada  y  con  la  pretensión  que esto sea “muy escondido”. Otros, también consideran que ¿para que voy a donde una persona que seguramente está más “loca o loco” que yo?

Estas circunstancias, incluso, han llevado a caricaturizar  este tipo de consulta o de pronto de aplicarle mucha “trascendencia misteriosa” . Se “dibuja” a un facultativo distante, serio, enojado, de mirada exploradora que interpreta cada gesto, cada movimiento y cada palabra con una sobrada mirada detectivesca y hasta irónica. “El psiquiatra lo sabe todo”. “El esta fuera del bien y del mal”.  Con bastante frecuencia un paciente se siente muy ofendido cuando su médico de cabecera le insinúa que su problema podría ser valorado por un psiquiatra. La reacción inmediata  es “...como se le ocurre...si yo no estoy loco...”. 

Lo que la gente busca es a alguien que lo entienda con toda la confidencialidad y respeto absoluto, sin importar las creencias tanto “espirituales”, “morales” o “doctrínales” porque la comprensión debe estar despojada de todo prejuicio que no contamine esa relación interpersonal. 

El psiquiatra es un ser humano como cualquier otro, dispuesto a brindar toda la ayuda posible con todo el entusiasmo y el afecto, a los pacientes que sufren de tristeza, “de nervios”, de soledad, de incomprensión, de dudas, de inseguridades y miedos, de irritabilidades insostenibles, del “dolor moral”, de infidelidad, de desaliento, del que ha perdido o ha ganado la ausencia de un ser querido y de muchas otras situaciones en la que el individuo se plantea “el no me hallo...no se qué me pasa...no me lo explico...si a mí no me duele nada...todo esta está bien...pero no me siento feliz...no consigo nada...porque los demás están felices y yo no...”. Existe el terapeuta que expande toda su humanidad para encontrar las posibles soluciones a estos problemas. Ese es el  PSIQUIATRA. 

Por todo esto no hay que sentir esa prevención y animadversión si entro al consultorio del médico psiquiatra.Él más que nadie entiende toda esta situación.

Solo se necesita el deseo y las ganas y aplicarle toda la constancia a las terapias.

Esto no es de “locos”; esto es en serio. Es la vida misma con todos sus problemas, retos o desafíos que siempre nos deja muchas enseñanzas.



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Médico Psiquiatra



miércoles, 5 de agosto de 2015

Soy bipolar ¿Puedo tener una relación estable? ¿Cómo lograrlo? ¿Cuándo decir que tengo trastorno bipolar?

El trastorno bipolar es una enfermedad que afecta a las emociones y en consecuencia también interfiere en las relaciones afectivas, favoreciendo o perjudicando su curso.

 Las relaciones de pareja son complicadas para todas las personas, tengan o no un trastorno bipolar. Pero puede ser especialmente difícil enamorarse de una persona con este trastorno. Sin embargo, también puede ser gratificante porque una persona bipolar puede estar más motivada a prevenir recaídas cuando sabe que su pareja será más feliz al verse bien de salud.

  ¿Qué causa el trastorno bipolar?

  Aunque una conexión genética específica al trastorno bipolar no ha sido determinada, los estudios muestran que del 80 al 90 % de las personas que sufren con esta enfermedad tienen parientes con alguna forma de depresión. Es también posible que las personas puedan heredar o puede ser causada por un desequilibrio bioquímico lo cual altera el ánimo de la persona. Éste desequilibrio es a causa de una producción irregular de hormonas o de un problema con ciertos neurotransmisores, los cuales son químicos en el cerebro que actúan como mensajeros a las neuronas cerebrales.

  ¿Cuáles son los síntomas del trastorno bipolar?

El trastorno bipolar es frecuentemente difícil de reconocer y de diagnosticar. Una de las razones es debido a la hipomanía, la cual es una temprana señal del trastorno. La hipomanía puede causar que la persona tenga un alto nivel de energía, pensamientos grandiosos no reales o ideas e impulsividad o comportamiento perturbador y alarmante. Estos síntomas pueden sentirse como algo bueno para la persona, lo cual puede llevarle a que uno niega que existe un problema. Otra razón para la falta de reconocimiento es que el trastorno bipolar puede aparecer como síntomas de otras enfermedades o puede ocurrir con otros problemas como los del abuso de sustancias, comportamiento irregular en la escuela o problemas en su lugar de empleo.

  Ahora bien, existen muchos pacientes que se encuentran sin pareja, y se preguntan ¿Por qué queremos tener pareja?, esto sucede porque muchas personas deciden comenzar una relación porque buscan a esa persona especial con la que compartirán los momentos buenos y malos, con la que disfrutarán de sus fines de semana en el cine, en el teatro o en un restaurante, con la que viajarán y con la que posiblemente hagan planes de futuro y decidan casarse y formar su propia familia. En otras palabras, buscan estabilidad.

  Pero la pareja dudará sobre la posibilidad de encontrar esta estabilidad cuando nota los cambios emocionales y temperamentales de la persona con trastorno bipolar. Por este motivo, es imprescindible que la pareja comprenda cuáles son los síntomas del trastorno y que sea consciente de que, aunque estos cambios no sean voluntarios, la persona intentará evitar recaídas y necesitará apoyo para lograrlo más fácilmente.


  Y al final llega la pregunta del millón... ¿Cuándo decir que tenemos trastorno bipolar? La primera cita podría no ser la ocasión perfecta para admitir que tenemos el trastorno. Esta persona todavía no nos conoce y lo más probable es que tampoco tenga mucha información sobre el trastorno bipolar.

  Es preferible que primero te conozca mejor. También es importante que resuelvas sus dudas y, sobre todo, que no mientas porque la sinceridad es uno de los factores clave para el éxito de una relación.

  Por lo que puedes padecer este trastorno y a la vez mantener una linda relación de pareja, solo es cuestión de que quieras intentarlo. Y si ya la tienes busca todos los días de estar mejor y no afectar a la otra parte con tus cambios de humor. ¡Buena suerte!

Fuente: http://www.elaviso.com/